Por Florencia Donovan - Hace apenas días, en el Gobierno no ocultaban su
preocupación porque el tipo de cambio estaba planchado. A los problemas de
competitividad de la economía se sumaba el hecho de que, con un cambio que se
ubicaba lejos de los $ 17,92 estimados en el presupuesto nacional para 2017,
crecía la necesidad de emitir más deuda para financiar el gigantesco déficit en
pesos. Sin embargo, el escenario parece haber cambiado y muy rápido: sólo ayer,
el dólar escaló 24 centavos y se negoció a $ 16,85 en la plaza mayorista,
mientras que en las pizarras de los bancos se cotizaba a $ 17,05.
Para los analistas, el problema no es tanto que el dólar haya subido
-menos aún considerando que en el mercado en general predominaba la idea de que
el tipo de cambio estaba atrasado-, sino que lo haya hecho con tal velocidad. Y
es que la víctima en este caso podrían ser los precios.
"Cuando el dólar valía 15,50 pesos estábamos furiosos por el atraso
cambiario. Ahora, en 17 pesos, que es un 10% más, estamos hablando todos del
traspaso del dólar a los precios. El tema es la velocidad a la que subió.
Cuando vemos que sube 10% en un mes, algunos se preguntan qué va a pasar en el
futuro. Y las expectativas son las que definen después los precios. Si encima
tenés bienes, como la nafta, que se actualizan automáticamente, la situación
empeora", ilustró a LA NACION el responsable de cambios de
un banco internacional, que pidió no ser identificado.
"Luego el problema es que precio que sube no baja, aun si el tipo
de cambio corrige a la baja", continuó.
En el mercado cambiario coinciden en que el movimiento de ayer fue
producto de una combinación de factores. Por un lado, explican, la cercanía de
las elecciones legislativas está trayendo más volatilidad. Muchos inversores
del exterior están optando por concretar sus ganancias para luego volver a
entrar más adelante. "Están haciendo un parate para ver cómo siguen las
elecciones, pero no es que de repente se volvieron pesimistas sobre la
Argentina. Es un wait and see", apuntó el jefe de la mesa de
un banco nacional.
También, aseguran, hay otros tantos inversores que estaban posicionados
en pesos (aprovechando las altas tasas de interés) y que, dada la suba que ha
tenido el tipo de cambio en las últimas semanas, deben asumir las pérdidas y,
por ende, compran dólares. En muchos fondos del exterior se usan stop-loss
clauses o cláusulas que, en cuanto se llega a determinado nivel de
pérdida, los obligan a vender ese activo para luego volver a comprarlo y
arrancar de cero.
Por otro lado, en la City señalan que ayer tampoco ayudó el hecho de que
hoy sea feriado en los Estados Unidos. Cuando no hay mercado en el exterior,
prácticamente no se realizan operaciones de comercio exterior en el mercado de
cambios y el volumen local se reduce al mínimo. Anticipándose al feriado por el
Día de la Independencia de EE.UU. no pocos actores habrían decidido anticipar
sus operaciones de compraventa de divisas.
Entre el público minorista, la suba del dólar suele generar un efecto
manada. "El minorista curiosamente no compra tantos dólares cuando el
dólar cae, sino cuando empieza a subir, no importa cuál sea la perspectiva
hacia adelante del tipo de cambio", dijo el jefe de la mesa de otro banco
internacional, que tiene una amplia red de sucursales.
La oferta de divisas de la exportación, en tanto, es inferior a la que
se esperaba para esta época del año. Pero en la City advierten que existe un
flujo de divisas que tarde o temprano comenzará a ingresar, por los dólares que
deberá vender el Gobierno para financiar su déficit.
En tal sentido, muchos creen que el tipo de cambio estaría cerca de su
techo, aunque podría tener algo más de recorrido en el corto plazo.
Y es que a las ventas del sector público se suma la estabilidad del
real, la moneda brasileña. "Me sorprende la potencia de la suba del tipo
de cambio local, sobre todo cuando ves el real, que está muy tranquilo -dijo,
por su parte, otro operador-. La relación entre el peso y el real está en 5,15
pesos, está en máximos. El promedio del último tiempo era 4,80."
Además, pese a que desde su cuenta de Twitter un director del Banco
Central habló ayer de "gataflorismo cambiario" en el mercado local,
no pocos especulan con que crezca la presión política para que la entidad que
preside Federico Sturzenegger intervenga para sosegar la escalada. "Creo
que al Gobierno le va a dar miedo esta suba del dólar. Y no va a tardar en
aparecer la intervención. Teniendo las elecciones primarias tan cerca me
parecería raro que no hagan algo; no van a querer titulares catástrofe todos
los días", especuló el gerente de finanzas de un banco extranjero.
Para algunos operadores, no obstante, es posible que si el dólar sube un
poco más alto, el BCRA dé alguna señal para apaciguarlo. Después de todo,
señalan, el dólar es como cualquier activo: si sube el precio de una acción,
suele crecer la demanda de ese papel. "Mientras no haya un cambio de
tendencia, la gente va a seguir comprando dólares.Y los que tienen que vender
van a demorar todo lo que puedan", anticipó una fuente.
Ayer, el BCRA dio apenas una tibia señal subiendo las tasas que
convalida en el mercado secundario. Elevó en 15 puntos básicos lo que paga en
todos los plazos de sus letras; en la más corta, convalidó una tasa de 25,75%.