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Por Florencia Donovan - El dólar escaló ayer
de golpe 25 centavos a $ 17,39 en bancos y casas de cambio, en la misma rueda
que el Banco Central (BCRA) subió un punto las tasas de sus letras, las Lebac,
para poder renovar los más de $ 530.000 millones que le vencen hoy. Los movimientos
bruscos parecen ser la norma del mercado en estas semanas y, afirman los
operadores, en las que vendrán.
Las elecciones legislativas se han metido de
lleno en las decisiones de los inversores. La prueba está en el comportamiento
del resto de la región. En una jornada en la que las monedas de países socios y
vecinos se apreciaron fuerte contra el dólar, el peso local corrió con
velocidad en sentido contrario. "Lo que pasa acá es riesgo propio, es
idiosincrático. A medida que salen las encuestas y mejoran las chances Cristina
Kirchner, aumenta la dolarización. De corto, no la juega nadie ya", dijo
el jefe de la mesa de un banco internacional, que pidió no ser identificado.
"Además, las reformas estructurales tampoco llegan. Y hay gente saliendo
de inversiones argentinas", explicó.
Con un volumen de operaciones por US$ 530
millones, el dólar escaló frente al peso por segunda jornada consecutiva: se
operó a $ 17,20 en el segmento mayorista, donde se concentran los negocios de
los grandes inversores y se define la tendencia para todas las pizarras al
público, contra $ 16,95 de anteayer y $ 16,75 que había cerrado sólo el viernes
pasado.
"No voy a especular por qué el dólar se
mueve para un lado o para el otro. Pero la volatilidad es sana, es la que hace
que se desacoplen los precios del movimiento del tipo de cambio", dijo
simplemente el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, al ser
consultado al respecto por LA NACION, en el marco de la
presentación de su Informe de Política Monetaria (IPOM). "Le permite al
tipo de cambio cumplir con su rol de reasignar los recursos y absorber los
shocks externos, si cuando el tipo de cambio se mueve, los precios no se
mueven".
En la cotización del billete norteamericano
influyó en gran medida también la mega licitación de letras del BCRA, la última
previa a las elecciones primarias de agosto. Durante la rueda, muchos
especulaban con que la autoridad monetaria iba a tener dificultades para
renovar la totalidad de los vencimientos, con lo cual quedaría una gran
cantidad de pesos que podría presionar sobre el tipo de cambio. Lo cual sucedió
en parte. Las propuestas del mercado alcanzaron en la licitación de ayer $
476.273 millones, y el Central adjudicó $ 467.623 millones, lo que implicó la
renovación parcial del vencimiento, que era de $ 532.022 millones. Mientras que
las tasas de corte se ubicaron en 26,5%, para la Lebac de 28 días; 26,20%, para
la de 63 días; 26%, para la de 91 días; 25,65%, para la de 154 días; 25,45%,
para la de 217 días, y 25,35% para la más larga, de 273 días.
En el BCRA, sin embargo, buscaron ayer
bajarle el tono a la licitación de Lebac, que cada vez tiene un volumen de
vencimientos más abultado. "El resultado de la licitación tiene contenido
informacional cero", aseguró Sturzenegger a la prensa. "El Central va
a expandir o contraer [la base monetaria] a una tasa de corte. Pero ya si la
gente quiere tener más o menos Lebac puede tomar la decisión cada día, porque
puede comprarlas en el mercado secundario. Ya no hace falta esperar a la
licitación primaria", dijo.
Demián Reidel, director del BCRA, sumó al
argumento de su jefe: "Tampoco es tan relevante desde el punto de vista de
la tasa [que surja de la licitación primaria]. Porque la tasa está siempre
cerca de la que se pauta en el mercado secundario", anticipó Reidel,
durante la presentación del IPOM, horas antes de que se conociera el resultado
de la licitación.
Pese a que ayer se liberaron al circuito $
81.000 millones por las Lebac que no se renovaron, en lo que va del mes, el
neto sigue siendo favorable al BCRA. La entidad contrajo $ 35.000 millones,
gracias a que absorbió $ 116.000 millones vendiendo Lebac en el mercado
secundario.
Al clima enrarecido por las elecciones, se
sumó que en las mesas de los bancos generó ruido ayer una resolución de la
Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) con la que se reglamentó una
norma de 2013, que grava con un 15% las ganancias obtenidas de la compraventa
de títulos y valores por parte de inversores no residentes en el país.
Pocos tenían en la tarde de ayer una noción
clara de hacia dónde apuntaba la norma, pero muchos la relacionaron con
palabras del vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, que sólo un día antes había
hablado de gravar la renta financiera. Una amenaza histórica.
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