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Por Gabriela Origlia - CÓRDOBA.- Según un
informe del Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes Minoristas de
esta ciudad, el precio de la leche en Argentina es el segundo más caro del
mundo. El estudio se hizo entre 36 países referentes: al consumidor aquí cuesta
1,55 dólares el litro, valor que sólo supera Canadá, con 1,86 dólares.
El reporte describe que hubo un valor
histórico de venta al público, acorde a la media internacional, de un dólar el
litro, en tanto que el precio pagado al productor tuvo un "estándar"
de 30 centavos de dólar. "Este año el precio rompió esa media para
situarse 55 centavos de dólar por encima".
Para el Centro, el precio de la leche en el
mercado interno está "desfasado y desequilibrado" respecto del
internacional, "ocasionando un abrupto descenso en su consumo y el
encarecimiento de sus derivados".
Los primeros diez puestos del ranking son
para Canadá, Argentina, Puerto Rico (1,52 dólares), Israel (1,50), Qatar
(1,47), Suiza (1,45), Australia y Panamá (1,40) y Costa Rica (1,30). Los países
más baratos que cierran la tabla son Alemania (75 centavos), Egipto (70) e
India (65).
Alejandro Leveratto, vicepresidente de la
Cámara de Productores Lecheros de Córdoba (Caprolec), explicó a LA
NACION que nadie "nunca tuvo voluntad política para transparentar
los precios de la cadena". No hay datos concretos de cuánto es el costo
industrial, el de logística y los márgenes de la parte comercial.
El costo de producción varía dependiendo de
múltiples factores. "Los valores son diversos, el promedio es
engañoso", apuntó. En junio los productores cobraron entre 5,45 y 5,70
pesos por litro.
"Cuando arrancó esta gestión nos fue
peor -continuó- porque actualizaron los precios de maíz y soja, pero no los
nuestros. Hoy con valores más favorables, complica lo que venimos
arrastrando". A su entender, la política no puede ser "dejar que el
mercado actúe" porque el único "estable y rentable" es el
doméstico y ajusta "destruyendo la producción para que no haya
sobreoferta".
Desde el Centro de la Industria Lechera
(CIL), que reúne a las grandes empresas, su presidente, Miguel Paulón, señaló a
que, desde la salida de fábrica a los puntos de venta los costos impositivos y
logísticos son altos: "La industria llega, en muchos casos, directamente a
la góndola y después también asume la reposición. Obviamente hay un agregado de
la cadena comercial que varía según el tipo de producto, los de más alta
rotación tienen menos margen; pero la incidencia en general es significativa en
lo que paga el consumidor".
Javier Baudino, vicepresidente de Apymel
(industrias medianas y chicas), coincidió en que los costos de logística en el
país son "altísimos" y se refirió a la alta presión tributaria.
"En Chile hay leche argentina más barata que acá y eso se explica porque
se la vendemos sin impuestos".
Sólo Ingresos Brutos suman el 13%, más el
1,2% por depositar y cobrar un cheque. Paulón también apuntó a la fuerte
incidencia de la carga tributaria en el precio final.
Respecto de las importaciones, Leveratto
indicó que es una forma de "embarrar la cancha" entre la industria y
la producción: "Si el tambero no accede a determinadas condiciones, lo
amenazan con importar".
Desde la Mesa de Productores Lecheros de
Santa Fe plantearon que ingresan en el país manteca y quesos para abaratar los
costos. Paulón aclaró que sólo una industria importó 200 toneladas de manteca y
una cadena comercial, ante el temor de que faltara, hizo lo propio. "Ya
hay suficiente leche como para producir sin problemas".
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