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Por Sebastián Albornos - El borrador ya está listo.
Cuenta con el aporte de los técnicos del Ministerio de Trabajo e incluye las
observaciones de los miembros de la "mesa chica" presidencial.
Es decir, de quienes suelen dialogar con los empresarios y sindicalistas.
Así, está tomando forma definitiva el proyecto político al que
Mauricio Macri apuesta
para reactivar el empleo: la reforma laboral. Por cierto, figura en la
lista de prioridades de
la agenda parlamentaria post-elecciones.
Los cambios que contempla son variados, y van
desde la supresión de multas para empresas que blanqueen personal y la
reducción de aportes patronales, hasta el fuerte impulso tanto del régimen de pasantías como de la tercerización de servicios.
Por lo pronto, no se tratará de una reforma
"a la brasileña", ya que no
afectaría derechos de
los trabajadores.
Más bien, apuntará –a través de distintas
iniciativas- a disminuir los costoslaborales desde el momento
del ingreso del dependiente hasta su desvinculación.
En primer lugar, el equipo del presidente
Macri reactivará el proyecto "Primer Empleo", que permanece freezado
en la comisión de Legislación Laboral de la Cámara de Diputados.
Al mismo tiempo, buscará cambiar la ley de pasantías vigente, ampliando los
plazos y la cantidad de horas, de las cuatro actuales a seis.
De este modo, se propone que los estudiantes puedan insertarse más fácilmente en el mercado de
trabajo.
En otro orden, el oficialismo inspeccionará
los convenios colectivos de
cada actividad, con la finalidad de "adaptarlos a la realidad
actual del empleo".
En este caso, el foco está puesto en resolver
dificultades como el ausentismo,
hacer una revisión de categorías y darle protagonismo a la polifuncionalidad.
La cartera, a cargo de Jorge Triaca, aboga por la incorporación en
las negociaciones colectivas de cláusulas
vinculadas con la productividad, por un lado, y con la competitividad, por
otro. Entre ellas, se hará hincapié en los premios por presentismo.
En este sentido, uno de cada tres de los 1.612 acuerdos que se firmaron el año
pasado en el Ministerio de Trabajo incorporó este
tipo de ítems.
"Alentamos a que haya una discusión
sobre los procesos productivos. Tiene que ser un producto del consenso de los
argentinos", remarcó Triaca.
Un punto que quieren destacar desde Casa
Rosada es que no se
van a plantear cambios a
la ley de jornada laboral.
Tampoco se buscará que prevalezcan los acuerdos individuales entre
empleador y trabajador por sobre la normativa vigente, tal como se acordó en
Brasil.
Según importantes fuentes consultadas
por iProfesional, la razón
por las que ambas cuestiones quedaron marginadas es clara: ninguno de los sindicatos avalaría un avance legislativo en este
sentido.
Además, por mejor elección que haga, Cambiemos no contará con un poder
tal en el Congreso como para salir airoso de una discusión de este tipo.
La reducción de los costos laborales asociados a un empleado,
mientras dure el vínculo de trabajo, vendrá más bien por otro lado.
Concretamente, por la reducción de aportes
específicos o solidarios a sindicatos y cámaras empresarias que suelen
determinarse en los acuerdos colectivos.
El proyecto contempla, además, una rebaja de las alícuotas que las empresas pagan
a las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART).
En este sentido, la Superintendencia de
Seguros (SSN) y la
Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) trabajan en la elaboración de propuestas comunes para el nuevo régimen.
En Casa Rosada están convencidos de que
la reticencia de las empresas a sumar personal se
explica, en gran medida, por la incertidumbre que
les genera el hecho de no saber cuánto les puede llegar a costar un despido.
En la práctica ocurre que los montos que
deben pagar en concepto de multas
dependen del juzgado en
el que tramita una demanda.
Esto, más allá de las sanciones establecidas
en las leyes 24.013 y 25.323,
que castigan el empleo mal registrado o a las firmas que no abonaron en tiempo
y forma la totalidad de una cesantía.
Los empresarios alegan que ambas normativas se han
convertido en fuertes castigos que,
en su naturaleza, difieren de la indemnización por despido.
Por otro lado, tener personal mal registrado
(o sin registrar) eleva el monto de las sanciones a un nivel tal que puede llevar a cualquier firma
-mediana o pequeña- al borde del precipicio
financiero.
Diversas cámaras empresariales proponen
desarrollar un nuevo régimen que
se adecue a la realidad que enfrentan las Pyme. Que se reduzcan este tipo de penas en tanto y en cuanto
tengan correctamente registrados a sus dependientes.
La reforma que plantea el Gobierno irá de la
mano de cambios en materiatributaria.
Entre las modificaciones planteadas, se
destaca la posibilidad que tendrán las compañías de blanquear trabajadores, ya sea no
registrados o con registración deficiente.
Precisamente, esta entrada de dinero es la
que le permitirá al fisco compensar la merma de ingresos a organismos fiscales
y de la Seguridad Social, luego del beneficio otorgado a las compañías (menos aportes
y contribuciones).
Lento avance y por
consenso
"Desde hace unos meses, se inició el diálogo
con los sectores sindicales y con las fuerzas opositoras en el Congreso",
aseguró el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana.
El funcionario anticipó que Macri apunta a
"tener un mercado
moderno y para todos". No obstante, una reforma laboral "a la brasileña" sería difícil de
llevar a cabo.
En este sentido, el principal socio comercial
acordó un régimen que
le quitapoder a
los sindicatos, al permitir
que los acuerdos individuales prevalezcan sobre los convenios colectivos.
En la ley vigente argentina, los convenios pactados entre los
distintos gremios y las cámaras empresariales suelen contemplar beneficios aun mayores que la Ley de Contrato de
Trabajo (LCT).
De acuerdo con la normativa vigente, esas
mejoras son irrenunciables por
parte del dependiente.
Los expertos laboralistas señalan que habría
que hacer una reforma en
los aspectos centrales del actual sistema,
pero que esto no contaría con
el visto bueno de las centrales sindicales.
Por lo pronto, llevar a cabo un cambio
legislativo similar al de Brasil le quitaría a los gremios una
de las potestades más
importantes del convenio laboral, que es la de fijar un nuevo piso de derechos para los empleados de
una determinada actividad.
Además, verían reducido los aportes que
hoy día reciben por la vía de distintas contribuciones. Además, la "caja" quedaría afectada por
la menor cantidad de afiliados.
En cuanto a la inclusión de jóvenes en el
mercado, el secretario de Empleo y ex CEO del grupo Techint, Miguel Ángel
Ponte, consideró que la única forma de integrar la educación con el mundo del
trabajo es a partir de fomentar las prácticas formativas.
"Si no pueden tener una fluida presencia
de aprendizaje en las empresas, tampoco vamos a tener la posibilidad de que
haya empleabilidad sobre ellos, aunque haya trabajo", expresó.
En cuanto a la reducción de distintos aportes
a los sindicatos y al sistema de la Seguridad Social, desde la CGT salieron –tal como era de
prever- a mostrar su disconformismo.
Uno de sus titulares, Héctor Daer, quien
también es diputado nacional, indicó: "No son impuestos al trabajo sino salarios
diferidos que hacen a la salud de los asalariados, la salud de los
jubilados y el sistema previsional y a sostener el sistema que genera equidad
en las sociedades".
En este contexto, el titular de la Central de
los Trabajadores Argentinos (CTA) Autónoma, Pablo Micheli, advirtió que para
concretar la flexibilización laboral el Gobierno necesita "tener
alguna complicidad sindical".
En otro orden, volvió a reclamar un paro nacional a la CGT
"en defensapropia"
de los trabajadores.
¿Por qué se atacan
los costos laborales?
"Hay que bajar impuestos, no subirlos, tener cargas tributarias más bajas y
buscar que todos los trabajadores estén
en blanco",
repitió Macri en
diversas intervenciones.
La aliada de Cambiemos, Elisa Carrió, también pidió discutir
el costo laboral, porque
"es tan grande que,
en realidad, un empleado cuesta dosempleados.
Y si cuesta dos empleados, falta el empleo para uno".
Cuando un asalariado formal cobra cada mes,
el recibo indica que
por cada $100 del
llamado "sueldo bruto" se le deducen aproximadamente $16 en concepto de aportes personales.
Estos $16 comprenden la suma de varios
conceptos, como el aporte para su jubilación, Obra Social y Sindicato.
Lo que el trabajador no ve en el recibo es
que la empresa, además de
esos $16, debe abonarle a
la AFIP cerca de $33 por cada $100 de sueldo bruto en concepto
de aportes patronales.
Como si esto fuera poco, aquel que quiere
contratar a un empleado debe destinar un monto fijo más
un determinado porcentaje para
la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART).
Estos costos podrían incrementarse aún más
si, por ejemplo, se trata de un empleado de comercio, en cuyo caso el empleador
debe afrontar un seguro de retiro o si, por la actividad
desarrollada, debe añadir un seguro
de vida.
Otra carga laboral se desprende de los
beneficios no remunerativos otorgados al personal, tales como el pago del celular, combustible, un adicional para la medicina prepaga, entre otros.
En general, la Justicia ante un reclamo los
considera como parte del salario.
Al no haber sido registrado, las empresas se encuentran con severas multas que encarecen aún
más la indemnización.
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