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El Banco Central y el Banco de la República
Popular de China (PBC) acordaron ayer la renovación de su acuerdo bilateral de
"swap de monedas", por un nuevo plazo de tres años. Este nuevo
acuerdo "seguirá afianzando la relación entre ambos bancos centrales y
fomentando el fortalecimiento de las condiciones financieras para promover el
desarrollo económico y comercial entre ambos países", destacó el
BCRA.
En un comunicado, el BCRA recordó que el primer acuerdo entre ambos bancos
centrales fue establecido en 2009; luego, en 2014, fue firmado un segundo
acuerdo, que fue complementado a fines de 2015 con un acuerdo suplementario. Un
"swap" es un acuerdo entre dos partes para intercambiar flujos de
fondos en fechas establecidas y durante un período de tiempo en el futuro. Con
ese fin, el 15 de abril de 2009 el entonces presidente del BCRA, Martín
Redrado, firmó un acuerdo con su par de China a través del cual ambos bancos
centrales se comprometían a realizar un swap de monedas a tres años de plazo,
por un monto de 70.000 millones de yuanes ($38.000 millones), cifra que
equivalía a u$s10.200 millones. Cinco años después, la autoridad monetaria
renovó el acuerdo, esta vez por un monto que equivalente a u$s11.000 millones,
a un plazo máximo de tres años, que venció ahora y fue renovado.
Cabe señalar que días atrás el tema fue analizado no sólo en el seno del ente
monetario sino también durante un almuerzo con economistas convocados por el
jefe del BCRA, Federico Sturzenegger. Durante el encuentro no hubo consenso en
el oportunismo de cancelar el swap chino. Ocurre que si le restaban el swap,
más los encajes de los argendólares, las reservas internacionales netas del
BCRA apenas superan los u$s21.000 millones. Un monto que no dejaba cómodo a
nadie en el directorio del BCRA ni en el equipo económico. De ahí que
finalmente se decidieron por la necesaria renovación de la operación de swap.
En 2014, el acuerdo había establecido que el Banco Central podrá solicitar a su
par chino un desembolso por hasta 70.000 millones de yuanes, y en contrapartida
depositar el equivalente en pesos, con un plazo de reintegro de hasta 12 meses.
Según un informe de la Universidad Nacional de Rosario, la decisión de acordar
con el país asiático "radicó la precaución que se activó tras la crisis
global de 2008 y la persistencia de sus efectos al año siguiente; todo lo cual
se podría apreciar en la volatilidad de los mercados internacionales".
"El objetivo era disponer de un seguro cambiario como un modo de
garantizar el acceso a moneda internacional en caso de una eventual iliquidez.
Para ese entonces, las reservas del BCRA ascendían a $s47.000 millones",
indicó el reporte.
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