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Por Santiago Spaltro - Junto con un hipótetico traspaso a precios y más
allá de que dólar parece haberse tranquilizado, su reciente escalada dejó
preocupado a más de un empresario industrial.
Un ejecutivo de primer nivel de la Unión Industrial Argentina se
despachaba así "estábamos tranquilos con un dólar a $ 17 o $ 17,50; no
entiendo por qué el Gobierno no intervino para aquietarlo, justo antes de las
elecciones". Opinaba, en el contexto del 10° Coloquio Industrial en
Córdoba que con una reacción tardía del Banco Central, el Gobierno "se
pegó un tiro en el pie, y le costó a Cambiemos pasar de estar uno o dos puntos
debajo de Cristina Kirchner a perder cinco o seis puntos en una semana".
La opinión era representantiva de lo que expresaron muchos industriales
de diversos sectores reunidos aquí durante dos días. Parte de las críticas
apuntan a otras medidas tomadas a destiempo. "Ya no sirve el hecho de que
recién ahora hablen de herencia o permitir más movimientos del dólar; debían
hacerlo en el arranque", abundó el empresario.
No obstante que la mayoría tiene simpatía con Cambiemos y a la aparente
recuperación del sector fabril en su conjunto, los industriales también dudan
de si el crecimiento registrado recientemente será continuo o si pueden volver
pronto a tocar piso.
"El sector más competitivo en la Argentina es el alimenticio, y ni
siquiera así es competitivo", dijo otro, en una opinión calcada de la que
pronunció el martes Daniel Funes de Rioja, presidente de la Coordinadora de las
Industrias de Productos Alimenticios (Copal).
Y se enfocó en un tema sensible para la población, como la crisis del
sector lácteo. "Va a demorar mucho tiempo recuperar el sector lácteo,
después de que prohibieran las exportaciones cuando el precio estaba alto en el
mundo. Precios Cuidados terminó de quebrar al sector, generó muchas
pérdidas", lamentó.
Por su parte, el economista Dante Sica, director de la consultora
Abeceb.com, disertó aquí sobre productividad y se hizo eco de la necesidad
empresarial de bajar los costos laborales no salariales. "Hay mucho miedo
de que las flexibilizaciones traigan desempleo; en otros países con sistemas
menos rígidos, hubo más empleo. El caso de Brasil no nos obliga a copiarlos,
pero sí a tenerlos en cuenta", advirtió (ver más información en pág. 3).
En el discurso de cierre del Coloquio, el presidente de la Unión
Industrial Argentina, Miguel Acevedo, pidió un "aporte sustancial" de
todos los sectores para trabajar en la competitividad. "Este camino de la
competitividad tiene como actor principal a la inversión privada y el Estado
debe sostenerla con una reforma tributaria, que haya una baja de los costos
logísticos. Está comenzando la tan ansiada recuperación industrial, pero para
que se consolide y lleguen las inversiones debemos reducir el costo argentino:
eliminar impuestos distorsivos, bajar costos de capital de trabajo y que los
costos de la energía sean competitivos", sostuvo.
Y Gerardo Seidel, titular de la Unión Industrial de Córdoba (UIC),
también elevó reclamos. "Hay un combo de inflación y excesiva presión
tributaria que afecta a una provincia tan productiva como ésta. El cambio de
modelo económico devino en caída del consumo y el empleo. Y, si bien pregonamos
que se normalicen los precios de la energía, los aumentos actuales van en
detrimento de la competitividad, por la asimetría tarifaria entre el interior y
Buenos Aires", se lamentó Seidel.
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