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Por Claudio Zlotnik . "Federico,
si queremos ganar las elecciones tenemos
que sacar al dólar de los medios. Debemos hacer algo. No es lógico que nosotros tengamos que pagar los
costos de algo que es 100% político".
Con estas palabras, Nicolás Dujovne dejó de lado la inmaculada imagen de
un Banco Central independiente y,
directamente, acordó con Federico Sturzenegger una
estrategia para evitar que la cotización se escape.
Sucede que, en plena campaña
electoral, no hay espacio para las sutilezas. Nada puede quedar librado
al azar. Y mucho menos el billete
verde, tan sensible para
los votantes argentinos.
El encuentro entre ambos funcionarios contó con el visto bueno de Macri, quien durante una reunión con
sus ministros dejó trascender la relevancia que
tiene el valor del dólar a
pocas semanas de las elecciones primarias.
Por lo pronto, no es el momento propicio
ni las condiciones económicas las más favorables para que su administración se
dé el lujo de que se dispare.
Tampoco ayuda en estos días resaltar las bondades del sistema de flotación que defiende el Banco
Central, ni brindar el argumento de que el precio se determina por el libre juego de oferta y demanda.
Dujovne se vio obligado a
explicarles a sus colegas el motivo de la reciente suba. Frente a los ministros, el titular de Hacienda también se
ocupó de descartar "un pico
inflacionario".
"Hay que desenganchar el
dólar de la inflación, no
habrá un pico inflacionario", enfatizó Hernán Lombardi, repitiendo el testimonio de Dujovne, al oficiar de
vocero del encuentro de Macri con sus ministros.
El encuentro secreto entre
el titular del Banco Central y el jefe del Palacio de Hacienda tuvo lugar a
primera hora del martes,
pocos minutos antes de la reunión de Gabinete en la que Dujovne debió
explicarle al Presidente (y al resto de los ministros) cómo está la situación
en el plano cambiario.
Durante el encuentro, Sturzenegger y Dujovne coincidieron en que la volatilidad del billete verde
está exacerbada por la
campaña, factor al que se le suman las chances reales de que Cristina Kirchner pueda alzarse con
una victoria en la estratégica provincia de Buenos Aires.
El acuerdo entre ambos
funcionarios establece que el BCRA
va a interveniren caso de que continúe la volatilidad en el mercado
cambiario.
De hecho, la mesa de la entidad
monetaria ya estaba preparada para
hacerlo este mismo martes, si la divisa estadounidense seguía su derrotero
ascendente.
La caída en la cotización hizo que no
fuese necesario. De hecho, varios creen que esta baja ocurrió producto
-precisamente- de que trascendiera
la reunión entre Sturzenegger y Dujovne y se colara en las mesas de
dinero de la City.
Además, el mercado ya había decodificado el cambio de estrategia que tuvo lugar este lunes, cuando
la intervención del
Banco Provincia le puso un freno a
la escalada.
Asimismo, fue puesta en duda la
continuidad de la política de flotación
pura que siempre ha defendido el titular del Central.
El dólar cerró este martes en los bancos a $17,66 al público, el mismo valor que mostró el último
viernes. En cuanto a lo que ocurrió en el rubro mayorista, subió cuatro
centavos, hasta los $17,50.
La evaluación de ambos funcionarios parte de una base: el despegue de la divisa estadounidense
coincidió con la oficialización de la candidatura de la Cristina Kirchner.
Además, entienden que refleja el temor de
los inversores (sobre
todo internacionales) a un cambio radical en el escenario político en caso de que la ex mandataria se alce
con el triunfo.
Por cierto, desde que anunció su participación en las próximas elecciones, pasó
de $16,30 a los
actuales $17,70.
El ministro del Interior, Rogelio Frigerio,
fue quien primero apuntó a la necesidad de
que Sturzenegger le pusiera un
límite a la trepada del dólar.
Durante el fin de semana, el influyente funcionario había señalado que el Banco
Central impedirá "que haya zozobras en
las familias argentinas por la inflación o
el tipo de cambio".
Dujovne fue el encargado de transmitir la idea de un Central más activo. "Tenemos que
dar una señal de tranquilidad si queremos ganar las elecciones", le manifestó el ministro a su colega
Sturzenegger.
Este comportamiento supone una modificación respecto
de lo que viene siendo una "marca
registrada" de la gestión Sturzenegger: la libre flotación.
Es decir, que el Banco Central no intervenga -comprando o vendiendo- para
influir en el precio de la divisa y
que éste, más bien, sea producto del libre juego entre oferta y demanda.
Sturzenegger está
convencido de que la sociedad -y sobre todo los formadores de precios-
deben habituarse a
convivir con la volatilidad del
dólar.
También, de que la entidad que el comanda sólo debe intervenir en situaciones puntuales. Es decir, en
las que la cotización se escape de una determinada banda de flotación predeterminada (piso y techo).
Hasta ahora, el Central dejaba trascender que ese sistema era el más
adecuado en todo momento.
Pero esa defensa a rajatabla se vio alterada luego del pedido del ala política del Gobierno, que
necesita calmar las aguas en
la previa a las elecciones.
Sobre este salto del tipo de cambio, Dujovne corre con cierto desgaste en la interna oficial.
Hace menos de un mes, había hecho alarde de
que el dólar "ya no es una preocupación para
las familias" y que "ha salido de la tapa de los diarios".
La realidad lo desmintió. A tal punto que en pocas
horas tuvo que darles explicaciones a
Sturzenegger y al resto de sus colegas en el Gabinete.
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