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Por Florencia
Donovan - El dólar no dio respiro. Por quinta rueda consecutiva, el billete
norteamericano cerró al alza: $ 17,40 en las pizarras de los bancos y $ 17,14
en el circuito mayorista, donde operan los grandes inversores.
Desde el comienzo de la jornada, en la City se vivió con ansiedad el
avance del tipo de cambio. Aunque muchos creen que ya no tiene tanto
combustible para seguir subiendo, los monitores terminaron mostrando lo
contrario. El billete subió 22 centavos, sustentado por un buen volumen de
operaciones, de US$ 550 millones.
El Banco Central
(BCRA) buscó ir moderando la escalada apuntalando las tasas de sus Letras -las
Lebac- en el mercado secundario. La entidad que preside Federico Sturzenegger
convalidó una tasa del 26% anual por sus Lebac de más corto plazo, contra el
25,80% de la jornada anterior. Con tasas más altas, apunta a aspirar pesos del
mercado y así evitar que se vayan masivamente al dólar.
"No hay nerviosismo en el mercado, pero sí están todos muy
sorprendidos con esta nueva suba", admitió a LA NACION el jefe de cambios
de un banco líder. "Esta suba debería frenar esta semana. Cuanto más se
extienda, más puede caer después. Tal vez el Central busque eso para
aleccionar. Creo que en algún momento se va a venir un sacudón", advirtió.
En la City señalan
que fue fuerte la demanda de importadores y de inversores que hasta ahora
estaban volcados a instrumentos en pesos. También siguió creciendo la demanda
de billetes por parte del público minorista, que suele reaccionar de forma
cíclica a los movimientos de la divisa: compra cuando sube, pero no siempre
cuando muestra una tendencia bajista.
Contra las
especulaciones de muchos, el BCRA no participó ayer del mercado cambiario
vendiendo o comprando divisas, como solía hacer en otros momentos. Después de
todo, en la entidad estaban más inquietos con el atraso cambiario que con esta
suba de los últimos días. El disparador para su intervención -que podría ser
mediante una suba más abrupta de las tasas de interés y no tanto mediante la
venta de reservas- será cuando los precios comiencen a reaccionar al nuevo
valor del dólar. Pese a que economistas privados están previendo que en julio
se acelere la inflación y llegue incluso a ubicarse en torno del 2%, desde el
Central tendrían estudios preliminares que no la mostrarían tan alta.
"El ritmo que
tomó el tipo de cambio es un poco rápido -opinó, por su parte, Mariano Lamothe,
economista de Abeceb-. Pero los sectores formadores de precios tienen menos
margen para trasladar la devaluación porque la demanda está planchada. No es
que fijan margen y ponen precio en función de eso. Tienen que ver dónde está el
consumo. Hay otros bienes en que sí, no tienen otra que trasladarlo. Además,
hoy hay un Banco Central dispuesto a ir por la inflación. Igual [para evaluar
el impacto en precios] habría que ver más en detalle qué pasa en las próximas
dos semanas con la devaluación: si el dólar sigue subiendo o si baja",
agregó.
Según Ramiro
Castiñeira, director de la consultora Econométrica, el dólar no es lo que hace
subir los precios, si no que es la inflación la que hace subir el dólar.
"La inflación genera que todo suba, incluso el dólar. El proceso
inflacionario que muestra la economía termina generando una presión del dólar
hacia arriba, más cuando el Banco Central viene con el objetivo de una
flotación libre de la moneda", dijo el economista.
El negocio del
carry trade
Con las elecciones
legislativas en el medio, en la City creen que de todas maneras hay motivos de
sobra para que este año haya episodios de volatilidad en el mercado cambiario.
Para fines de año, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del
BCRA, los economistas están previendo un dólar en torno de los $ 17,80.
"Ahora -dice
Castiñeira- las discusiones del carry trade [como se conoce en
la jerga el negocio de posicionarse en pesos especulando con un retorno en dólares]
toman distancia, porque la apuesta es el resultado de las elecciones."
En el mercado, sin
embargo, las apuestas están divididas. Quienes creen que al Gobierno podría
irle bien en octubre siguen pensando que la tasa de interés en pesos resultará
al final el día la mejor inversión. Sólo la realidad dirá quién tiene razón.
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