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Por Florencia
Donovan - El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne , anunció ayer
que en el segundo trimestre del año se sobrecumplió la meta fiscal. Gracias a
ese resultado, el déficit primario -el resultado de los ingresos y egresos del
Estado nacional antes de contabilizar el pago de la deuda- en el primer
semestre fue del 1,5% del producto bruto interno (PBI) 0,5 punto porcentual por
debajo de la meta prevista para el período (Hacienda había presupuestado un 2%
de déficit).
Así, en los
primeros seis meses del año el Gobierno acumuló un rojo de $ 144.286 millones,
$ 50.714 millones por debajo de los $ 195.000 millones establecidos en las
metas fiscales. El resultado se debió a la combinación de gastos que crecieron
en el semestre un 31,5%, con una tasa de crecimiento de los ingresos del 32%
interanual. Por otra parte, el déficit financiero -que suma al resultado
primario el pago de la deuda pública- fue del 2,5% del PBI en el acumulado a
junio (la meta del año es del 6%).
La brecha entre ambos resultados se explica por el fuerte crecimiento
del pago de intereses de la deuda, que pasó de $ 65.432 millones a $ 111.261
millones, un 70% más, lo que hizo que el déficit total subiera de 178.222
millones a 255.547 millones (43,4% más). "Comienzan a evidenciarse los
límites que tiene la dinámica de reducir gradualmente el déficit fiscal
apelando al endeudamiento, ya que una parte creciente de los ahorros que se
logren por la reducción del déficit primario deben destinarse al pago de los
servicios de la deuda, que justamente se toma para hacer más gradual la
convergencia al equilibrio fiscal", evaluó la consultora Ecolatina en un
informe.
"La meta del año es, como máximo, un déficit del 4,2% del PBI.
Vamos a cumplirla y haremos un esfuerzo por sobre cumplirla también",
afirmó Dujovne en conferencia de prensa, y admitió que, considerando que la inflación
interanual en el período fue del orden del 28%, el gasto "está creciendo
apenas en términos reales", pero anticipó que tendrá una tasa de
crecimiento menor en el segundo semestre.
En gran medida, los números del primer semestre estuvieron apalancados
por mayores ingresos gracias al blanqueo impositivo -en el semestre sumaron $
43.000 millones al Tesoro- y por menores gastos, sobre todo en subsidios
energéticos y en otros bienes y servicios. Esto último, dijo Dujovne,
"tiene que ver con la revisión de un montón de programas no sociales y con
la administración, día a día, del gasto público en la compra de bienes y
servicios, donde generamos por segundo año un ahorro considerable, con
licitaciones transparentes".
También incluye el
menor déficit de las empresas públicas, cuyas pérdidas cayeron en el semestre
un 27% en términos nominales y más del 40% en términos reales.
Un tipo de cambio menor al presupuestado -con una variación del 18%,
promedio para el año-, y un clima más benigno -con el consiguiente menor
consumo de energía- contribuyeron a que el gasto en subsidios energéticos fuera
menor al presupuestado incluso. Lo que ayudó a compensar el crecimiento mayor,
en términos relativos, de los subsidios al transporte, dado que en el
presupuesto estaba previsto una ajuste de tarifas para ese servicio, que no se
hizo.
A tono con las
elecciones y los esfuerzos del Gobierno por reactivar la economía, en el
semestre hubo un fuerte crecimiento del gasto de capital, en particular, en
transporte ( 62%), vivienda ( 66%) y en educación ( 155%), por la inversión en
jardines de infantes.
Más de la mitad
del gasto del semestre, sin embargo, lo explican las prestaciones sociales. En
jubilaciones y pensiones se pagaron $ 423.333 millones ( 41%), mientras que en
otros programas sociales y prestaciones -pensiones no contributivas, el plan
Progresar y el Argentina Trabaja, entre otros- se destinaron $ 110.297 millones
( 39%). El Plan de Reparación Histórica para los jubilados, detallaron en
Hacienda, representó en el segundo trimestre unos $ 15.000 millones agregados
al gasto en jubilaciones y pensiones.
Asimismo, entre
los gastos corrientes se destaca en el semestre un fuerte crecimiento del 195%
de las transferencias a provincias. En gran medida, la erogación de $ 47.041
millones corresponde en este caso al aumento del Fondo de Incentivo Docente y
al financiamiento de las cajas previsionales de las provincias, que se había
cortado en el gobierno anterior y que la actual gestión reactivó en el segundo
semestre del año pasado.
En los primeros
seis meses del año, destacó Dujovne, el Gobierno lleva ejecutado el 47% del
gasto presupuestado. Para el segundo semestre, adelantó, se espera ejecutar el
53% restante, pero espera que la tasa del gasto crezca sólo un 5% versus el 31%
del primer semestre. "La tasa de crecimiento es menor, pero no responde a
una pisada de caja -subrayó el ministro-, sino a que la planificación
presupuestaria este año es muy pareja en todo el año". El año pasado, el
Gobierno pisó el gasto en la primera parte del año, hasta que logró poner a
punto -y transparentar- la situación de varias administraciones y ministerios que
en el gobierno anterior habían gestionado el gasto con poco o casi sin control.
Por lo que luego, en el segundo semestre se concentró gran parte del gasto del
año.
Para Marina Dal
Pogetto, directora del Estudio Bein, era de esperar que el Gobierno cumpliera
con la meta del segundo trimestre, como también es esperable que lo haga en el
tercero. "Pero no sé si podrán hacerlo en el cuarto. La meta para el
primero era holgada; para el segundo, también, y para el tercero, más o
menos", dijo la economista, quien alertó que "la dinámica de los
recursos viene lenta", en referencia al crecimiento tranquilo de la
recaudación.
Para este año está
previsto que las cuentas del Estado cierren con un déficit de 4,2 por ciento
sobre el PBI, de 3,2 por ciento para 2017, y de 2,2 por ciento en el 2019, con
una inflación en torno al 5 por ciento.
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