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Por Claudio
Zlotnik - Javier González
Fraga se autoimpuso un "bajo perfil"
desde que es titular del Banco Nación. Pero no por eso –o, acaso, justamente
por eso– significa que haya disminuido el interés que despiertan sus opiniones entre
empresarios y financistas.
En las contadas ocasiones en que participa en un acto –por
ejemplo, en su visita a la Rural de Palermo– o cuando habla con un medio, deja
algunas definiciones sobre
la marcha de la economía que
el mercado sigue con interés.
Autodefinido como "un gradualista de
la primera hora", defiende los modos y los tiempos de la política
económica, en contra de quienes
abogan por políticas de shock.
Probablemente, su definición más controversial tiene que ver con la
compra de dólares por
parte del público.
A diferencia de la interpretación habitual, no asocia este fenómeno con la
"fuga de capitales" sino con una forma de ahorro ligada a
la compra de inmuebles.
A continuación, el diálogo mantenido con iProfesional.
– ¿Cómo ve a la economía? ¿Coincide en que cuesta crecer,
más de lo que se pensaba?
–
Le creo al ministro Nicolás Dujovne cuando nos dice que creceremos 3 puntos o
incluso algo más. Ese es el promedio; al interior de los sectores existen
realidades bien diferentes. Por un lado, el agro y la construcción, con una
expansión más fuerte que el resto; la minería y, por otro lado, algunos rubros
industriales. Está claro que a los textiles y a los calzados les está yendo
mal.
– ¿Y por el lado del consumo? Tampoco hay buenos resultados…
–
Hay una recomposición del consumo. El poder adquisitivo vino mejorando en el
último año, y hoy ya se encuentra en el mismo nivel que en 2015. Pero, ojo: se
está dando una nueva ponderación del gasto. La gente gasta más dinero en
comprar alimentos, ya que se encarecieron más que otros rubros. Y también se le
va una porción mayor del presupuesto familiar en pagar las cuentas de energía.
Ahora bien, hay un tercer aspecto muy interesante para tener en cuenta.
– ¿Cuál?
–
Debe haber unas 500.000 familias que quieren sacar un crédito hipotecario y que
están ahorrando. En el Banco Nación tenemos 104.000 familias en espera de su
crédito. Ese ahorro queda a la vista en la estadística del Banco Central: forma
parte de la legión de personas que, mes a mes, compra dólares en los bancos. Lo
hacen para calificar y conseguir el ansiado crédito para la vivienda. Muchos
creen que esta tendencia es mala porque en la Argentina no está afincada la
cultura del ahorro; está mal visto. Pero otros países lo tienen muy instalado.
– ¿Y no cree que esta incipiente recuperación pueda
aplacarse cuando, el próximo año, el Gobierno ponga el foco en el achicamiento
del déficit fiscal, tal como prometió?
–
De algo estoy seguro: las metas fiscales no se van a lograr promoviendo un
ajuste en el consumo. Se puede lograr con una inversión privada más pujante,
que el año que viene seguro vamos a tener, que se haga cargo de lo que este año
fue pura inversión pública.
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