Por Javier Blanco - La inversión en acciones
argentinas dejó en el primer semestre del año ganancias promedio que orillaron
el 25% en dólares y el 30% en pesos. Así, el índice Merval cerró el período con
cinco meses en alza y sólo uno (el -1,9% de junio) con un recorte marginal, lo
que contrasta con una economía a la que le cuesta arrancar. Estos rendimientos
dejaron atrás los de otras opciones de inversión y casi duplican los de las
Lebac, por ejemplo.
Para quienes apostaron por los papeles de las
empresas de energía, las ganancias fueron mucho mayores: superaron el 100% en
dólares. Son rendimientos originados en la fuerte revalorización bursátil de
esas compañías, debido al cambio de tarifas en el sector (que pasó de un modelo
de valores reprimidos -y costos reales cubiertos con crecientes subsidios
públicos- a otro que privilegia los precios de mercado).
Las extraordinarias ganancias muestran que la Bolsa
transitó una etapa de normalización y sinceramiento en las cotizaciones, en la
que las rezagadas (la mayoría de ellas, por cuestiones regulatorias) tendieron
a igualar valorizaciones de mercado. Eso no quita que la plaza accionaria en
general tuvo también un gran resultado en el semestre.
¿Cómo se explica? "Los activos argentinos en
general tenían una valuación muy atractiva, y en el caso de las acciones,
recién en los últimos meses vino creciendo el interés de los inversores
extranjeros", explica Christian Reos, analista jefe de Allaria Ledesma
& Cía. José Echagüe, de Consultatio Asset Management, coincide en líneas
generales y acota que esto pasó "porque las acciones argentinas habían
vuelto a quedar más baratas que el resto, luego del castigo que sufrieron tras
la elección de Trump. Y cuando los mercados dejaron atrás el susto y pasaron a
rebotar de manera generalizada, estuvieron entre las más beneficiadas".
"Gran parte de la suba es atribuible a las
expectativas sobre el regreso del mercado local al índice de mercados
emergentes, tras el descenso de 2009, y sobre una mejora en la actividad que,
aunque lenta, ya se verifica. Es parte de una tendencia iniciada en 2016,
alentada porque muchas acciones se veían atrasadas en comparación con sus pares
regionales. De hecho, si se compara junio de este año con junio de 2016, la
suba alcanza al 47%", aporta Agustín Trella, de Balanz Capital.
Para Juan Manuel Vázquez, analista de Puente, todo
parte de las favorables expectativas que genera la Argentina. "Que el
Merval Argentina todavía rinda un 30% medido en dólares en el año, más allá de
la corrección de casi 15% tras el efecto MSCI, muestra un optimismo por parte
de los inversores con respecto a los fundamentos de los papeles que forman un
índice en dos tercios compuesto por compañías de utilities [servicios
públicos], hidrocarburos y bancos. Son todos sectores que modificaron su
entorno de negocios y enfrentan muy buenas oportunidades para generar
valor." Gustavo Cañonero, del Grupo SBS, coincide, aunque agrega el rol
que en este proceso tuvo "la apreciación real del peso argentino, producto
del mix de políticas expansivas en lo fiscal y restrictivas en lo
monetario".
La descripción del fenómeno explica, a su vez, que
puede haber entrado en zona de dudas. Después de todo, la valorización de
muchos papeles locales "ya está en múltiplos comparables con sus pares de
la región", reconoce Echagüe. "Algunas incluso lucen caras en
relación con aquellas", acota Vázquez, quien recomienda a los inversores
ser "selectivos".
Entonces, la pregunta pasa a ser: ¿qué puede pasar
de ahora en más? "La postergación en la reclasificación se sintió en los
precios, pero no cambia demasiado la dinámica subyacente del mercado. Sin
embargo, la incertidumbre electoral traerá un período de volatilidad en la
medida en que no haya una clara tendencia", advierte Cañonero.
Reos dice que en Allaria siguen "viendo valor
en las acciones argentinas", pero admiten que la evolución del mercado
local irá variando en relación con las expectativas "sobre el resultado de
las elecciones". "Indudablemente, la incertidumbre política es el
principal riesgo a monitorear en el segundo semestre", coincide Echagüe,
aunque también cree que aún "hay margen de mejora en los papeles
vinculados al ciclo económico".
Teniendo en cuenta este contexto, LA NACION quiso
traducir la recomendación sobre selectividad preguntando a los analistas a qué
sectores seguirán apostando para lograr ganancias y a cuál le rehuirían.
"Siempre prestando atención a valuaciones,
recomendamos papeles atados a los sectores de generación eléctrica, por las
modificaciones impuestas por la resolución 19/2017 para energía base y porque
los precios adjudicados en las últimas licitaciones térmicas y renovables son
realmente atractivos; y el sector de producción de gas, por iguales
razones", dice Vázquez.
"El de energía es el sector que más nos gusta.
Hay un sendero de precios, demanda inelástica y algún margen mayor que en otros
para mejora de múltiplos [valuación]", coincide Echagüe. "Acciones de
empresas de servicios públicos o de energía", se suma Reos. "Todo el
sector de utilities, por ser estratégico en el marco de un modelo
que apunta al crecimiento apuntalado por la inversión", suscribe Cañonero.
Los bancos, en tanto, generan alguna controversia.
Cañonero los recomienda como primera opción de inversión "por su capacidad
para reaccionar a una recuperación del ciclo económico y el potencial que
ofrece el desarrollo de créditos de largo plazo, ya que se parte de cero, en
especial, en hipotecarios". Reos, también. Pero Vázquez sólo ve el sector
como posibilidad para quien apueste a ganancias "a mediano plazo". Y
Echagüe no oculta que los ve como el sector "más caro entre los cotizantes
locales".
Pero en cuanto a los rubros con los cuales hay que
tener especial cuidado, Reos no ve mucho potencial para generar valor en el
corto plazo en "los papeles industriales" y Vázquez advierte que, si
bien no se atreve a censurar la apuesta sobre algún sector en particular, cree
bueno que el inversor parta de saber "que las valuaciones actuales
parecieran tener incorporado un escenario electoral favorable al
oficialismo". "Esto -insiste- deja lugar a posibles bajas en caso de
que la contienda electoral traiga sorpresas."
Las claves de los analistas
Precios atrasados
Las acciones locales habían quedado más baratas que
las de la región tras la elección de Donald Trump en EE.UU.
Recalificación del mercado
Contribuyó también la expectativa del regreso del
mercado al índice de emergentes y de una mejora en la actividad
Un ojo en las elecciones
La postergación de esa recalificación no cambia la
dinámica de fondo del mercado. Pero la incertidumbre electoral traerá
volatilidad si no hay una clara tendencia en cuanto a los resultados
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