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Por Mariano
Jaimovich - Cambia
rápido el clima en la City. Hace apenas tres meses, el presidente del
Banco Centra anunciaba con un ambicioso plan para acumular reservas.
Eran
tiempos del blanqueo y Federico Sturzenegger "avisaba"
que la entidad iba a intervenir activamente en el mercado.
En
aquellos días de abril -que hoy parecen lejanísimos- la palabra "intervenir"
era sinónimo de "comprar", algo que el mercado le reclamaba a gritos
cuando la preocupación no era la suba del billete verde sino el atraso cambiario.
Hoy,
paradójicamente, la consigna política más urgente del Gobierno es que el dólar
deje de ser una de las noticias principales de los medios, de modo tal que
aquel anuncio sobre acumular reservas hasta provoca un dejo
de nostalgia.
En
mayo, y durante once ruedas consecutivas, el Banco Central había
adquirido u$s1.100 millones, a razón de u$s100 millones diarios.
Sin
embargo, por el "efecto Brasil" y luego por el "efecto Morgan
Stanley" (que mantuvo al país como "mercado de frontera" y
postergó su ascenso a la categoría "emergente"), la situación pegó un giro
inesperado.
Ya
nadie habla de compras aceleradas. Y menos por la friolera de u$s25.000
millones, como se propuso Sturzenegger para las reservas lleguen a representar
un 15% del PBI.
Este
nivel, según había consignado el titular del Central, es el que recomiendan los organismos internacionales de
crédito.
La
consigna de estos días está más cerca de vender que de comprar. Tal es así que
el viernes pasado la entidad se vio obligada a intervenir en el circuito
para desprenderse de u$s305 millones y así ponerle un techo al
repunte de la divisa estadounidense.
Luego
de estas últimas ventas -y en medio de una fuerte demanda por parte del
público- las reservas fueron en sentido inverso al que
Sturzenegger se había propuesto.
Los
u$s47.000 millones de hoy día implican una caída de más u$s2.000
millones respecto de las de aquel momento en formuló ese anuncio.
No es
una cifra dramática en términos de volumen, pero sí constituye un alerta en
cuanto a la tendencia. Más aun, si el Gobierno cae en la próxima contienda
electoral en manos de Cristina Kirchner.
En
muchos países, las reservas no son de por sí un indicador relevante. Tampoco
un termómetro, como sí lo son en la Argentina.
Así,
contra todos los pronósticos, vuelven a estar bajo la lupa del mercado. Y lo
cierto es que están dados todos los condimentos como para que, en vez de
subir, caigan.
El
recalentamiento que genera un dólar "coqueteando" con los $18 pone
a la autoridad monetaria en situación de tener que garantizar la estabilidad
del mercado, en caso de que el panorama político se complique.
Y
esto no sólo obedece al objetivo de "no hacer olas" en plena campaña
electoral. También, guarda estrecha vinculación con un tema al que Sturzenegger
le destina la mayor parte de sus esfuerzos: bajar la inflación.
Ya es
un hecho que el índice inflacionario de julio fue superior al
del mes previo. Y por más que el discurso oficial sostenga que en ese repunte
nada tuvo que ver el alza del billete verde, lo cierto es que nadie quiere correr
con un mayor riesgo devaluatorio.
En
ese marco, las presiones para desprenderse de billetes son cada vez más
elevados, en un contexto en el que la ola dolarizadora de
particulares y empresas hace que la oferta de divisas luzca escasa.
No es
que no entran dólares al Banco Central, ya que varias provincias y empresas
-como YPF- toman deuda en el exterior en esa moneda (que luego absorbe el BCRA)
al tiempo que el Ministerio de Finanzas emite sus Letras en moneda dura.
Pero
lo cierto es que ese ingreso parece no ser suficiente como para engrosar las tenencias de
la entidad. Al menos esto es lo que ha venido sucediendo desde aquel
anuncio de Sturzenegger, allá por abril.
Por
lo pronto, siguen por debajo de los u$s48.000 millones .
¿Qué
pasó en julio? En el arranque, el BCRA adquirió u$s500 millones de
forma directa al Tesoro, pero en el balance mensual se contabilizó un retroceso de
casi u$s1.000 millones.
Esto
fue confirmado por la entidad al cierre de este lunes, cuando informó que posee u$s47.000
millones, su nivel más bajo desde fines de junio.
El costo en pesos de acumular dólares
En el mercado,
predomina la visión de que Sturzenegger hace bien en usar
las reservas como "variable de ajuste" y que cualquier otra
actitud podría tener efectos colaterales indeseados.
"No
es el momento de comprar, porque el principal objetivo ahora no
es sumar sino controlar la inflación", afirma Agustín
Etchebarne, director de la fundación Libertad y Progreso.
En la
misma línea Rodrigo Benítez, director del Estudio Alpha, entiende que hace bien
el Central en adoptar una postura pragmática.
"La
idea del Gobierno siempre fue la de aprovechar momentos en que haya sobreoferta de billetes para
comprar así a bajo precio", indica el economista.
"Esa
postura implica que no debe adquirir permanentemente dólares en
la plaza cambiaria ", añade este economista.
Lo
que va quedando claro es que -ante el cambio del contexto económico y la incertidumbre
política-, pocos creen que aquel objetivo de acumular reservas hasta alcanzar
un 15% del PBI se cumpla en el mediano plazo (2019), tal como había anunciado
el Central.
Eric
Ritondale, economista jefe de Econviews, estima que esa meta reciénse
podría materializar en 2021: "Habría que ir acrecentando
las tenencias actuales a razón de u$s7.000 millones por año, a partir del
2018".
No
obstante, este economista evita las críticas a Sturzenegger, al entender que
ese anuncio tenía sentido en abril para
"mover un poco las aguas en medio de un dólar que estaba demasiado atrasado con
respecto a la inflación".
En
tanto, el analista Salvador Di Stéfano afirma que el contexto global y la suba de tasas obligan
al Gobierno a no perder dólares.
"El
tipo de cambio tiende a subir producto de una fuerte demanda, al
tiempo que cae el ingreso de capitales especulativos",
apunta.
Por
otro lado, un plan agresivo para engrosar reservas viene asociado con
altas tasas de interés en pesos.
En
efecto, la emisión de moneda local y posterior
esterilización vía Lebac implica el pago de un interés superior
al 26%, que es el rendimiento pretendido por inversores para adquirir
estos títulos.
"Los costos asociados
a una política de acumulación de reservas, en el actual
escenario, pueden ser muy grandes", alerta a iProfesional Amilcar
Collante, economista de Cesur.
Por
lo pronto, el total de Lebac y de pases ya se acerca peligrosamente al billón
de pesos, por lo que "intentar robustecer las arcas del Central
significaría elevar ese stock a niveles extremadamente peligrosos",
agrega este analista.
Afinando el lápiz
Más allá de si
las metas sobre reservas son cumplibles o no, la pregunta que se escucha en la
City tiene connotaciones más inmediatas.
Ante
una situación de inestabilidad cambiaria, producto de un giro en el
plano político, ¿el Banco Central ya logró hacerse de un "poder de
fuego" lo suficientemente alto como para torcerle el brazo al mercado?
Este
interrogante ha cobrado vigencia ante el temor que genera entre los
inversores el protagonismo de Cristina Kirchner.
No
son pocos los que creen que si en las PASO el Gobierno tuviera un malresultado,
podría generarse una sobrerreacción de la demanda de billetesverdes persistente
en el tiempo.
La
respuesta de los operadores es que el BCRA en la actualidad goza de
un importante caudal como para aleccionar a la plaza cambiaria.
Además,
afirman que por el lado de la demanda y de la "fuga", en
todos sus sentidos, aún se está lejos de los preocupantes números alcanzados
durante el kirchnerismo.
"Las reservas están
en un nivel holgado si se las compara con las urgencias de caja
de diciembre de 2015", expresa un banquero ante la consulta de este
medio.
Esto
genera tranquilidad, sobre todo si se tiene en cuenta que la mayoría de
los u$s47.000 millones "es líquido" y representan casi
el doble de los u$s26.000 millones nominales que dejó la gestión anterior.
Incluso,
varios analistas estiman que el kirchnerismo concluyó su mandato con apenas
u$s5.000 millones contantes y sonantes en el BCRA.
Claro
que tampoco hoy en día todos los dólares que se cuentan como reservas están
disponibles para ser volcados al mercado de inmediato.
Una
parte corresponde al acuerdo de intercambio de monedas con China(u$s10.000
millones) y otra a encajes de clientes bancarios (u$s15.000
millones).
Descontada
ambas cifras, las reservas totalizan cerca de u$s21.000 millones (cifra
que contempla u$s2.400 millones en oro).
Por
lo pronto, en el mercado aún persiste la tranquilidad, mientras
se está a la espera de qué sucede en los comicios.
Si
bien falta recorrer un largo trecho para que alcanzar el 15% del PBI, lo cierto
es que pocas voces hablan reservas insuficientes.
Los
optimistas apuestan a que superados los temblores electorales, varios sectores
-como el agro y el energético- crecerán y traerán muchos dólares.
Los
pesimistas condicionan ese repunte al resultado de la contienda electoral y al
protagonismo de CFK. Afirman que una cifra que ahora parece abultada puede
pasar a resultar escasa.
Es
que en Argentina las cosas cambian rápido. Y si no que lo
diga su protagonista -el propio dólar- que hace apenas tres meses era
"acusado" de barato y ahora asusta por su alto precio.
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