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Por Guillermo Laborda - Justo
cuando más calma necesita en la previa electoral, el dólar complicó el andar
oficial. Volvió a subir cuando en Brasil y en el resto de la región se mantiene
estable. O baja. Se comienza a ingresar en un círculo vicioso: sube el dólar,
alimenta la inflación, el BCRA no interviene, y vuelve a subir el dólar. El
factor político obviamente tiene su propio circulo vicioso: el gobierno
habilita la suba de la naftas de 7% -por la suba del dólar - lo festeja el
kirchnerismo y toda la oposición, crece temor a que Cambiemos pierda elección
en PBA, sube el dólar de nuevo. Hay fisuras internas: desde PBA la gobernadora
Vidal efectuó críticas a la Jefatura de Gabinete por la luz verde otorgada a la
suba de las naftas. Lo mismo Horacio Rodríguez Larreta. El porcentaje del
aumento, 7,2% en naftas, no tiene demasiada correlación con la evolución del
tipo de cambio y menos con el valor del Brent. Como si ese incremento hubiera
sido decidido por Vinicio Alvarado (asesor de Unión Ciudadana) y no por Jaime
Durán Barba en confusión de consultores ecuatorianos.
Debería hoy el BCRA cortar esta tendencia. Pero a juzgar por lo dicho por
Federico Sturzenegger en reunión con economistas el viernes último, al estilo
Janet Yellen, el tipo de cambio "tiene que flotar". Hasta que llamen
de la Casa de Gobierno. Es cierto que la situación es manejable. Puede también
el Tesoro salir a vender dólares. Cuando el dólar mayorista se ubicó hace dos
meses a $15,20, el BCRA salió a declarar que tenía como objetivo la acumulación
de reservas. Hubo en ese entonces presión oficial para que revierta la
tendencia descendente del tipo de cambio. Pero si sale el BCRA a vender dólares
ahora, ¿en que quedó la política de acumular reservas?
El vicepresidente del BCRA Lucas Llach escribió en twitter ayer que el valor
del peso contra el dólar, "no debe pensarse como oferta y demanda de un
flujo". Si siguen creciendo traspasos de los pesos en las LEBAC al dólar,
los flujos, esa frase puede sumarse a la larga lista de las frases fallidas de
funcionarios sobre el tipo de cambio en la Argentina. Es más una concepción
académica de la teoría de portafolios a la que hace referencia Lucas Llach
aplicable a activos, en mercados profundos y en el largo plazo. También en
estas situaciones, un banco central tiene la posibilidad de intervenir en el
mercado spot o futuros en el ROFEX. Pero discrecionalmente el BCRA modificó,
apenas asumió el presidente Macri, el cierre de las operaciones pactadas por el
BCRA de Alejandro Vanoli. Más allá de los obsequios que representaron ser esas
transacciones, la regla se modificó. Y ahora es muy complicado para el BCRA
intervenir en la plaza de futuros. El 19 de julio es la próxima licitación de
LEBAC. Para entonces el BCRA debería haber apaciguado la tensión en plaza.
Otra problema adicional para el BCRA es la inflación con este rebote del dólar.
¿Y los créditos con cláusula UVA?. La Federación Argentina de Entidades
Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac) emitió un comunicado ayer
señalando que "la fuerte suba que alcanza el 7,2% en naftas y 6% en gasoil
se traduce en un impacto promedio del 1,8% en la actividad; se trata de un
nuevo incremento en los costos que complica la logística y puede generar un
traslado del aumento a las góndolas". ¿Se animará el BCRA a subir más la
tasa de interés con los precios en alza y muy por encima de sus proyecciones?
Un dato significativo es que ayer el BCRA vendió LEBAC en el mercado secundario
pero por primera vez a una tasa mayor a la de la última licitación, al 25,6%.
Un mensaje de que está dispuesto a subir las tasas. Y antes de una elección. Es
como el aumento de las naftas pero en versión monetaria. Aunque como
herramienta de frenar el aumento de los precios sea inútil. La base monetaria
crece arriba del 30% interanual. Por lo pronto, los mercados se mueven en
función de las elecciones. Estabilidad del dólar es clave en la previa.
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