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Por Luis Cortina -Está claro que los datos no
aparecieron sólo para mejorar las chances electorales del oficialismo. Si bien
aún falta un poco para alcanzar los picos que mostraron la industria y la construcción
en 2015, hay coincidencia en que la expansión que mostraron estos sectores en
junio ya no son sólo rebotes desde el fondo del pozo en que habían caído en
2016.
La mejora en los precios de venta de
viviendas y oficinas (7 u 8% en dólares), junto con la aparición del crédito
hipotecario, están detrás de la fuerte reactivación de la construcción.
"Esto termina la discusión entre rebote y reactivación. Vuela la
rentabilidad, y empuja para arriba", dice Miguel Bein, alguien que palpa
el pulso de la economía como pocos. Aún entre el 70 y el 75% se debe a la obra
pública, y seguirá a todo ritmo al menos hasta octubre, cuando se harán las
elecciones legislativas. El propio Rogelio Frigerio destaca que su ministerio
ya ejecutó el 65% del presupuesto previsto para todo el año. Pero también
arrancaron las obras privadas, y se espera que hacia fin de año adquieran mayor
relevancia.
El auge de la construcción también contribuye
al crecimiento industrial. De hecho, el rubro que más crece, con un 18% de
variación interanual, es el de minerales no metálicos (incluye los principales
materiales para las obras).
También es importante la influencia del
campo. La producción de agroquímicos, por ejemplo, creció un notable 51,2%, y
la de la industria metalmecánica (donde reina la maquinaria agrícola), 15,4%.
Tal vez lo que más le importe al Gobierno por
lo que muestra de mejoras en el consumo sea la expansión de la industria
alimenticia. El promedio de 3,2% incluye el alza del 17,8% de las bebidas y la
caída del 7,4% de molienda de cereales y oleaginosas. Aquí jugaron una mala
pasada las demoras en la cosecha agrícola, producto de las abundantes lluvias.
Pero cabe esperar que el sector repunte una vez superado el trance climático.
La clave de la recuperación del consumo hay que
buscarla en el final de las negociaciones paritarias. El Gobierno, y los
argentinos con trabajo, claro, podrán gozar en los tiempos que vienen con
salarios "nuevos" y, por ahora probablemente, con precios
desacelerados. En resumen, "hay algo más de plata en el bolsillo, entre
otras cosas también por el aumento de las asignaciones familiares". En el
gabinete de María Eugenia Vidal observan un repunte del consumo de bienes
durables, léase electrodomésticos, y enfatizan que la caída de la venta de los
supermercados no refleja la situación real del consumo, por el impacto
creciente de las ventas de los mayoristas, "un gran cambio de
hábito", señalan.
¿Qué muestran estos datos del futuro? La
actividad económica general, tras subir 3,3% en mayo, reflejará un alza similar
en junio, con lo cual el PBI del segundo trimestre se habrá expandido 2,6/2,7%
interanual, calcula Bein. Y se encaminará a un nivel similar (tal vez, llegando
al 3%) a fin de año.
Tal vez el punto pendiente sea la evolución
del empleo. En el Ministerio de Producción bonaerense midieron un alza
interanual en mayo del 0,6% (en línea con la medición nacional), lo que implica
11.702 empleos netos nuevos. La encuesta de expectativas que hace el Indec
entre las empresas muestra que, a pesar de que la abrumadora mayoría espera
estabilidad y crecimiento en su actividad, el 75,1% no espera cambios en la
dotación de personal para el próximo trimestre. Un factor a tener en cuenta.
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