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Por
Pablo F. Salvador - Desde mediados de mayo el dólar comenzó a mostrar mayor
volatilidad, traspasando la barrera de los $ 18 en el mercado minorista la
semana pasada.
Desde el Gobierno han salido a decir que no les preocupa la suba del dólar y
que ésta se da en un contexto de normalidad; sin embargo, este comportamiento
volátil del dólar está generando preocupación en algunos sectores de la
sociedad y, sobre todo, preocupa que este aumento termine trasladándose a los
precios.
El
comportamiento alcista del dólar en los últimos meses se debe a factores
externos e internos. En mayo, recordemos, se hicieron públicos unos audios que
involucraban al presidente de Brasil, Michel Temer, en presuntos sobornos. Esto
provocó que en el mercado mayorista el dólar promedio terminara 34 centavos más
arriba que en abril (2,2%). En junio, otro factor externo contribuyó para que
el dólar promedio se ubicara 42 centavos por encima del mes anterior (2,7%),
esta vez fue la decisión de MSCI (Morgan Stanley Capital Investment por sus
siglas en inglés) de dejar a Argentina afuera de los países emergentes. En
junio también contribuyó un factor interno. El Banco Central de la República
Argentina (BCRA) volcó a la calle casi 80.000 millones de pesos (principalmente
por LEBACS y asistencia al Tesoro), hecho que se repitió en julio.
En el
mes de julio, otro factor interno fue la dolarización de carteras por parte de
inversores privados, movilizados por la incertidumbre de un segundo semestre
electoral. Adicionalmente, otro factor interno, esta vez por el lado de la
oferta de dólares, fue la menor liquidación de divisas por parte de los
agroexportadores. Según la Cámara de la Industria Aceitera de la República
Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), en las tres
primeras semanas de julio se liquidaron 1.800 millones de dólares (17% menos
que en las tres primeras semanas de junio). Todos estos factores contribuyeron
para que el dólar aumentara 1 peso en julio (6,4% promedio).
A pesar
de todos estos aumentos, en lo que va del año el dólar aumentó 10%, mientras
que la inflación acumulada hasta junio fue 11,8% (y la acumulada hasta julio
podría ubicarse alrededor de 14%). Es decir, que este dólar está más en
consonancia con la inflación y no debería generar preocupación. Por otra parte,
el Presupuesto ya contemplaba un dólar promedio a $18 para 2017.
En
mayo y junio, todos parecían sentirse cómodos con ese nuevo piso alcanzado por
el dólar, pero esta tranquilidad parece haber terminado en julio. El motivo es,
fundamentalmente, la velocidad con la que aumentó el dólar, sobre todo, en los
últimos diez días y esto asusta a los argentinos, quienes estamos acostumbrados
a prestarle mucha atención a sus movimientos.
Esta
escalada del dólar si bien favorece al sector exportador, preocupa a gran parte
de la sociedad por su posible traslado a precios. Es cierto que en mayo y junio
no hubo traslado a precios, básicamente, porque el movimiento del dólar se
debió a operaciones en el mercado de cambios.
Sin
embargo, a principios de julio, el aumento del tipo de cambio impactó en el
precio de los combustibles que sumado a la emisión del BCRA, impactará en la
inflación de julio, aunque esto no quiere decir que se produzca un traslado a
precios en los meses sucesivos. Lo que no es tan claro es la magnitud de dicho
traslado. Existen varios elementos que juegan a favor de un mayor o menor
traslado a precios. Entre los primeros se destaca nuestra historia
inflacionaria (28% de inflación promedio anual en los últimos diez años),
mientras que entre los segundos aparece un BCRA que trabaja para ganar
credibilidad.
Es
probable que esta volatilidad del dólar se acreciente a medida que se acerquen
las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) del 13 de agosto,
producto de la incertidumbre electoral. Pero es difícil saber qué pasará con el
dólar en las semanas posteriores a las PASO. De todos modos, aún está pendiente
parte de la liquidación de divisas por exportaciones de granos. Aunque las
comparaciones no son directas, los 13.000 millones de dólares liquidados hasta
el 21 de julio (10% menos que en el mismo periodo del año anterior) están lejos
de los 20.000 millones de dólares liquidados en 2015 o de los 23.000 millones
de 2016. Asimismo, el BCRA cuenta con reservas suficientes, casi 48.000
millones de dólares, para ponerle un tope al dólar.
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