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Por Ignacio Olivera Doll - El
optimismo que empezaba a mostrar el Gobierno sobre la caída de la inflación
empezó a moderarse con las últimas mediciones privadas. Las consultoras recalcularon
sus proyecciones para 2017 luego de estimar que, para julio, el índice de
precios oficial no confirmará una desaceleración, como preveían, sino que se
ubicará entre el 1,5% y el 2%. Las subas en el precio de la nafta, en las
expensas, en las prepagas, y los vinculados a las vacaciones de invierno, los
forzaron a afinar sus pronósticos.
"Veo que la inflación no cedió, y que no van a pegar el apretón monetario
con la fuerza necesaria", se lamentó ayer el economista de Economía &
Regiones, Diego Giaccomini. En su estudio debieron corregir levemente sus
números: hasta hace sólo un mes consideraban alcanzable la meta del 17% que se
había fijado Federico Sturzenegger; pero, ahora, creen más probable que se
ubique en el 19-20% a lo largo del año.
También en Elypsis, la consultora de Eduardo Levy Yeyati, analizan corregir la
proyección. Estiman que es probable que el indicador repunte al 1,9% en julio y
que, hacia fin de año, el IPC pueda haber subido cerca del 22%. Y en Ferreres
& Asociados ya aumentaron marginalmente, en unas décimas, la suba de
precios anual. En julio podría ser, dicen, de entre 1,5% y 1,7%, con lo que el
acumulado en los doce meses de 2017 se aproximaría al 20%. Con todo, vale
aclarar, estas correcciones son recientes y no quedaron incluidas en la
encuesta sobre "expectativas del mercado" que publicará mañana el
Banco Central (el REM).
Las nuevas proyecciones forzaron a Sturzenegger a mirar otra vez la cantidad de
dinero en la economía. Este "agregado", que hoy ya crece por encima
del 30% anual, se convirtió últimamente en una meta "informal" que
también sigue de cerca el comité de política monetaria del Banco Central.
Se sabe que el esquema que implementó esta gestión trabaja con un solo
instrumento, que es la tasa de interés. Pero tanto el presidente del BCRA como
su gerente general, Mariano Flores Vidal, prefieren revisar de vez en cuando
administrar los agregados monetarios. "Algo va a haber que hacer", se
le escuchó decir a Sturzenegger a su gente de confianza en los últimos
días.
Al banquero le preocupa que, a pesar de haber fijado la tasa de interés de
referencia en el 26,5% , la tendencia de los precios (la "inflación
núcleo") no logre quebrar el piso de 1,5% mensual.
La emisión de pesos volvió a ser un problema en junio. Y al BCRA le cuesta,
cada vez más, absorber pesos de la economía. Las tasas que paga por retirar
dinero de la economía, con LEBAC de entre 2 y 9 meses, aumentaron más de 2
puntos porcentuales. Y la última licitación dejó en este sentido una señal
adicional: la mesa de dinero decidió adjudicar en junio el 100% del total de
las ofertas y, aún sí, dejar afuera más de $100.000 millones (que luego fueron
a pases). Un indicio de que, aún siendo generoso, el Central debe aceptar ahora
las peores propuestas que le acerca el mercado.
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