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Por Guillermo Laborda - Paradojas argentinas: el dólar venía
subiendo por las elecciones. Cada día que pasaba, crecía el número de
compradores por la incertidumbre sobre su resultado. Ahora por las elecciones,
el Gobierno busca que baje. Mauricio Macri dio la orden para anestesiar su
cotización. Marcos Peña, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui tomaron nota del
ruido que estaba generando la cotización. No más libre flotación del BCRA. Pero
el viernes la intervención oficial no fue clara: lo hizo a través del Banco
Provincia y no pocos agentes pensaron que eran las mismas ventas que disponía
la gobernadora Vidal. Recién con el comunicado del BCRA tras el cierre de las
operaciones quedó claro el giro del Gobierno. Y del BCRA. No es lo mismo para
el mercado que el vendedor sea el Banco Provincia que sea el Central. Las
billeteras son diferentes.
La cuestión ahora es cómo saldrá hoy el BCRA a marcar el nuevo orden cambiario.
¿Seguirá camuflado vendiendo detrás de la banca pública? No se entiende bien
esa estrategia que aparenta más a un deseo de querer conservar impoluto, sin
mancharse con la venta de divisas. Acaso ese camuflaje sea para no quedar tan a
trasmano dado que el 18 de abril pasado Federico Sturzenegger señalara que el BCRA
tenía como meta comenzar a acumular reservas. Ese día el funcionario anticipó
una postura "más agresiva" en la acumulación de ´divisas. Entonces
abundaban los dólares de la soja y Cristina de Kirchner no había anunciado su
candidatura en PBA. El problema de hacerlo vía bancos públicos como el BaPro es
que en ocasiones no dan crédito a todas las entidades del sistema. Por eso es
que cuando alguien quiere comprar, no lo puede hacer.
Pero más relevante que el camuflaje, es cómo y cuánto pondrá de arranque hoy el
BCRA a la venta. Lo peor que puede pasar es vender y que no baje. El viernes ya
había síntomas de corrida al dólar. Una alternativa es impulsar el tipo de
cambio gradualmente hacia abajo y hacer perder dinero a quienes vayan comprando
en las primeras operaciones. El mensaje así a pasar es que "el que se me
cruce, pierde". Otra alternativa es directamente poner una orden de venta
por un monto significativo y esperar que vendedores huyan. Fue lo que hizo
Martín Redrado en su paso por el BCRA.
Lo que quedó claro es que Federico Sturzenegger es el hombre fuerte en lo
económico dentro del gobierno. No salió el Tesoro a vender dólares pese a que
podía hacerlo. Existe una "Mesa de Coordinación Macroeconómica" que
integran los ministros de Hacienda, Finanzas, Producción y la Jefatura de
Gabinete. Pero la preponderancia de Sturzenegger hizo que se privilegiara la
"libre flotación" y los gérmenes de la minicorrida en los últimos 20
días. Existía la confianza de que con las tasas altas y el mayor precio de la divisa,
aparecerían los vendedores. Aparecieron, pero pocos. Como está instrumentado
hoy el management económico del gobierno, hay poco margen para las opiniones
diferentes. El tipo de cambio es un resorte del BCRA. Precisamente en las
próximas horas se conocerá a través de la publicación en el Boletín Oficial la
designación de Enrique Szewach como nuevo director tras la remoción de Pedro
Biscay. Los tres asientos vacantes se completarán tras las elecciones. Sería
positivo y daría solidez a la institución, que el directorio tuviera acordado
su mandato por el Senado. La OCDE en su estudio económico multidimensional se
refirió en uno de sus capítulos a la importancia de tener un banco central
independiente. Pero el problema de corto plazo es otro hoy.
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