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La posibilidad de acceder a un crédito
hipotecario volvió a permitir que muchos comenzaran a soñar con la casa propia.
Pero hay un paso previo que no se puede obviar, y es que también hay que
ahorrar al menos el equivalente al 30% del valor del inmueble para complementar
cualquier crédito. En estos casos, a la luz de lo que sucedió en los últimos
años, comprar dólares podría no ser precisamente la mejor decisión.
De acuerdo con un estudio hecho por Juan José
Cruces, director del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad
Torcuato Di Tella (UTDT), si uno hubiera comenzado a ahorrar en 2004 comprando
dólares, hoy apenas podría comprar la mitad de metros cuadrados que compraba
apenas empezó a juntar el dinero. Sólo si hubiera puesto sus pesos en un plazo
fijo ajustable por inflación (la real, la que por años publicó el Congreso
mientras el Indec estuvo intervenido por Guillermo Moreno) o por UVA (Unidad de
Valor Adquisitivo, la unidad que creó el Banco Central para acompañar la evolución
de los precios), habría podido mantener el poder adquisitivo de sus ahorros en
términos de metros cuadrados.
"La sabiduría popular sugiere que lo
mejor es ahorrar en dólares -explicó Cruces a LA NACION-. Sin
embargo, desde 2004 hasta la fecha, el resultado de dicha estrategia fue
inferior a haber ahorrado en lo que hoy se denominan plazos fijos indexados por
UVA. Esos plazos fijos no existían durante tal período, pero este ejercicio
permite simular cómo le hubiese ido a un inversor guardando dólares en el
colchón, comparado con si hacía plazos fijos indexados por UVA", aclaró el
economista.
En el ejercicio que hizo, Cruces diferenció
lo que habría sucedido si un ahorrista ponía su dinero en dólares en el
colchón, versus si lo colocaba al mismo tiempo en un plazo fijo UVA,
considerando la inflación real, o en un instrumento similar pero considerando
la inflación que publicaba el Indec de Moreno desde 2007 hasta 2015.
Con un tipo de cambio que se fue apreciando y
un mercado inmobiliario que actuó como refugio de valor, en la última década el
precio en dólares del metro cuadrado de un departamento a estrenar más que se
duplicó. Pasó de US$ 1181 en 2004, a US$ 3386, en 2017. Pero, dice Cruces, poco
varió si se lo expresa en pesos ajustados por inflación: el metro cuadrado que
en el equivalente a pesos de hoy valía entonces unos $ 51.913, en la actualidad
cuesta $ 52.273.
"Si uno hubiera comprado 1000 dólares en
billetes en 2004, le alcanzaba entonces para 0,85 m2, y ahora para sólo 0,3 m2.
Es decir, hubo una gran reducción del poder adquisitivo de dicho ahorro
-ilustró Cruces-. Mientras que si se ahorró en ?UVA morenas', siguiendo la
inflación de Moreno, se compraban 0,85 m2 en 2004 y 0,3 en 2017. Irónicamente,
la depreciación del poder adquisitivo del ahorro fue similar".
La mejor opción de las tres durante este
período, destacó Cruces, fue invertir en "UVA rubias", o que
siguieron la inflación real (en este caso, la publicada por el Congreso durante
los años de manipulación del Indec). Con dicha estrategia, un inversor con el
equivalente a US$ 1000 se compraba 0,85 m2 en 2004 y 0,84 m2, en 2017.
"Esto muestra que invertir en un plazo fijo ajustado por la inflación
verdadera fue la estrategia que permitió comprar más metros cuadrados, y con
mucho menos riesgo que comprando dólares o con un plazo fijo ajustado por la
inflación de Moreno", dijo el economista.
Para Cruces, no hay dudas de que quien tenga
que ahorrar para comprarse una vivienda debería hacerlo ahora también apostando
a los plazos fijos con UVA. "El metro cuadrado sube en dólares, pero en
pesos ajustado por inflación está fijo hace 10 años. Si tenés que ahorrar para
comprarte metros te conviene ahorrar en algo pegado a la inflación. Al menos,
en este periodo de inflación alta y de tipo de cambio real, en el que el peso
se va haciendo fuerte frente al dólar", subrayó el economista.
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