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Por
Liliana Franco - El economista, Roberto Cachanosky considera
que "si no se baja el gasto público y la presión tributaria" difícilmente
se cuente con un flujo de inversiones para que Argentina crezca. Es
pesimista respecto a la reforma tributaria que piensa impulsar el
Gobierno. Criticó duramente los planes sociales al considerar que al
no tener límite no se genera el incentivo para trabajar. A continuación su
opinión sobre estos temas como así también la suba del dólar.
P: El jefe de Gabinete, Marcos Peña, aseguró que luego de los comicios de
octubre "no viene el ajuste". En función de esta declaración ¿es
posible que la Argentina crezca de manera sostenida sin efectuar un ajuste al
gasto público?
Roberto Cachanosky: En rigor hoy hay un fuerte ajuste que es sobre el
sector privado. Es este sector el que tiene que soportar la pesada carga de un
sector público con niveles de gasto público récord que se traduce en una
presión tributaria también récord y, encima, con déficit fiscal. Si no se baja
el gasto público y la presión tributaria, entre otras medidas, difícilmente
tengamos un flujo de inversiones que pongan a la Argentina en una senda de crecimiento
de largo plazo.
P. ¿Piensa que la reforma tributaria tendrá una baja sustancial de la
presión impositiva sobre el aparato productivo?
R.C.: Tengo la impresión que no van a hacer una reducción
significativa de impuestos y menos una profunda reforma tributaria. Sin eso no
veo razones para que las inversiones vengan a la Argentina. El impuesto a las
ganancias que pagan las empresas en Argentina es del 35%, que sin ajuste por
inflación es más alto. El promedio de la UE es del 20,48%, el promedio de LATAM
es del 27%, el promedio de Asia es del 22% y el promedio de los países de la
OECD es del 25%. La pregunta es: ¿por qué van a venir aquí las inversiones si
pueden y a otros países en los que pagan menos impuestos? No somos
impositivamente competitivos.
P: ¿Usted considera que es necesario un recorte al gasto público?
R.C.: No es solamente bajar el gasto público sino reformar el estado.
Hoy tenemos un gasto público alto con un estado que no presta los servicios
básicos. Lo que digo es que hay que bajar el gasto y mejorar la forma en que
gasta. Posiblemente haya que incrementar el gasto en seguridad y bajarlo en
otros rubros. En lo que hace a la baja de los planes sociales sin duda hay
mucho para recortar porque ese rubro se ha transformado en una fuente de
clientelismo político y corrupción. La democracia ha derivado en una
competencia populista. Los planes sociales no tienen límites de tiempo y la
gente que los recibe no tiene estímulos para ir a trabajar. Las pensiones por
invalidez, que pasaron de 78.000 en 2003 a 1.053.000 en 2016 son un escandaloso
negocio de médicos, punteros políticos, intendentes, etc. Hay mucho para
recortar en esos planes que no son sociales, son planes de corrupción y uso
político
P: ¿Estima que la suba reciente del dólar tendrá un traspaso a precios? ¿De
qué magnitud?
R.C.: No creo que sea la suba del dólar la que afecte los precios sino
la depreciación del peso. El BCRA viene emitiendo a un tasa del 31% anual y el
peso se deprecia por esa razón. La ilusión óptica es creer que suben los
precios cuando en realidad es el peso el que se deprecia. Esta situación puede
ponerle un piso cercano al 1,8% a la inflación mensual.
P: ¿En cuánto estima el PBI para este año y la inflación?
R.C.: Considerando el bajo punto de partida, por razones estadísticas,
por la actividad agropecuaria y la obra pública, podemos esperar una aumento
del PBI del 2% y una inflación en el rango del 20/22 por ciento en 2017.
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