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La inflación y la reciente baja del dólar pusieron bajo presión al Banco
Central y lo forzarán, hoy, a continuar con el ajuste monetario. El organismo
deberá decidir hoy la tasa de política monetaria: el rendimiento de los pases, el
instrumento que usa de referencia para todo el mercado y que se ubica hoy en el
26,25% anual, podría mantenerse o, incluso, incrementarse en algunos puntos
básicos.
En el comité de política monetaria están preocupados por la evolución de la
inflación núcleo, que es el índice de precios que hoy no está afectado por
bienes y servicios regulados y estacionales. El último dato de mayo confirmó
que, a pesar de la reducción en el índice general (que pasó del 2,6% en abril
al 1,3% en mayo), el indicador núcleo sigue por encima del 1,5% mensual. En
mayo fue del 1,6% y,p ara este mes, algunas consultoras ya anticiparon que
podría ubicarse en el 1,8%. Hoy a las 16 dará su veredicto el director del
Instituto Nacional de Estadística y Censo, Jorge Todesca (ver aparte).
En función de esto, el Banco Central tiene previsto mantener elevadas las tasas
de interés hasta que haya alguna señal de desinflación en la tendencia de los
precios. En las últimas semanas, resolvió realizar intervenciones en el mercado
secundario para aumentar los rendimientos de sus letras (las Lebac) y retirar
pesos de la economía.
Las tasas más cortas en ese segmento se incrementaron, así, del 25,50% al
26,15% anual en las últimas semanas. El retorno quedó de esta manera algo más
atractivo que el que ofrecen los pases pasivos, hoy en un 25,5%. Es el camino
elegido, como primera instancia, para retirar el exceso de dinero que hay en el
mercado y que ejerce presión sobre la inflación. La alternativa parece más
costosa que la de salir a absorber pesos con ventas de dólares en el mercado
cambiario. Pero más a tono con el esquema elegido por Sturzenegger: el
instrumento de política monetaria es la tasa de interés.
En el mercado ven a Federico Sturzenegger con muy poco margen para relajar el
sesgo contractivo de la política monetaria. La reciente suba del dólar también
pareció sumar un ingrediente peligroso al trabajo del Central, después de un
año en el que la baja de tipo de cambio pareció servir de "ancla" en
el control de los precios. Los funcionarios mantienen la convicción de que lo
mejor que le puede pasar a la divisa es mantenerse libre y flexible para
amortiguar los shocks. Y si bien reconocen que la suba se dio más rápido de lo
que esperaban, consideran que el traslado a precios no es inmediato y que la
política monetaria debe poner su principal objetivo en el nivel de precios.
Para julio, los pronósticos no son mucho mejores: en Bein & Asociados
consideran que los aumentos en expensas, prepagas, naftas, servicio doméstico y
cigarrillos le ponen ya un "piso" de 1% al IPC general. El indicador
podría quedar, así, muy cerca del 2%. Pero en las consultoras descuentan,
además, que la núcleo seguirá elevada.
Con todo, según el relevamiento de expectativas del mercado (REM), que realiza
mensualmente el Banco Central, el proceso de desinflación continuará en el
largo plazo. El mercado espera una suba de precios cercana al 18% anual para
los próximos doce meses.
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