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Por Julián Guarino - La reciente suba del tipo de
cambio trajo aparejado varios efectos secundarios. El principal, si se tiene en
cuenta que la demanda de billetes estadounidenses parece haber mermado
marginalmente el último viernes, refiere a la tasa de interés que maneja
el Banco Central vía las Letras que licita habitualmente.
Cuando la última semana el dólar tocó los $17,40 y posteriormente superó los
$17,60, la entidad que conduce Federico Sturzenegger moderó la escalada apuntalando
las tasas de sus Letras en el mercado secundario, convalidando hasta un 26,25%
anual. En rigor, la tasas de la Lebac a 28 días pasó a 26,25% (desde 25,50%),
mientras que la que vence en 56 días quedó en 25,75% (versus 25,25%) y la de 91
días se modificó al 25,30% (desde el 24,75%).
En ese contexto, hubo quienes salieron a señalar al BCRA como
"inconsistente". "Por un lado, el BCRA quiere alcanzar la meta
de inflación, pero por el otro quiere acumular reservas y tampoco se
desentiende (por completo) del nivel de actividad, ni del crédito que procura
estimular. Estos múltiples objetivos generan inconsistencia, ya que no sólo son
mayormente contrarios entre sí, si no que ameritan que el instrumento de
política económica, es decir la tasa de interés, deba moverse en sentido
opuesto", señalan en la consultora Economía & Regiones.
De todas formas, los analistas entendieron que con tasas más altas, el BCRA
apuntaba a aspirar pesos del mercado y así evitar que se vayan masivamente al
dólar. Por ende, la mirada del mercado se posó inmediatamente en las tasas y en
los vasos comunicantes que parecían haber llegado al mercado de las emisiones
privadas.
Por ejemplo el último viernes, se realizaron algunas colocaciones de
fideicomisos que marcaron una suba de los tipos de interés de hasta el 1%.
Decréditos, empresa de crédito prendario destinados tanto al consumo masivo
como a la compra y/o adquisición de diversos bienes y servicios, logró la
colocación de su fideicomiso número 13 por $133,4 millones. "La suba generada
desde el Banco Central también se vio reflejada en el tasa de corte de los
fideicomisos financieros; el rendimiento de los bonos senior comparables
(calificación AAA, duration menor a 6 meses) se incrementó en aproximadamente
un punto durante el transcurso de la semana", sostuvo Agustín Bahl,
gerente de MT Capital, asesor financiero del fiduciante.
Para Gastón Vai, analista de la misma firma, "si bien las tasas treparon,
esto no impactó en el apetito de los inversores por estos títulos, ya que se
registró sobredemanda". En rigor, esa emisión recibió ofertas por $200
millones con una tasa de corte del 28% (equivalente al 24,94% TNA). Otras
colocaciones tuvieron desempeños similares.
Las colocaciones sirvieron para plantear lo que podría pasar mañana. Por un
lado, el INDEC dará a conocer mañana el IPC (que podría arrojar un valor
cercano al 1,5% para junio) y el debut del IPC Nacional, que el Instituto
comenzará a tomar como referencia para compararse con las metas de inflación.
Por otro, deberá decidir donde coloca la tasa que hoy se encuentra en 26,25%.
En el mercado piensan que la posibilidad de un recorte que se había anticipado
hace algunas semanas para cebar la maquinaria electoral podría quedar en el
olvido. En rigor, muchos anticipan que habrá que pasar varias semanas para un
achicamiento del costo financiero, ya que la inflación aún se encuentra por
encima de lo esperable y, por ende, no da margen para un relajamiento monetario.
Desde el BCRA sostienen que no habrá correcciones en la tasa de interés aunque
la inflación comience un descenso, ya sea en el dato de junio (poco probable)
como en el de julio (menos probable aún). Es más: en un contexto de suba de
naftas, prepagas, salario de empleadas domésticas y cigarrillos a los que habrá
que agregarle la suba del tipo de cambio las chances de tener una inflación
para julio aún mayor que la de junio son altas. En esta línea, un reporte de la
consultora Econviews apunta a la posibilidad de que el Central mantenga la tasa
de interés en el nivel actual de 26,25% hasta agosto.
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