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La
política de desendeudamiento implementada en el Gobierno anterior terminó
descapitalizando al Banco Central. Fue uno de los correlatos de la política
económica que esgrimió la estrategia de desendeudamiento. El patrimonio neto
llegó a ser negativo en casi u$s93.000 millones en 2015. Luego vino la
capitalización decidida por el Gobierno de Macri. Pero el daño patrimonial
continuó, aunque más aminorado bajo la actual conducción. El balance del
Central del 2016 generó cierto debate entre los especialistas, por lo cual los
técnicos del BCRA aconsejan una metodología no puramente contable.
Está claro que la lectura del balance del BCRA varía según se contemple
separadamente los títulos públicos y préstamos sin liquidez en el mercado que
están contabilizados como parte del activo. Para el BCRA tampoco es
técnicamente correcto descontar la totalidad del monto que representan ambos
títulos, "dado que existe la probabilidad de canjearlos por activos con
mayor liquidez, tal como ya fue hecho a fines de 2015, cuando se efectuó el canje
de tres Letras Intransferibles del Tesoro por valor de u$s16.000 millones, a
cambio de nuevas emisiones de BONAR 2022, BONAR 2025 y BONAR 2027, todos
negociables en los mercados". Al respecto el BCRA hace hincapié en que al
analizar el balance se suele soslayar la importancia del señoreaje como fuente
de ingresos de la autoridad monetaria. "El mismo representa los recursos
reales que el banco recauda por la emisión de dinero que el público desea
mantener. Se basa en el hecho de que el Banco Central emite un pasivo que no
paga tasa de interés pero que es demandado por los agentes económicos para
utilizarlo como medio de pago y reserva de valor. Este ingreso puede
descomponerse en dos factores: 1) el deseo del público de modificar su demanda
de dinero (de sus saldos reales), que depende de la tasa de interés y el nivel
de actividad económica; y 2) el impuesto inflacionario, es decir, la pérdida de
poder adquisitivo por mantener dinero debido al efecto de la inflación, que
representa una transferencia de recursos del público al fisco". En este
contexto, el BCRA considera que es posible plantear un ejercicio simple de
cálculo del valor presente del señoreaje, en pos de evaluar su relevancia en
las cuentas del Banco Central desde un punto de vista más bien "económico"
y no tan "contable". Considerando un escenario en el que la economía
crece al 3% anual, con una inflación de 5% anual y con la base monetaria en 10%
del PIB, se obtiene un señoreaje anual de 0,8% del PIB. Este flujo se
descompone en 0,3% del PIB por crecimiento de la demanda de dinero debido a la
expansión de la economía y 0,5% del PIB por impuesto inflacionario.Si se
plantea este ingreso como una perpetuidad y se descuenta con una tasa de
interés real de 4% anual, el valor presente del señoreaje se ubica en 79% del
PIB.
Una mirada más "económica" del balance del BCRA muestra entonces que
aunque restan los activos ilíquidos implica una marcada corrección a la baja
del patrimonio neto, desde el punto de vista de la solvencia el BCRA cuenta con
recursos que compensan (y con creces) este deterioro, motivo por el cual el
patrimonio neto resultante es notoriamente superior. Aún si se cambian algunos
de los supuestos del ejercicio para generar escenarios de menor señoreaje
anual, como una reducción en el ratio de base monetaria a PIB al 7%, por
ejemplo, por una mayor utilización de los medios de pago electrónicos (mayor
uso de depósitos transaccionales y menor uso de billetes y monedas), o una
caída de la inflación de largo plazo al 3% anual, el patrimonio neto
"económico" se mantiene en niveles elevados (cae de 65,5% del PBI a
37,5% y 46,7% del PBI, respectivamente).
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