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Por Dolores Olveira - En esa ocasión,
el titular de la AFIP, Alberto Abad, había asegurado que no se habilita el
ajuste por inflación de los balances impositivos porque "puede haber
ganadores pero también perdedores": si una empresa tuvo pérdidas
importantes por la devaluación, y los balances se ajustan por inflación,
desaparecerá la posibilidad de descontar parte de esa pérdida del Impuesto a
las Ganancias.
Carlos Abeledo, presidente del Departamento de Impuestos de la Unión Industrial
Argentina (UIA), si bien insistió con reimplantar el ajuste por inflación
impositivo integral, a renglón seguido dijo: "En cualquier supuesto, debe
permitirse la actualización de los valores computables de amortizaciones y el
costo de bienes transables", que es lo que vendría a solucionar el impuesto
opcional al revalúo.
Pero todo esto no les sirve, por ejemplo, a los bancos, afectados al igual que
las empresas que producen bienes, por la falta de ajuste por inflación.
Los bancos tienen sus activos "calzados" en posiciones financieras.
No son muy relevantes los bienes de uso en su patrimonio, por lo que casi no
tienen nada que revaluar.
Y el conflicto del fisco con el sector financiero está alcanzando cotas
importantes. El BBVA Francés en su último balance practicó un millonario ajuste
por inflación, avisando al fisco. La reacción, que en la mayoría de los casos
es pasiva, esta vez fue superlativa. El Banco Central obligó a la entidad a
previsionar $ 1.185 millones ante un eventual revés judicial, y la AFIP lanzó
una fiscalización relámpago del banco extranjero.
De todos modos, si bien desde 2003 no se puede ajustar el balance impositivo,
desde el año pasado si se puede indexar el contable, con tres ventajas
importantes:
-Mayor base para solicitar créditos.
-Mayor patrimonio para participar en ciertas licitaciones o negocios.
-Tener una mayor reserva si, frente a una situación de pérdida, deben disminuir
el capital.
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