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Por Gabriela Origlia - CÓRDOBA.- Alrededor de
25.000 hipotecas estarían frenadas en los bancos por la suba del dólar de las
últimas semanas. La estimación la hizo Javier González Fraga, presidente del
Banco Nación, que tiene parados unos 10.000 préstamos. "Por eso
flexibilizamos las condiciones, para ayudar a quienes no encuentran casas con
los pesos que tenían aprobados porque las propiedades, en esa moneda, subieron
entre 20 y 25 por ciento".
Ante LA NACION estimó que
con las medidas tomadas por el banco estatal el monto del crédito otorgado
subirá entre 30 y 35% con el mismo ingreso del solicitante.
Ayer, la entidad elevó del 25 al 30% la
relación entre la cuota de los créditos respecto de los ingresos de los
tomadores, y extendió de 30 a 40 años el plazo máximo de pago. "Eso para
atrás; para adelante ofrecemos la contratación de un seguro de tipo de cambio
opcional", agregó. La cobertura se basa en el mercado de futuros para
mantener el monto del préstamo en dólares.
Al explicar esta última medida, el Nación
señaló en un comunicado que en caso de aumentar el tipo de cambio al momento de
la escrituración, el cliente recibirá el monto en pesos preacordado en el
préstamo, "más los pesos que sean necesarios para acceder a igual cantidad
de dólares que los que habría podido obtener al momento del preacuerdo".
González Fraga, quien participó del X°
Coloquio de la Unión Industrial de Córdoba, descartó que los empresarios vayan
a trasladar el efecto de la devaluación a los precios. "Aprendieron la
lección, creo, no van a perder mercado. El Banco Central está atento y va a
controlar la inflación, la situación cambió", dijo. Fundamentó su planteo
en la explicación que algunos empresarios dieron a fines del año pasado sobre
que no podían pagar un bono de fin de año porque no lo podían reflejar en
precios. Ante los reclamos de los industriales -que el lunes se los hicieron al
vicepresidente del Banco Central, Demian Reidel- por el alto costo de las
tasas, González Fraga afirmó que no hay inversiones que se paren por ese
motivo.
Pero Miguel Acevedo, presidente de la UIA, no
compartió esa mirada. Consideró que las tasas son altas y que generan
inconvenientes, en especial a las pymes. Daniel Funes de Rioja, de Copal, dijo
que el actual costo del dinero obstaculiza hasta el capital de trabajo.
En su exposición, González Fraga defendió la
política gradualista del Gobierno. Vinculó los reclamos de más ajuste
-"como los que me hacen mis amigos de derecha"- con "lo que
quiere Cristina" Kirchner. Es la manera de volver al poder". Pidió
"dejar de lado los ajustes política y socialmente insostenibles; hay que
recuperar la estabilidad, pero sin generar costo social y político".
Describió que la inestabilidad alimentó los
cinco ciclos de populismo cambiario y ajuste en los últimos 70 años en la
Argentina, y advirtió que el populismo puede llegar "con música de
derecha, de izquierda o militar. Esta vez es distinto". Admitió que la
baja de la inflación podría haber sido más rápida, "pero las magias
cambiarias y monetarias sólo generan ciclos de ajuste y atraso cambiario que
enriquecen a los que más tienen y empobrecen a los que menos tienen".
A su entender, "no hay alternativa:
bajar la inflación es lo más importante". Presentó ante los industriales
un decálogo de la estabilidad, en línea con su "convencimiento" de
que el eje es reducir la inflación.
Medidas contra la devaluación
Mayores límites: La cuota de una hipoteca no podía superar el 25% de los ingresos
familiares. Para poder contrarrestar la suba del dólar, que hizo que muchos
demandaran más pesos para comprar el mismo inmueble, el Nación extendió esta
relación al 30% de los ingresos.
Más plazo: Amplió el plazo máximo de sus créditos de 30 a 40 años.
Seguro de cambio: Para evitar problemas, a los nuevos tomadores de créditos les ofrecerá
un seguro de cambio.
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