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Con la economía de EEUU cerca
del pleno empleo y la inflación en torno de lo que considera su meta, la Reserva
Federal continuó el ciclo de suba de tasas de interés iniciado a
fines de 2016.
Recientes declaraciones del
presidente del Banco Central Europeo apoyan la expectativa de que el Banco
Central Europeo comience a retirar elestímulo monetario.
Todo esto se combina con
mejores perspectivas de crecimiento mundial y distintos eventos políticos
(negociación por el Brexit, nuevo gobierno en EEUU) para incrementar el riesgo
de reversión de los flujos de capitales hacia los países emergentes. ¿Qué
podemos esperar si este riesgo se materializa?
Esa pregunta se hacen los
economistas del Banco Central en su más reciente paper publicado en
el Blog de la entidad "Ideas de Peso".
En ese trabajo, los economistas
del banco Horacio Aguirre, Emilio Colombi y Emiliano Giupponi, dicen que
el crecimiento en EEUU está asociado con flujos de capitales hacia
Latinoamérica, y acumulación de reservas en países de esa región, mientras que subas
de la tasa de interés –tanto de corto como de largo plazo- se asocian
con salida de capitales y menores reservas internacionales, lo que
también ocurre -en menor medida- con la apreciación del dólar.
"Las mayores tasas de
interés, al hacer más atractivo el rendimiento de los bonos norteamericanos
respecto de activos financieros latinoamericanos, se vincula a una salida de
capitales desde la región. La contracara de ese atractivo es la apreciación
de la moneda estadounidense", acotan.
El paper del Central señala que
este ejercicio sugiere que las tasas de interés y el crecimiento externo actúan
en direcciones opuestas, y el efecto final no está determinado de
antemano. "Si lo que prima es el crecimiento, ello iría de la mano con un
influjo de capitales hacia la región; si lo hacen las mayores tasas de interés,
cabría esperar salidas de capitales", advierten.
Frente a esta situación, los
países de Latinoamérica ¿están mejor o peor preparados que antes?
Según el BCRA, hoy cuentan con regímenes macroeconómicos más flexibles que
en el pasado: posiciones fiscales mássólidas, bancos centrales con
balances fortalecidos, metas de inflación con tipos de cambio flexibles y
políticas macroprudenciales.
Bajo metas de inflación,
el tipo de cambio es la primera línea de defensa frente a shocks
externos. Ante ellos, una depreciación contribuye a mantener el
empleo al reducir el precio relativo de los bienes no transables; que lo
haga efectivamente depende del traspaso de los movimientos cambiarios a precios
domésticos y de su impacto sobre la estabilidad financiera -a través de los
descalces de monedas en los bancos y sus clientes.
"En el caso de Argentina,
posibles impactos externos tendrían repercusiones limitadas", afirma
el Banco Central. Y señala:
-La deuda externa es reducida en
términos del producto, tanto en una comparación histórica como internacional, y
la economía es acreedora neta del resto del mundo
-Entonces cualquier posible
shock se enfrenta desde una posición de solvencia
-Sin embargo, a medida que
el país se integra de nuevo a los mercados financieros internacionales,
un eventual empeoramiento de las condiciones de liquidez externas podría
afectarlo
"A medida que la economía
argentina se integra nuevamente a los mercados internacionales de capital,
los factores externos podrán jugar un rol mucho más importante en
la determinación de los flujos de capitales hacia el país",
enfatizan en el documento realizado por el Central.
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