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Por Pablo Fernández Blanco - El secretario de
Energía Eléctrica, Alejandro Sruoga, lanzó hace meses una promesa poco
habitual: "Los cortes de electricidad dejarán de ser noticia para los
medios de comunicación", anticipó en una conferencia de prensa en la que
se anunciaron aumentos de luz. Si bien el anhelo se puede resumir en esas pocas
palabras, implica la puesta en marcha de inversiones millonarias, tanto
públicas como privadas, para paliar la crisis eléctrica, una amenaza que acechó
a la economía y a los hogares en los últimos años.
Un documento oficial que vio LA NACION
puntualiza, con alto grado de detalle, cuáles son los proyectos en marcha para
combatir los cortes de electricidad. Contemplan desembolsos en generación
térmica, nuclear y renovable que aumentarán en más de 20% la capacidad real de
producción de energía, así como el tendido de nuevas líneas de transporte en
alta tensión y desembolsos en distribución para mejorar la prestación a los
hogares, uno de los principales argumentos que esgrimió el Ministerio de
Energía, a cargo de Juan José Aranguren, para justificar los aumentos de
tarifas.
Una parte sustancial de los desembolsos están
orientados a la generación sobre la base de gas u otros combustibles, en el
marco de la denominada resolución 21, que creó condiciones atractivas para las
empresas privadas. Están en marcha con diverso grado de avance inversiones por
entre US$ 2600 millones y US$ 3000 millones para instalar 2989,3 MW, de los
cuales la mayor parte deberían estar listos este año (unos 2848 MW) para
atender la demanda del verano próximo. Por eso el Gobierno los sigue de cerca.
A principios de mes se puso en marcha la
primera central en el marco de ese programa, con desembolsos por US$ 110
millones, a cargo de la empresa Genneia. La asistencia oficial fue nutrida. Estuvieron
Aranguren y otros funcionarios nacionales y provinciales.
Los proyectos de la resolución 21, de diverso
tamaño, están distribuidos por casi toda la geografía local. Hay en Buenos
Aires, Santiago del Estero, Córdoba, Neuquén, Jujuy, Mendoza, Santa Fe y
Tucumán, por caso.
La buena respuesta de las empresas obedece al
manual de la inversión privada: el Gobierno les garantizó la colocación de la
energía con contratos a largo plazo y un precio que promete ganancias.
Con la misma letra se escribieron los
contratos de energías renovables, una de las grandes apuestas del Gobierno para
captar desembolsos. El Estado se compromete a cumplir un acuerdo en dólares a
20 años por el cual Cammesa, la compañía administradora del mercado eléctrico,
comprará la energía que produzcan esos proyectos. Tendrá un ajuste de 1,7%
interanual para compensar la inflación en moneda extranjera. Se esperan
desembolsos por US$ 3500 millones hasta 2019 para instalar 2423 MW.
A diferencia del caso térmico, la mayor parte
de los proyectos no estará listo este año, sino en 2018 (2411 MW), por lo que
llevarían calma a la demanda eléctrica en el último verano a cargo de la
administración actual. Fuentes del sector privado advirtieron en los últimos
días que algunos proyectos podrían demorarse por dificultades de acceso al
financiamiento. Fue uno de los temas que se discutieron en el Congreso de
Energía Renovable, que se hizo a fines del mes pasado.
Poco después del cambio de Gobierno,
Aranguren declaró la emergencia eléctrica hasta este año. Justificó la decisión
en el precario estado general del sistema, en el que remarcó la escasez de
generación para la demanda local. Eso justifica la búsqueda de inversiones en
ese sector.
Aunque la gestión de Macri intentó poner en
manos privadas el riesgo inversor, al menos en esta administración el Estado
continuará desembolsando fondos millonarios, una orientación que llevó al
extremo el kirchnerismo. El mejor ejemplo es el sector nuclear.
En las inmediaciones de las centrales Atucha
I y II se construirá el Carem 25, la primera central nuclear de potencia
íntegramente diseñada y construida en el país. Esta semana se le adjudicó a la
constructora de Techint la obra civil del edificio del reactor, que deberá
realizarse en 25 meses por unos US$ 70 millones.
El proyecto comenzó en el kirchnerismo, pero
tiene un avance físico magro, de 0,39%. El organigrama oficial contempla que
debería estar terminado en julio de 2019, algo que lo convertiría en un
prominente anuncio en las vísperas de la campaña presidencial.
El Estado también invertirá $ 983 millones en
una planta procesadora de uranio en Formosa. La obra también fue anunciada en
el kirchnerismo, pero sólo avanzó en términos físicos 0,271 por ciento. Los
documentos sostienen que debería estar terminada en enero de 2020.
Otro paquete de obras que finalizarán entre
junio de este año y enero de 2019 apuntan a mejorar la capacidad de transporte
de energía eléctrica a nivel nacional. Suman desembolsos por $ 1761 millones.
A eso se suman los planes quinquenales de Edenor
y Edesur, que se comprometieron a poner unos $ 40.000 millones para mejorar el
servicio.
Un antídoto contra los problemas
Los principales desembolsos en marcha
$ 160.000 millones: Son los desembolsos totales en marcha en el sector eléctrico según figura
en un informe oficial con fecha de mayo pasado y datos privados. Se reparten en
generación térmica, renovable y nuclear, en transporte y en distribución
(Edenor y Edesur)
US$ 754 millones: El Gobierno continúo con algunos proyectos en energía atómica que habían
sido anunciados en el kirchnerismo, pero que tenían un avance casi nulo.
Incluyen una planta de procesamiento de uranio, un reactor de diseño local y la
ampliación de Embalse.
Hasta US$ 300 millones: Están en marcha varios proyectos en el marco de la denominada
Resolución 21, que otorgó mejores condiciones para la inversión privada en
generación eléctrica. A principios de mes se inauguró el primer emprendimiento.
Será clave el verano próximo.
US$ 3500 millones: La licitación de energías renovables estuvo entre las mejores
noticias que dio el primer año de gobierno, con contratos en dólares a largo
plazo. Algunos especialistas temen que no todas las empresas consigan
financiamiento.
$ 1761 millones: Según el plan oficial, es el desembolso que se está realizando en
las redes de alta tensión a nivel nacional y en transformadores,
principalmente. Busca llevar la energía eléctrica a los grandes centros de
consumo.
$ 40.000 millones: Edenor y Edesur prometieron inversiones por esa cifra en el siguiente
lustro en el marco de la revisión tarifaria integral, que les garantizó un
marco de negocios estable para los próximos cinco años.
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