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El movimiento que empezó a mostrar el tipo de cambio en los
últimos días no pone nerviosos por ahora a los operadores del mercado. Pero los
obliga, de a poco, a afinar sus pronósticos. En las mesas consideran que la
volatilidad que refleja la divisa está vinculada a la dolarización de carteras
que suele darse en las semanas previas a las elecciones. Pero que aún hay
razones significativas para prever aún una amplia oferta de billetes en la
plaza local, que contenga el valor del tipo de cambio, como la reciente colocación
de deuda de la petrolera YPF.
El dólar quedó el último viernes en los $17,66, en el mercado minorista. De
acuerdo con la plaza de futuros del Rofex, los inversores prevén que a fin de
año el tipo de cambio quedará en los $19,10. Y que dentro de los próximos doce
meses trepará a los $20,75. El retorno que dejaría a quienes se vieran tentados
a apostar por la dolarización estaría muy cercano al de las Lebac y se ubicaría
de esta manera cercano al 2% mensual.
El tipo de cambio nominal subió otro 3% en la última semana, hasta ubicarse en
los $17,66, con lo que ya acumula un aumento de 14% desde su mínimo de mediados
de abril. El viernes, las reservas del Banco Central aumentaron u$s 411
millones y finalizaron la rueda en u$s48.113 millones, por las divisas que
ingresaron a partir de la colocación de un bono en euros de la provincia de
Buenos Aires. "El ajuste es por demás bienvenido para corregir el retraso
cambiario que agobia a los productores locales de bienes transables",
consideró el economista Federico Muñoz, de la consultora que lleva su nombre.
"De todos modos, se avecinan semanas de ansiedad en las que todos (y
especialmente, el BCRA), estaremos expectantes al ritmo del pass through de
esta depreciación del Peso a los precios domésticos", completó.
Mientras tanto, en el Gobierno advierten que no hay motivos para preocuparse.
Ayer fue el turno del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, quien salió a
decir que la suba del dólar aún no se trasladó a los precios y que el Banco
Central "impedirá que haya zozobras". Con todo, algunas consultoras
ya advierten que el fenómeno del traspaso a precios ya comenzó a detectarse
esta semana.
El menor avance del dólar, que hoy tranquiliza a una parte del mercado,se
convierte a la vez en una preocupación para los sectores exportadores, hoy
visiblemente afectados por los altos costos en dólares. En el estudio de
Federico Muñoz & Asociados citaron el relevamiento de "The Conference
Board", al último dato disponible (2015): de acuerdo con éste, el costo laboral
en la industria argentina duplicaba al brasileño, triplicaba al mexicano y
prácticamente equiparaba al de Corea del Sur o Israel; dos economías con
niveles de productividad mucho más altos que el nuestro. "Estimamos que en
2016 el costo laboral en dólares en Argentina se debe haber reducido en cerca
de 20%, licuado por la devaluación. Aún así, la mano de obra nacional sigue
siendo muy cara para los parámetros internacionales, dada su productividad
relativamente baja", comentó el economista.
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