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Por Gabriela Origlia - CÓRDOBA.- En la Cámara
Argentina de Comercio dudan de que, dada la magnitud del déficit fiscal, la
"velocidad" de la reforma tributaria y de la reducción de los costos
laborales no salariales sea la que el empresariado pretende. "Es poco probable
que salga rápido, el tamaño del rojo fiscal hace que sea inviable creer que
será veloz", dijo a LA NACION Natalio Grinman, secretario
de la entidad.
Durante el seminario "El comercio y el
contexto político-económico", organizado en esta ciudad por el 85º
aniversario de la cámara local, los asistentes escucharon análisis sobre los
escenarios políticos que podrían darse después de las elecciones legislativas y
los márgenes de maniobra que tendría el oficialismo para instrumentar las
reformas que viene prometiendo.
"La reforma impositiva se necesita de
manera urgente, no sólo porque es muy caro vivir en el país, sino porque la
actual presión tributaria nos deja fuera de mercado", continuó Grinman, y
enfatizó que un ejemplo de la situación es lo que pasa en las ciudades de
frontera. "Atraviesan una crisis porque la gente se cruza a comprar más
barato."
Planteó que el peso de los impuestos debe
llevarse a "niveles razonables", pero reiteró que sin resolver el
déficit fiscal "no hay ninguna posibilidad de bajar la presión tributaria".
Apuntó que, cuando desde la Cámara insisten en bajar el gasto público, no
hablan "de despidos" porque el "costo social es enorme",
sino de seguir recortando subsidios y gastos improductivos.
Admitió sobre las tarifas de los servicios:
"Todavía deben seguir subiendo; es duro, pero vivíamos en una época
irreal, con un bienestar artificial, en especial para la ciudad de Buenos
Aires, ya que en el interior ya pagaban más".
Adelantó a LA NACION que en
los próximos días la Cámara le entregará al presidente Mauricio Macri un
estudio sobre el "costo argentino" compuesto por una serie de
factores sobre los que se debe trabajar, como impuestos, logística y costo
laboral no salarial. "No tenemos que aplaudir al Gobierno, sino ayudarlo a
hacer lo que tiene que hacer."
Para Grinman, tal vez el oficialismo haya
generado expectativas sobre que instrumentaría cambios con más rapidez.
"No lo hizo o no lo pudo hacer; hay que ayudarlo", dijo. Sobre la
reforma laboral, coincidió con el planteo de la Unión Industrial Argentina de
que en vez de cambios integrales podrían tomarse medidas de impacto sectorial y
geográfico. El sector comercial entiende que "deben seguir los incentivos
medidos, controlados" para alentar el consumo; proyecta que en la segunda
parte del año continuará la recuperación de las ventas, aunque alerta que el
punto de partida es "muy bajo".
El economista Dante Sica, que participó del
seminario, subrayó que la reforma laboral recién aprobada en Brasil le
"pone mucha presión" a la Argentina: "Ya hicieron una tributaria
y ambas le dan a ese país más competitividad; se suman a las que le genera el
tipo de cambio".
Para Sica, el año ya está "jugado
económicamente", con una recuperación más lenta de lo esperado y con dudas
en el corto plazo por las "inconsistencias" del programa, "laxo
en lo tributario y duro en lo monetario". En el plano político, dijo, la
incógnita es si "durarán las reglas de juego para recuperar la
inversión".
Describió que hay heterogeneidad en la
recuperación de la actividad; entre los sectores que este año no tendrían
chances de cerrar en positivo incluyó el textil, el de papel y cartón y el de
petróleo y minería. "En octubre los números mejorarán, pero será más un
impacto estadístico que de percepción para la gente", añadió. Proyectó que
la inflación anual cerraría en torno al 22%, con un posible "pico" en
noviembre porque estima que debería haber una suba del transporte, necesaria
desde lo fiscal.
"Una buena elección no cambia el mundo
para el Gobierno, tendrá que negociar porque es un gobierno parlamentarista con
un presupuesto presidencialista", resumió.
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