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Por José Luis Brea - Las palabras de Paolo Rocca, el CEO de Techint,
resonaron durante el fin de semana en algunos círculos oficiales. "Ningún
gobierno puede hacer una apertura indiscriminada sin poner en riesgo su
gobernabilidad y su consenso", dijo el empresario el viernes pasado en el
encuentro de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa. No es nueva la
aversión que el avance comercial de China en el país despierta entre los
industriales locales, que entienden que está fundado en elementos no
competitivos, pero la nueva arremetida de Rocca parece corresponderse con los
últimos datos que manejan en la Unión Industrial Argentina (UIA).
Un informe que circula dentro de la central fabril y analiza los datos
oficiales del comercio exterior destaca que:
En los primeros cinco meses del año, las importaciones acumularon un
crecimiento del 12,4% en dólares y del 7,4% en cantidades respecto de igual
período de 2016.
Las importaciones de bienes de consumo crecieron en valor un 16% en lo
que va del año (cinco meses). Totalizaron US$ 3288 millones, mientras que las
cantidades físicas en este período crecieron 13,4% interanual.
El alza de las importaciones de bienes de consumo se debió a las mayores
compras a China. Este país explicó un tercio de ese aumento y lideró la tabla
de importaciones, con US$ 800 millones
Más del 50% del aumento de las importaciones totales en los primeros
cinco meses del año se explicaron por las mayores compras externas a Brasil.
Otros orígenes que también explicaron el incremento de las importaciones fueron
Paraguay, Bolivia, Suecia, Canadá y Finlandia.
La industria argentina funciona con muchos insumos importados, sobre
todo bienes de capital, pero en la Unión Industrial preocupa la persistente
suba de las compras de bienes de consumo que entran en el país, como juguetes,
calzados, textiles y muebles. Niegan, de todos modos, una ola importadora.
"El problema es que la actividad cayó; entonces, en algunos rubros
en particular, donde se compite contra las importaciones, hubo tensiones, pero
el problema mayor es que seguimos en un contexto de caída de la actividad,
aunque en mayo encontró un piso y empieza lentamente a levantar", explica
Diego Coatz, director ejecutivo de la UIA. "Cuando hay crecimiento uno
reparte sobre una torta más grande, el tema es cuando la torta es más chica,
pero no hubo un aluvión de importaciones", agrega.
El informe de la UIA llama la atención sobre las "particularidades
sectoriales" en cinco rubros: productos metalúrgicos, donde las
importaciones aumentaron en los primeros cuatro meses 6% en cantidades, y
muebles de madera (12% en cantidades, con algunas subas fuertes, del 55% en
sillas y sillones). En tanto, entre enero y mayo de 2017, respecto del mismo
período de 2016, subieron en valores las compras de alimentos (en algunos
rubros el aumento supera el 900%, como en el caso de tomates enteros y en
trozos); calzado (31%) y libros (32%). "De todas las importaciones, preocupa
el 15% del universo, que es en donde hay producción nacional y generan
complicaciones con el empleo", aclara Coatz. "Son bienes de consumo,
pero también intermedios y algunos de capital, como maquinaria agrícola. En
estos casos, la suba de las compras al exterior además coincide con un mercado
interno más chico y dificultades para exportar".
El segundo gran tema es China. "Tiene en muchos aspectos
características de economía que no es de mercado, de prácticas no competitivas
que hacen que se vendan productos a precios irrisoriamente bajos porque en
algunos casos no cumplen normas ambientales ni laborales. Entonces ahí siempre
se pide que haya mucho cuidado y que a China todavía no se la considere
economía de mercado", explica el economista de la UIA.
Según datos de la UIA, hoy con China la Argentina tiene un déficit
comercial de casi US$ 6000 millones y en productos industriales, de US$ 12.000
millones. "China fue ganando mucho espacio en el mercado interno, pero no
hemos logrado exportarle más alimentos. Entonces la clave es tener una
negociación inteligente para que este déficit de comercio se pueda ir
revirtiendo en los próximos cinco años. En el gobierno hay conciencia de esto,
saben que una parte importante del empleo depende de la administración de comercio,
en metalurgia, calzado, textiles, muebles, que dan trabajo en el
conurbano", opina Coatz.
Escasa participación en el PBI
La Argentina tiene una economía cerrada y sus problemas sistémicos de
competitividad impiden una mejora en el acceso a los mercados. Además, las
importaciones tienen un bajo nivel comparado con la economía total. A tales
conclusiones arriba un informe de la consultora Desarrollo de Negocios
Internacionales (DNI). Según la firma que dirige Marcelo Elizondo, la economía
argentina tiene "una escasísima capacidad de inserción comercial externa
(exportaciones/PBI) y de destacable cerrazón (importaciones/PBI)".
"En materia de importaciones, hasta 2004 nunca representaron una cifra de
dos dígitos en relación con el PBI, ni siquiera en la convertibilidad",
señala el informe. Y agrega que "desde 2004 el ratio importaciones/PBI
comenzó a exhibir resultados más altos, hasta llegar al 14,15% en 2007. Luego
se interrumpió el alza, aunque mostraron altas participaciones en el PBI en 2011
(13,2%) y 2014 (13%). En 2015, las restricciones comerciales hicieron descender
el porcentaje al 10,2%. Y en 2016 se recuperaron con una participación del
12,5% del PBI, si se suman las importaciones de bienes y de servicios".
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