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Por Natalia Donato - Que la Argentina está cara en dólares en
comparación con el resto del mundo no es novedad. El dólar planchado y costos
que no pararon de crecer generaron una fuerte pérdida de competitividad para
los sectores productivos. Ante a este escenario, y en momentos en que se están
discutiendo reformas estructurales que ayudarían a mejorar esta ecuación, la
Cámara Argentina de Comercio (CAC) se sumó a las entidades empresarias que
estudiaron el "costo argentino" y le presentó ayer al jefe de
Gabinete, Marcos Peña, un documento que revela que los productos nacionales
llegan a costar más del 100% que en otros países. Influye la alta carga
tributaria, a nivel nacional, provincial y municipal; los costos laborales,
financieros y el déficit en infraestructura.
"La presión impositiva es un factor crítico. Pero otros factores
relevantes son los costos laborales no salariales, los aportes que el empleado
no ve y que van a una bolsa sin fondo", aseguró el titular de la cámara,
Jorge Di Fiori, en una conferencia de prensa organizada para presentar el
paper. A la vez, el empresario indicó que también "inciden los precios de
los insumos básicos, los costos logísticos, problemas de calidad de
infraestructura, los costos provenientes del bajo desarrollo del sistema
financiero, además de factores tecno productivos vinculados a las tecnologías
utilizadas y la escala de los mercados".
Según plantea el informe, que Di Fiori le entregó a Peña en un encuentro
a solas, por estos factores un auto cuesta en la Argentina 40% más que en
México y 30% más que en Chile; un lavarropas sale 5% más que en Brasil y 23%
más que en el país trasandino, y por qué la ropa es 74% más cara que en Chile y
105% más que en los Estados Unidos. El sector farmacéutico, dependiendo qué
producto, tiene una diferencia de precio versus la referencia internacional en
torno al 50%.
La CAC también estudió las cadenas productivas de la manzana, la leche y
el vino. En el primer caso, detectó que la brecha de precio alcanza al 16% debido
a la "concentración de la cadena aguas abajo", mientras que en lo que
respecta a la leche, las diferencias son menores: 8,7% en comparación con
Brasil y 0,9% frente a los valores del producto en Chile. En este rubro,
inciden la presión impositiva, los costos de transporte y la alta concentración
de la industria (hay 5 empresas con más del 60% de mercado). Con el vino, las
brechas son del 31,2% con respecto a Chile y 27,6% versus Australia. Además de
los costos logísticos y de infraestructura, la falta de acuerdos comerciales
influyó en este caso.
"Hay una distorsión generalizada que debemos corregir si en serio
queremos un país distinto y mejor", afirmó Di Fiori, quien además subrayó
"hay que analizar sector por sector a los actores que participan de la formación
de precios de un producto y ver cómo puede eficientizarse".
"La recuperación de la competitividad es clave para que podamos
recuperar a aquellos que viven en la pobreza. Después de las elecciones, el
Gobierno tendrá que tomar decisiones de fondo en esta materia", consideró
el directivo.
El documento presentado a Peña consta de 181 páginas y analiza el
impacto de los costos mencionados en los cinco rubros más representativos de la
Canasta Básica Total (la que determina la línea de pobreza). Para la CAC, el
problema de la falta de competitividad no debe resolverse con devaluaciones
periódicas, ya que "demostró reiteradamente ser ineficaz para la economía
y la sociedad en el corto y largo plazo, al acelerar los precios, generar
volatilidad macroeconómica y resentir el consumo y las inversiones". Por
lo tanto, agregó la entidad, el enfoque para atacar los problemas debe ser
microeconómico.
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