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Por Martín Burbridge - Benjamin Franklin
sostuvo alguna vez que "en este mundo solo hay dos cosas seguras: la
muerte y pagar impuestos". Para quienes vivieron desde adentro el
estallido de la burbuja puntocom en abril de 2000, secretamente estaban
convencidos de una tercera cosa: que tarde o temprano las empresas tecnológicas
iban a recuperar todo lo que perdieron con la crisis 2.0.
Finalmente, después de 17 largos años, los que se animaron a apostar a fines
del siglo XX por el boom tecnológico pueden tomarse una dulce revancha (o
amarga, según como les haya ido). Si en ese momento hubo gurús como Warren
Buffett que se negaron a invertir en acciones de empresas del sector porque lo
consideraban poco claro e inseguro (al final tenía razón), hoy la realidad luce
bien distinta.
Si el índice sectorial S&P 500 IT (conformado por las principales acciones
de empresas relacionadas con las tecnologías de la información) acaba de
recuperar el nivel previo al estallido de la burbuja en 2000 (casi en los 1.000
puntos), su camino para regresar al casillero adonde estaba, en este juego de
la oca financiero, no fue un lecho de rosas.
Es verdad que entre marzo de 2000 y julio de
2017, las 10 mayores capitalizaciones bursátiles del S&P 500 IT aumentaron
su peso total en u$s 585.000 millones, para alcanzar los u$s 3,5 billones, el
mismo nivel que el PIB de Alemania. Pero para llegar aquí hubo que recorrer un
vía crucis que duró dos años de descenso a los infiernos, hasta que la caída
del índice tocó fondo en 2002, por debajo de los 200 puntos. Como ocurrió con
los bancos a partir de la crisis subprime, después de un par de años comenzó la
recuperación de las acciones del sector.
Sin embargo, hoy soplan otros vientos entre las compañías puntocom, aires que
se parecen en algo a la euforia previa a la crisis de fines del siglo XX. Desde
principios de año, el índice sectorial lleva ganado un 22,8%, un crecimiento
superior al del Nasdaq ( 18,6%), que agrupa a muchas más acciones tecnológicas.
Está de moda
Ya hace muchos meses que la renta variable
"high tech" está de moda entre los gerentes de fondos de inversión, y
de hecho los fondos sectoriales tuvieron su crecimiento más rápido de los
últimos 15 años (cuando comenzó la recuperación del índice S&P 500 IT),
medido en términos de ingreso de capitales.
De acuerdo con una encuesta del Bank of
America Merrill Lynch (BofA ML) realizada entre 207 de estos gerentes (que
administran una cartera global de más de medio billón de dólares), el sector
tecnológico fue el que tuvo la mayor sobreponderación en sus portafolios de
inversión desde principios de año, a excepción de julio cuando fue superado por
los bancos. "Desde el piso de 2009, fue siempre así en el 80% de los
casos", afirman los analistas del BofA ML.
Hoy son pocos los papeles (del total de 68 que posee el S&P 500 IT) que no
exhiban resultados positivos. Solo hay 8 acciones que han venido cayendo, entre
ellas Akamai Technology (servidores para empresas, -21%), Qualcomm (chips para
celulares, -13%) y F5 Network (redes de telecomunicaciones, -12%). En cambio,
hay algunas que muestran crecimientos dignos de una burbuja especulativa, como
Activision Blizzard (video games, 70%), Nvidia (microprocesadores, 55%) y
Autodesk (software, 50%).
Y lo que más llama la atención es cómo ha evolucionado el sector, dentro de un
contexto que no parecía demasiado favorable. Porque las empresas ubicadas en su
gran mayoría en Silicon Valley mostraron desde el principio un rechazo a la
candidatura de Donald Trump como presidente de EE.UU., principalmente por su
política migratoria que iba en contra de la posibilidad de contratar
trabajadores extranjeros.
Sin embargo, la incapacidad del actual
presidente para hacer avanzar sus promesas de campaña y el fin (por ahora) del
proteccionismo fueron un bálsamo para el sector tecnológico, hecho que se
comprobó con la llegada masiva de inversores en busca de las acciones del
índice S&P 500 IT.
Otro perfil
Más allá de esto, el perfil del indicador de
Standard & Poors es muy distinto al que tenía en 2000, siguiendo la línea
del progreso de las nuevas tecnologías con el e-commerce, la inteligencia
artificial, las redes sociales, los pagos online y los servicios de
almacenamiento en la nube.
En menos de dos décadas, el sector sufrió una
"selección natural" que hizo que la nueva economía de internet
(Apple, Alphabet, Facebook, PayPal, Nvidia o Salesforce) reemplazara casi por
completo a la vieja economía del hardware y el software (Cisco, Intel, HP,
Yahoo!, EMC o Compaq), a excepción de Microsoft, que aún sigue resistiendo
dentro del top 10.
Este cambio en el perfil de las empresas tecnológicas permitió que la
capitalización bursátil del sector creciera esta vez sobre bases mucho más
sólidas que en su primer rally alcista de fines de los años 1990.
De ahí que las expectativas de los inversores
sean hoy tan altas con respecto a la evolución futura de las acciones (el
índice S&P 500 IT vale más de 19 veces las ganancias esperadas para fin de
año). Pero esto mismo también hace aparecer voces alertando del riesgo de que
se generen expectativas desmedidas que provoquen otro "efecto manada"
y alimenten una burbuja de precios.
De acuerdo con la encuesta de BofA ML, un 12%
de los gerentes consultados ya empezó a plantear su preocupación al respecto.
No vaya a ser que a las dos cosas seguras de Franklin haya que agregar, en el
mundo tecnológico, el estallido de las burbujas.
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