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Por Martín Kanenguiser - La jueza de Nueva
York Loretta Preska rechazó la demanda de los acreedores en default que
pretendían embargar el pago de la deuda por parte de la Argentina.
Preska, que se hizo cargo de las causas
referidas a la deuda argentina tras la salida del juez Thomas Griesa, desestimó
la posibilidad de que los holdouts puedan trabar el pago del
Gobierno a los acreedores que sí aceptaron la oferta que hizo la Argentina para
salir del default desde febrero de 2016.
Se trata de una presentación de la Argentina
realizada en junio en forma preventiva, según explicaron a LA NACION fuentes
del Ministerio de Finanzas.
En la orden judicial se recuerda que
"los acuerdos en todos los casos de la deuda argentina" son "de
importancia crítica para la salud económica de la Nación".
Por esta razón, "esta Corte ha
determinado previamente que cualquier intento de embargo, restricción o similar
referido a los fondos destinados a los acuerdos será contraria al interés
público".
De este modo, la jueza ordenó que "todos
los bonos sujetos a los acuerdos sean retenidos en una cuenta de depósito en
garantía en custodia de la Corte", de modo de que no puedan ser embargados
o restringidos "por ningún acreedor de la Argentina u otra persona y
queden en jurisdicción de la Corte, hasta que sean distribuidos y cancelados
según el acuerdo" alcanzado con los bonistas.
El portal Research for Traders informó ayer
que los acreedores que no llegaron a un acuerdo buscaban captar unos US$ 450
millones que el Gobierno tenía previsto destinar a los integrantes de la acción
de clase Henry Brecher, que llegó a un acuerdo con el país a principios del año
pasado.
"La orden había sido escrita por Griesa,
pero firmada por Prieska, y dice que ningún holdout puede
embargar o ejecutar cualquier bono o pago a acreedores que ya arreglaron, pero
que todavía no cobraron", explicó Sebastián Maril, de Research for Traders.
Maril detalló que "el caso Brecher sigue
abierto porque hay que validar cada uno de los bonos por el monto reclamado y
que no estén prescriptos".
El analista indicó que "estos conflictos
siguen abiertos porque hay muchos bonistas que no arreglaron porque están
descontentos con la oferta que hizo la Argentina".
En el extranjero queda pendiente el arreglo
con menos del 1% de los bonistas, básicamente con tres fondos de inversión con
los que Finanzas sigue discutiendo por bonos que están prescriptos. El Gobierno
decidió no pagarle a nadie estos bonos ya vencidos. Se trata de los fondos
Trinity, Baybrook y Whithe Hawthorn, cuya posición quedó muy débil cuando
Griesa decidió rechazar, a fines de 2016, su pedido para establecer que la
Argentina estaba incumpliendo la cláusula del pari passu y que
ofreció una solución aceptada por más del 99% de los acreedores.
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