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Por Dante Sica - Ni el resultado de la
actividad industrial ni el de la construcción fueron sorprendentes. De hecho,
se esperaba que la producción industrial mostrara en junio una tasa interanual
en torno al 5%, o quizás algo más, considerando la información disponible y los
bajos niveles de producción del período de comparación. En tanto, se estimaba
que la construcción, que ya venía creciendo desde marzo a una tasa algo
superior al 10%, iba a mostrar una performance superior si se tiene en cuenta
también la baja base de comparación de 2016 (-20% en junio de aquel año).
Estos indicadores muestran que tanto la
industria como la construcción han comenzado una fase de recuperación, aunque a
velocidades bien distintas. Esto se nota con mayor claridad en la construcción,
donde la obra pública es el principal puntapié desde fines del primer trimestre
del año.
Si bien la base de comparación de ambos
indicadores ayuda a exhibir un nivel elevado, es importante resaltar que el
crecimiento verificado en junio convalida que la economía ha consolidado un
rumbo expansivo, con una difusión sectorial cada vez más generalizada.
Que la recuperación se difunda entre varios
sectores no anula el hecho de que se mueven a distintas velocidades: la mejora
en la industria comenzó a tomar cuerpo con un claro rezago respecto del otro
sector y sus perspectivas lucen menos prometedoras teniendo en cuenta la
situación de Brasil (destino importante de nuestras exportaciones
industriales), la exposición a la competencia externa en varios rubros y un
dólar relativamente bajo en perspectiva histórica. La construcción, en cambio,
muestra variables más alentadoras: el impulso del crédito, la recomposición del
empleo y los ingresos reales y la magnitud de los proyectos de infraestructura
(tanto públicos como privados) permiten pronosticar tasas de mayor expansión.
Si bien la multiplicidad de factores que
pueden influir en el devenir de ambos sectores y su íntima correlación con el
estado de la macroeconomía nos obligan a ser cautos, es cierto que la difusión
en la recuperación de la industria, alcanzando a casi todos los sectores, y los
factores que impulsan la reanimación en la construcción nos permiten asegurar
que la economía ha comenzado a carretear orientándose progresivamente hacia la
línea de despegue.
El autor es director de Abeceb y ex
secretario de Industria, Comercio y Mineria
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