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Por Claudio Zlotnik y Leandro Gabin - A juzgar por lo que deja trascender el "ala
política" del Gobierno, la escalada del
dólar estaría llegando a su fin.
La cotización récord de $17,86 de
ayer jueves generó inquietud y desconcierto en funcionarios de la Casa Rosada
quienes, a esta altura, reclaman una
decidida intervención pública para
apagar la fiebre verde.
El problema es que en el Banco
Central no quieren despegarse de su filosofía de libre flotación.
Esto aumenta la tensión interna en
el equipo económico y obliga a
que este tema sea arbitrado en el más alto nivel de conducción
gubernamental. En esa pulseada, todo apunta a que las fuerzas "pro dólar estable" llevan las de ganar y cuentan con
respaldo político.
Como ya publicó esta
semana iProfesional, ya
hubo un cara a cara entre
Federico Sturzenegger y
Nicolás Dujovne.
En ese encuentro, el ministro planteó la necesidad política que tiene el Gobierno de llevar tranquilidad a la población a
poco más de dos semanas de las elecciones.
"Hay que sacar al dólar de los medios", había sido el
pedido de Dujovne a su colega del BCRA.
El billete verde, a
centavos de los $18, ya no marca un mayor riesgo en materia inflacionaria sino
un límite que para
muchos se hace difícil de cruzar, en
medio de la campaña electoral.
Parecía que ese era el mensaje que
había decodificado el mercado,
luego de ventas realizadas el lunes y el miércoles por parte del Banco Provincia y que pusieron un
"techo" a la
cotización.
Sin embargo, luego hubo señales
contradictorias, de manera que los operadores se muestran algo confusos
respecto de cuál será la conducta
oficial.
Este jueves, el mayorista -lo
mismo que el minorista-
volvió a alcanzar un nivel récord:
terminó en $17,67, esta vez
con prescidencia de
los vendedores en el sector
estatal.
Los operadores presumen que, a menos que el BCRA o los bancos oficiales
intervengan, el último día de la semana finalizaría con otros máximos en las
cotizaciones.
"Nos embocaron a todos, no frenaron el alza. Nos descolocaron, quizás ese haya
querido ser el propósito del Gobierno para quitarle previsibilidad al mercado,
pero preocupa que lo dejen subir de
esta manera, ya que en algunos lugares llegó a venderse a $18", dijo a
iProfesional un operador de la City.
En
defensa de la libre flotación
La posición de Sturzenegger ya
se sabe: el mercado cambiario debe
desengancharse de los movimientos de los demás precios de la economía.
El funcionario cree, además, que lo
mejor para lograr ese
objetivo es ir habilitando la volatilidad e incertidumbre de la cotización.
Desde el BCRA dan su postura
a iProfesional: "No
hay ninguna decisión de frenar el dólar. Sin embargo, en caso de que veamos desvíos o poca liquidez en el mercado de
cambios que generen distorsiones, podremos
entrar", reseñó un importante funcionario de la denominada
"mesa chica" del Banco Central.
Lo cierto es que liquidez fue, precisamente, lo
que faltó en los últimos días pero no lo suficiente como para que
los funcionarios del Central se
decidieran a actuar.
En las últimas ruedas, el monto que están liquidando los exportadores es muy reducido, potenciando la demanda de
billetes y la espiralización de los precios.
Calculan los grandes brokers que en las jornadas en las que más subió, como fue este jueves, la oferta de los sojeros es inferior a los u$s100 millones por día.
Según explicó el funcionario
del Central, la entidad tampoco está dilatando la intervención en el circuito a
la espera de que lleguen los dólares de YPF -unos u$s750 millones provenientes
de una emisión de deuda internacional-.
"Nosotros no estamos
esperando nada de eso. Lo único que vigilamos es elbuen
desempeño del mercado y
si vemos movimientos disruptivos vamos a entrar. Hoy (por ayer) no vimos nada
de eso y por eso no intervinimos", resaltó.
Punto de
inflexión
Ya unánimemente considerado como el
"hombre fuerte" de la
economía, Sturzenegger cuenta
con el respaldo total y
permanente de Mauricio Macri.
Sin embargo, empiezan a filtrarse noticias que marcan un punto de inflexión: en el entorno
mismo del jefe de Estado,
creen que ha llegado el momento de
"marcar la cancha" en
la plaza cambiaria.
Mientras tanto, desde la Casa
Rosada intentaron tranquilizar a los votantes. Marcos Peña, jefe de Gabinete, aseguró que
"no hay motivos parapreocuparse por el dólar en la
Argentina".
"Lo estamos siguiendo con
tranquilidad, acompañando un proceso que creemos que estructuralmente es muy importante para el futuro del
desarrollo sustentable", completó.
Pero no todos mostraron la misma tranquilidad ante la escalada del billete
verde. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, fue quien primero apuntó a la necesidad de que Sturzenegger le
pusiera un límite a la
trepada de la divisa.
Durante el último fin de
semana, el influyente funcionario había señalado que el Banco Central impedirá "que
haya zozobras en las
familias argentinas por la inflación o
el tipo de cambio".
La tensión entre el "ala política" de la administración Macri y el Banco Central se fue haciendo
cada vez más evidente con
el correr de las jornadas.
Parece lógico: en el Gabinete creen que la suba del dólar presiona sobre
los precios y también
sobre los votos.
Esos ministros afirman que mantener la misma estrategia financiera a
poco de las elecciones es jugar
con fuego, porque los votantes
podrían percibir un desmanejo por
parte del Gobierno.
A esta altura, en el Gabinete
creen que el único capaz de modificar esa regla de oro es ni
más ni menos que el mismísimo jefe de
Estado. Los ministros quieren creer que ese momento está cerca.
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