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Por Verónica Dalto -
Si bien se espera una recuperación de corto plazo en la actividad económica, a
mediano y largo plazo la mejora se estima será gradual, porque en la década
pasada se realizaron inversiones que no sirven para crecer en el nuevo modelo
económico. Algunos de estos sectores son la industria electrónica de Tierra del
Fuego, la compra de grupos electrógenos o el sobredimensionamiento de los
supermercados.
"El gobierno anterior desalentó los sectores que más competitividad
tenían, como el agro y Vaca Muerta, y alentó la producción de celulares. Tenés
capital invertido improductivo, y así se empieza a discutir la capacidad
ociosa. Tenés capital ocioso y gente trabajando en ese capital. Para crecer
tenés que cambiar. Y la capacidad de crecer está limitada porque tenés que dar
vuelta este esquema", dijo Fausto Spotorno, economista de la consultora
Orlando Ferreres (OJF).
Los sectores improductivos ahora deben reconvertirse, lo que genera pérdidas de
empleo que deben dirigirse a los nuevos sectores productivos. "Que haya
habido inversiones improductivas en el pasado va a generar un crecimiento más
moderado de lo que habría sido si las inversiones hubieran sido eficientes. La
falta de brotes verdes depende de cuestiones macro, pero todas las distorsiones
sectoriales que se generaron en la década anterior van a drenar el proceso de
crecimiento. La existencia de sectores de baja productividad va a generar un
PBI por debajo del potencial", coincidió el economista Ariel Coremberg.
Según un informe de OJF, la productividad del capital cayó 10% entre 2011 y
2016, lo que significa que hubo "inversiones pero que fueron tan
ineficientes que no generaron ningún valor", porque el stock de capital
creció 12% en ese lapso pero el PBI, nada. "Esto se debe a que el gobierno
anterior estimuló inversiones improductivas y desincentivo inversiones en
sectores productivos como el agropecuario (carne, trigo) o el energético",
señaló.
Para Jorge Vasconcelos, economista Jefe del IERAL, las inversiones que hoy no
sirven para el nuevo modelo económico están en el área del comercio y los
servicios. "Hubo una mejora artificial del poder adquisitivo de las
familias por el congelamiento de las tarifas de servicios públicos, que hoy se
está revirtiendo, y hay muchas actividades comerciales y de servicios que están
quedando a la intemperie", dijo Vasconcelos. Ejemplificó con el
sobredimensionamiento en el diseño de los supermercados, que hoy las familias
no valoran, en lugares caros de la ciudad. "Hay una derivación de la
demanda de las familias hacia un comercio u oferta más austeros", indicó,
como los negocios mayoristas. OJF sumó la caída de la productividad de la mano
de obra desde 2011, debido a que la mayoría de los puestos de trabajo fueron
creados en el sector público (30% del total contra 20% en 2000) y no generaron
ninguna expansión adicional del PBI.
Para Coremberg, hoy el nivel de productividad de los factores (empleo, capital
y recursos naturales) está 10% más abajo del pico de la Convertibilidad, en
1998.
"Tenés un efecto general de caída de la productividad independientemente
del sector, producto de la inflación y el desequilibrio fiscal. Eso generó, por
vía de compensar la inestabilidad con subsidios distorsivos o protección
distorsiva, la asignación de inversiones en sectores improductivos. Ese efecto
intrasectorial tira la productividad macro para abajo. Esta baja productividad
hace que hoy a la economía le cueste crecer. Como cualquier cambio de régimen
macro, genera perdedores y ganadores. El punto es cómo se financia esa
transición para que sea lo menos dramática posible", explicitó.
Además, las empresas enfrentan una fuerte presión tributaria y un tipo de
cambio atrasado. De hecho, para este año, las previsiones de crecimiento del
PBI se fueron recortando desde el 3,5% original hacia una meta por debajo del
3%.
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