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Por Leandro
Gabin - A este Banco Central, el de Federico Sturzenegger, es claro que no le gusta la palabra "intervención".
Lejos quedaron las épocas de Martín Redrado cuando -con un tipo de cambio
"administrado"- jugaba a hacerle perder dinero a los que apostaban a
una suba abrupta del dólar. Lo hizo algunas veces y luego el ex-titular
del Central se jactaba de haberle torcido el brazo al mercado.
Federico Sturzenegger y
equipo, con un estilo completamente distinto, no tienen como objetivo aleccionar a los inversores que apuestan a al
alza.
En rigor de verdad, tampoco
tuvieron esa actitud en la primera parte del año, cuando ese mismo billete verde, que ahora
sube, antes caía fuertemente y
encendía las alarmas del atraso
cambiario.
Aun así, es claro que el hecho de que haya alcanzado los $18 en el segmento minorista despertó la intranquilidad del ala política del Gobierno, que ya le venía
pidiendo al banquero central que frenara la "mini corrida".
"Dentro de la flotación, el Banco Central tiene flexibilidad para
intervenir cuando quiera, lo que no
tiene es un objetivo
cambiario fijo. Sí debe
actuar cuando el mercado
se desborda", asegura un funcionario de Casa Rosada a iProfesional.
"Fue acertado lo que hicieron los funcionarios el viernes. Tenían
que enviar el mensaje de
que el tipo de cambio no va ir en
una sola dirección",
agrega.
Si bien la fuente de Gobierno no quiere ahondar sobre los pedidos oficiales
para que Sturzenegger salga a ponerle un techo al precio, deja entrever a este
medio que se sienten satisfechos con
la maniobra de la entidad.
Desde el Banco Central relativizan lo sucedido al final de la semana pasada. Tal
como había adelantado iProfesional,
venía observando "movimientos
disruptivos" en el mercado que podían alterar el "buen
funcionamiento".
En otras palabras, los funcionarios venían detectando que la plaza cambiaria no estaba equilibrada en
cuanto a oferta y demanda.
Esto, producto de una muy baja
liquidación de los exportadores (menos
de u$s100 millones por día) y, a la vez, de la dolarización excesiva de carteras por parte de inversores.
La mesa de dinero del Central, comandada por Demian Reidel -el vicepresidente
segundo- optó entonces
por vender u$s305 millones pero
en forma indirecta, a
través del Banco Nación y
del Provincia.
Así es la política de no intervención que maneja la entidad. Es decir, no quiere aparecer en el Siopel (sistema con el que operan
los bancos y el mismo Central) desprendiéndose de
divisas de modo directo.
Es por eso que canaliza esa mayor oferta por la vía de los bancos públicos.
¿Qué pasará esta semana? Un importante funcionario del Central anticipa a iProfesional los pasos a seguir:
"Si vemos movimientos disruptivos en
el mercado y creemos necesario volver a inyectar liquidez, lo haremos".
Así, la fuente revela que si este
lunes la plaza cambiaria abre otra vez con un salto, producto de la escasa oferta, la entidad volverá a vender billetes para
que la cotización no se escape.
"Si tenemos que volver a
hacerlo, se hará", dice -tajante- la fuente oficial.
Claro que el Central tratará de no
intervenir si fuera posible. Filosóficamente, y en contraposición a
cómo se comportaba Redrado, Sturzenegger
cree que el mercado del dólar encontrará su equilibrio de modo natural.
Con el slogan de "flotación", salir a ponerle un techo o un piso al
billete es casi una herejía. "Se
actúa muy pocas veces. Hacía más de un año que no se salía a vender. Salvo en la salida del cepo, el Banco
Central siempre ha dejado que el billete se vaya acomodando solo",
advierte una fuente de la entidad.
De hecho, la estrategia de no
aparecer en el radar y operar vía la banca pública tiene ese
sentido. Es decir, pasar
desapercibidos lo más posible.
Los funcionarios lo hicieron
incluso al comprarle
dólares silenciosamente al Tesoro y a la provincias. O cuando había exceso de billetes
con el blanqueo y debían adquirirle divisas al Banco Nación.
Todo, por fuera del circuito y en forma directa, para que nadie los vea "interviniendo".
El mercado abrirá este lunes sabiendo que el Central está dispuesto a no dejarlo correr solo. Y que, básicamente, existe un techo -por
lo menos inmediato- para el billete verde.
Eso debería potenciar la
liquidación de "sojadólares"
y de algunas emisiones corporativas (por caso la de YPF, que vendió bonos por u$s750 millones).
¿Habrá encontrado un techo el
billete verde? A dos semanas de las PASO, todo indicaría que sí.
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