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Por Carlos Burgueño - Luego de las 13:00, el gobierno respiró tranquilo.
Las promesas que se le habían hecho ayer temprano por la mañana al ministerio
de Hacienda de Nicolás Dujovne y el Banco Central de Federico Sturzenegger se
cumplían; y los dólares de ventas comenzaron a aparecer. Justo cuando el dólar
comenzaba a rozar los U$S17,50 y nuevamente comenzaba la inquietud en el
mercado cambiario minorista. Sabían en el oficialismo que una vez superado la
barrera psicológica de los 17,50; lo que comenzaría a discutirse es cuanto
tardaría la divisa en llegar cerca de los 18 pesos. Y porqué el Central y los
bancos públicos no aparecían para tranquilizar el precio, luego que se considere
que la valoración actual era la adecuada para hablar de una estabilización.
Pero, y tal lo prometido, la intervención indirecta desde algunos bancos
privados "aliados" que salieron a vender dólares a un precio
estratégicamente menor a la barrera psicológica de los 17,40 del cierre del
miércoles; le demostró al resto de los actores habituales del mercado cambiario
minorista que comenzaba la intervención oficial indirecta. El valor fue 17,38
pesos, nivel con el que se mantuvo la demanda hasta el final de la jornada, y
que demostró que desde el oficialismo había comenzado a dejarse de lado la
llamativa pasividad ortodoxa con la que se estaba manejando la crisis del alza
cambiaria generada desde que el lunes de la semana pasada los mercados parecían
comenzar a opinar sobre el diseño de las listas electorales y la presencia de
kirchneristas puros y duros en lugares expectantes. Al menos esta fue la primer
explicación que se le dio aquel 26 de junio, cuando hubo que aclarar sobre el
primer salto hacia arriba de la divisa. Luego vendrían otras justificaciones,
al ritmo que el dólar superaba paulatinamente los 16,50 y 17,00 pesos en los
últimos ocho días de cotización. Se habló de la demanda por el inicio de las
vacaciones de invierno y el alto nivel de argentinos y residentes que
procuraban divisas para salir al exterior. Del pago de los aguinaldos y la
voluntad de ahorrar (lo que sobre) en dólares. Del retraso de la cotización
durante los primeros cinco meses del año, cuando el precio no superó los $16,
con un presupuesto que ordena que para diciembre se ubique en los 19 pesos. De
la decisión de muchas empresas de trasladar a moneda norteamericana parte de
los miles de millones de pesos que no se volcaron la tercer semana de junio a
las Lebac; y, en definitiva, de las expectativas siempre demandantes de la
clase media de comprar dólares cada vez que comienzan los ruidos (aunque leves)
en el mercado. Cualquier explicación tuvo entre el lunes 26 y las 13 horas de
ayer solidez para justificar el alza veloz del dólar; al tiempo que para esos
momentos ya se susurraba con tono firme de la necesidad de conocer la verdadera
opinión, en la cancha, del gobierno ante la revalorización y la llegada a los
17,50 pesos. Y, como siempre sucede cuando los gobiernos tienen poder de fuego
sobre el sistema cambiario (sean ortodoxos o estructuralistas), se
"habló" aumentando artificialmente la oferta.
Los que hicieron el movimiento fueron al menos unos cinco bancos
"aliados". Tres de capital internacional y dos locales. Y todos al
unísono y al mismo tiempo volcando divisas a una demanda de 17,38 pesos.
Estratégicamente se tomó la decisión que no sean bancos oficiales los que hagan
la intervención, guardando esa fuerza para eventuales futuras operaciones en el
caso que el precio fijado ayer tenga fuertes presiones alcistas en el
futuro.
Hubo otra información que entusiasmó ayer al oficialismo. Según la versión de
alguno de los bancos "aliados"; parte de los dólares que se volcaron
ayer en el mercado, fueron aportados por una de las fuentes más esperadas en
los últimos días: exportadores sojeros del interior del país, pertenecientes a
la estratégica región núcleo, que decidieron comenzar a hacerse de efectivo en
moneda doméstica ante la visión que el precio actual de la divisa ya era conveniente.
Según las fuentes oficiales, no fueron muchos millones de dólares los que
provinieron de esta fuente; pero sirvieron para que en hacienda cambiara el
humor y creciera la esperanza en que, hacia delante y paulatinamente, comiencen
a llegar al menos parte de los U$S6.000 millones que según los cálculos
oficiales aún deben liquidar los sojeros, cerealeros y aceiteros en comparación
con lo registrado en 2016. No es novedad que este sector de la economía (los
principales socios aportantes de divisas del mercado cambiario), no estaban ni
cómodos ni contentos con la cotización del dólar por debajo de los 16 pesos y
con una soja con precios deprimidos. Ante esto, volvieron a abrazar el llenado
y rellenado de las famosas silobolsas, con las que los exportadores pueden
esperar mejores tiempos para entregar su tesoro. La interpretación oficial, es
que a un valor del dólar de aproximadamente 17,40 pesos la situación frente a
mayo cambió de manera radical, y que al menos habría llegado el momento de
liquidar algo de las existencias, al menos como para pagar gastos generales y
comenzar a cubrir los costos de la próxima temporada. Más teniendo en cuenta
que también el mercado de Chicago les hizo un guiño con un alza en la
cotización de la tonelada de la soja. Se habla, al menos en el gobierno, que en
los últimos 10 días, entre la mejora en la cotización de la moneda
norteamericana y el crecimiento de los valores de la soja, que ayer superaron
los 360 dólares la tonelada, los exportadores tuvieron una ganancia de hasta 8%
en dólares. Un nivel de ganancias inédito a nivel internacional. Si se sostiene
la divisa en los niveles actuales, y el mercado comienza a percibir que
comienza un período de cierta estabilidad al menos hasta las elecciones Paso
del 13 de agosto (además del mantenimiento de la soja por arriba de los 360
dólares la tonelada); los sojeros podrían comenzar a acelerase las
liquidaciones, y la crisis cambiaria de junio- julio de 2017 habría llegado a
su fin.
En el gobierno se percibía que esta percepción es compartida por los
apostadores al dólar futuro. El cierre de ayer del Rofex fue de 18,66 a
diciembre de 2017, un nivel levemente inferior al cierre del miércoles y aún
por debajo de los 19 pesos que ordena el presupuesto aprobado por el Congreso
Nacional para terminar el 2017.
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