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La caída de la demanda y algo de
mayor administración de comercio tras las reiteradas quejas de los industriales hicieron
que el primer semestre del año cerrara con una caída de las importaciones
textiles del 6% en volumen respecto del mismo período de 2016, de acuerdo con
información preliminar de la fundación Protejer.
Sin
embargo, no todas son buenas noticias para los empresarios del sector. Mientras
que entre enero y junio cayeron las compras de materias primas, hilados y otros
insumos del exterior, creció
fuerte la entrada de prendas terminadas y, en menor medida, la de
confecciones para el hogar. En el primer caso, la suba interanual trepó al
60,7%, y en el caso de las confecciones la suba fue de 12%.
"Se
está consolidando un vector de
importaciones donde toma preeminencia el producto final. La menor
importación de los insumos se explica en parte por la caída en el consumo, que
hace que los fabricantes compren menos para producir, y también por una mayor
administración del comercio", afirmó a El Cronista el economista de Protejer,
Ariel Schale.
Según
les transmitieron los funcionarios de la Secretaría de Comercio a los
industriales, el Gobierno tiene frenados
pedidos de importaciones por casi u$s1600 millones, pero la
estrategia oficial desde el año pasado viene siendo autorizarle a las marcas de
ropa un aumento en las compras de prendas importadas para que puedan
"equilibrar su stock y contribuir así a atenuar los precios", había
dicho tiempo atrás una fuente de Comercio.
De
acuerdo con los números del semestre, se importaron 124,5 millones de kilos,
contra 132,4 millones del período enero-junio del año pasado. Estos números
muestran una caída interanual de
6%, explicada, principalmente, por las menores compras de hilados y materias
primas (algodón, lana, fibras), cuyas bajas fueron del 30,2% y 12,9%
respectivamente.
Además
de prendas de vestir y
confecciones para el hogar, también mostró un incremento interanual el rubro
tejidos planos, que son las telas utilizadas, por ejemplo, para la fabricación
de camisas, denim, sábanas y manteles.
Al
analizar la evolución mensual, queda claro que los primeros meses del año
fueron los más fuertes en materia
de importaciones, ya que las marcas de ropa se preparan para la
temporada de invierno. De hecho, mientras que en enero las compras de los
productos terminados crecieron 78% versus el mismo mes del 2016 y en marzo
157%, en junio la suba fue de 35%. Y en el caso de las confecciones, de alzas
importantes a comienzos del 2017, durante el último mes las compras al exterior
cayeron 24%, según los números informados por Protejer.
Si
bien los industriales insisten en que las importaciones le quitan mercado a la producción nacional, también
recalcan que el principal problema no son las compras al exterior, sino la
caída del mercado, profundizada a partir de las políticas adoptadas con el
actual gobierno. La producción acumula una contracción de entre el 25% y el 30%
respecto del año pasado, mientras que las ventas al público siguen sin
repuntar. De acuerdo con los indicadores de demanda en shopping centers que
publica el Indec, la merma del consumo alcanzaba, a abril, los 10 puntos.
Los
principales importadores siguen siendo las marcas/retailers y el canal mayorista. Los
supermercados también aumentaron sus compras al exterior, en tanto que la
industria y el resto evidenciaron una reducción.
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