|
Por Florencia Donovan - En un año y tres
meses, la foto del sistema financiero cambió. Y no sólo por la incorporación de
las hipotecas indexadas por UVA (la unidad que creó el Banco Central para
seguir la inflación en esos préstamos), sino también porque los bancos pasaron
de auxiliar al Estado y financiar la política de tarifas congeladas a darle
crédito al sector privado.
Los números que publica el Banco Central
(BCRA) son elocuentes. En diciembre de 2015 (último año de la administración
Kirchner), siete de los diez principales deudores del sistema financiero eran
empresas del Estado: la energética Enarsa, Cammesa (administradora del sistema
eléctrico), YPF, Austral Líneas Aéreas, Fideicomiso Financiero de
Financiamiento Cammesa, Fideicomiso de Administración de Importación de Gas
Natural y el Fideicomiso Financiero Gas II. Estas siete empresas concentraban
créditos por $ 55.244 millones, el equivalente al 4% del total de préstamos de
todo el sistema, o también el 1% del producto bruto interno (PBI) de entonces.
Además, el 86% de la deuda estaba en cabeza del Banco Nación (BNA).
Mientras que para marzo de este año, último
dato publicado por el Banco Central, sólo dos empresas públicas quedaban en
ese top ten del sistema: YPF, con créditos por $ 10.849
millones (0,8% del total), y Austral Líneas Aéreas, con deudas por $ 7458
millones (0,55% del total). El resto eran todas empresas privadas de primera
línea: Vicentín, Siderar, Tarjetas Regionales, Tarjeta Naranja, Molino
Cañuelas, Bayer, Carrefour y Siderca.
"Los datos muestran algo que uno ya
sospechaba: el Tesoro se hizo cargo de parte de toda esa deuda que tenían las
empresas públicas. A diciembre de 2015, lo que hacían era esconder déficit
mediante préstamos del sistema financiero", dijo Eric Ritondale,
economista jefe de la consultora Econviews. "Es otro argumento para
mostrar cuando se compara el déficit de caja actual con el de aquel año, que no
es correcto, porque no era lo que se dijo que era. Todo esto es deuda debajo de
la alfombra, que se pagó", subrayó.
Sinceramiento
El costo de sostener las tarifas de servicios
públicos congeladas hacía mella en el sistema bancario. Entre los grandes
deudores de los bancos en 2015, salvo YPF y Austral, el resto eran todas
empresas del Estado o sociedades que en gran medida financiaban el
congelamiento de las tarifas de los servicios públicos. En las estadísticas de
este año ya no figuran.
Mucha de su deuda con el sistema, explican en
el Gobierno, fue bajando a medida que se fueron sincerando las tarifas de gas y
de electricidad.
Enarsa es la empresa que se encarga de la
importación de energía y, además, una de las empresas públicas en las que más
se ajustó en el último tiempo. Mientras que Cammesa, la compañía administradora
del mercado eléctrico, también empezó a cobrar lo que le adeudaban muchas
empresas distribuidoras de electricidad, que con las mejores tarifas también
mejoraron su situación de caja como para empezar a hacerse cargo de esos
pasivos.
Pero otro de los cambios que se evidenciaron
en el último año es que el Banco Nación, que aparecía en 2015 como el único
financiador de gran parte de las empresas públicas, se retiró casi por completo
del ranking.
Sólo se mantenía a marzo pasado como el
principal prestamista de Austral Líneas Aéreas, con un crédito de $ 7458
millones. En YPF, en tanto, era apenas uno de 22 bancos que financiaban a la
petrolera estatal.
"Lo que hice fue simplemente ceñirme a
la carta orgánica del banco. El Nación es un banco con un balance, y
privilegiamos que la plata vuelva a sus accionistas, que es la gente. La
contracara de este cambio es el boom del crédito hipotecario y la financiación
al campo, que estaba postergado, y a los jubilados", dijo a LA NACION
Carlos Melconian, quien ocupó la presidencia del Nación desde la asunción de
Mauricio Macri hasta enero pasado. "Haber parado la pelota de adónde va la
plata", apuntó el ex funcionario, sin dar más detalles.
Carta orgánica
La carta orgánica del Banco Nación fija como
su objetivo "primordial" prestar asistencia financiera a pymes, al
campo, a la industria, al comercio y a la minería, entre otras actividades.
Establece un límite al monto que puede prestar por empresa y destaca que el
banco no puede asumir más del 50% del pasivo de una compañía en el sistema
financiero. Pero contempla la posibilidad de que el directorio considere
"excepciones, previa intervención de dos calificadoras de primera
línea".
En diciembre de 2015, según consta en el
balance del BNA, las siete empresas públicas concentraban el 50% del total de
su cartera de créditos al sector privado no financiero. En su balance de
febrero de este año -el último publicado-, representaban apenas el 9% de toda
su cartera privada.
Pero ahora, además, los diez principales
deudores del sistema bancario concentran una menor porción del crédito total.
En 2015, los grandes tomadores de créditos se llevaban el equivalente al 6,5%
de los préstamos totales del sistema con el sector privado; hoy concentran el
4% del total.
También el ranking refleja el crecimiento de
algunos de los sectores económicos de mejor performance en el último año, como
es el caso de las tarjetas de crédito (Tarjetas Regionales y Naranja) o de las
empresas vinculadas al campo (Vicentín, Bayer, Molino Cañuelas).
"La economía empieza a funcionar de otra
forma -dijo Ritondale-. Quienes empiezan a tener necesidad de fondeo son los
privados", resumió el economista.
Signos de los nuevos tiempos
2
Menor presencia
Son las empresas estatales que hoy figuran en
el top ten de mayores deudores, contra las siete de 2015
4%
A la baja
Es el porcentaje de la deuda total del sector
privado que tienen los diez mayores deudores, frente al 6,5% de 2015
10.849
Millones de pesos
Es la deuda que acumula con los bancos YPF,
la empresa que encabeza el ránking
6239
Millones de pesos
Es el pasivo con los bancos que tiene la
empresa Vicentín, la primera que aparece del sector privado
|