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Por Esteban Lafuente - La
demanda de créditos hipotecarios marcó un récord en junio. Según datos del
BCRA, se otorgaron préstamos de ese tipo por un total de $ 3717 millones, casi
7 veces más que en el mismo mes de 2016. Con un promedio por operación de $ 1,3
millones, significa que en junio unas 2900 personas o familias accedieron a la
vivienda.
En lo que va del año, los
créditos hipotecarios sumaron $ 14.861 millones, un 52% más que en todo 2016,
unos 11.400 casos (frente a los 7500 de todo el año pasado). "Por primera
vez existe una estrategia nacional de vivienda", dijo el ministro Rogelio
Frigerio .
"En lo que refiere a
la política de vivienda, no tenemos dudas de que el Estado tiene que pasar al
rol de subsidiar la demanda", dijo a LA NACION Ivan Kerr, subsecretario de
Desarrollo Urbano y Vivienda de la Nación y presidente de Procrear. "Si el
Estado es el único constructor de viviendas sociales, es un modelo que no tiene
escala, es ineficiente y está ajustado a su presupuesto. La forma de apalancar
esas inversiones es que se subsidie la demanda y que el sistema financiero
participe con préstamos a largo plazo", añadió el funcionario.
Al presidir una reunión
del Consejo Nacional de la Vivienda, el ministro Frigerio destacó el
relanzamiento del Procrear para quienes ganan entre dos sueldos básicos y
cuatro salarios mínimos. Agregó que "para las familias que tienen más de
cuatro sueldos mínimos, el sistema financiero, a partir de la baja de la
inflación, también está encontrando respuestas que se traducen en este
crecimiento exponencial del crédito hipotecario".
De los $ 3717 millones
que se otorgaron el mes pasado en todo el sistema financiero, las entidades
públicas concentraron la mayor participación: en conjunto, los bancos Nación,
Provincia de Buenos Aires y Ciudad prestaron el 64,6% de ese total ($ 2403
millones), y el resto correspondió a bancos privados.
Además del impulso del
Gobierno, con el relanzamiento del plan Procrear y la adopción del sistema
indexatorio de las UVA, promovido por el Banco Central, hay factores
macroeconómicos que sostienen la expansión del sector. "Había una demanda
de hipotecas muy reprimida. La alta inflación, al no haber un horizonte de
largo plazo, destruyó el crédito", sostuvo Alejandro Henke, director del
Banco Nación. Según el ejecutivo, el stock de préstamos para viviendas en
relación al PBI pasó del 3,6% en 2000 al 0,38% actualmente, un contexto que, a
su vez, muestra el potencial de expansión para el segmento. "Además de que
había menos créditos, la capacidad del salario para comprar viviendas, en
metros cuadrados, también se erosionó. Si tomamos 2001 como referencia, hoy los
salarios pueden comprar un 54% de entonces", añadió el ejecutivo, en
referencia al alza del valor de las propiedades y la caída del poder
adquisitivo acumulada en los últimos años.
"La mejora de la
situación macro es un factor clave que posibilita prestar a más largo plazo",
comentó a LA NACION Juan Curutchet, presidente del Banco Provincia. "La
baja de la inflación, combinada con la sensación en la gente de que va a seguir
bajando, genera un aumento de la confianza", añadió.
De acuerdo con sus datos,
en la actualidad asciende a $ 1,3 millones el monto promedio de los créditos
hipotecarios que entrega la entidad bonaerense. "Cuando los plazos eran
hasta 20 años, el promedio era de $ 1 millón. Haber extendido hasta 30 años
permitió ampliar esos montos por la mejora en la calificación de los
postulantes", explicó Curutchet. Según el presidente del Bapro, hoy la
mayoría de quienes resultan asignados con un crédito tienen ingresos familiares
conjuntos de entre $ 20.000 y $ 40.000 mensuales.
En el Banco Nación,
mientras tanto, reconocen que el promedio de préstamos entregados es de $ 1,4
millones y que el valor medio de las propiedades adquiridas es de $ 1,7
millones. "La idea es seguir creciendo. A fines de 2015, el Nación tenía
una participación en hipotecarios del 28,9%, y hoy está en el 36,8%",
completó Henke.
El escenario, sumado a la
adopción del esquema de UVA, permitió ampliar la base de clientes con capacidad
de recibir una hipoteca. "Es una herramienta que permite bajar la barrera
de ingreso y hacerlo sostenible. Subsidiar la tasa es un negocio regresivo que
sólo permite subsidiar a pocos. Además, hemos generado la normativa para que
los bancos puedan tomar deuda en UVA y que puedan colocar obligaciones en UVA,
para que el sistema pase a ser sostenible y el fondeo esté garantizado",
detalló Kerr, quien destacó medidas como la baja en la alícuota de Ingresos
Brutos para los créditos en la Capital y en la provincia de Buenos Aires y la
consecuente disminución de las cuotas.
Los datos grafican la
creciente adopción del modelo de las UVA. En marzo, en todo el sistema
financiero se otorgaron 1034 créditos bajo este esquema, mientras que en junio
se alcanzó un total de 1903. En ese plazo, también creció la participación de
los créditos Procrear bajo el esquema UVA, que pasaron del 52 al 61%.
"El principal
desafío es cómo sostener la demanda, que no se daba desde antes de la crisis de
2001. Hay una recuperación de enorme importancia y el año que viene va a ser
mejor. Vamos a tener que plantear cómo fortalecer el fondeo de los bancos para
sostener ese crecimiento", concluyó Curutchet.
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