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Por Andrés Krom - La empresa austríaca Egger, dedicada a la venta de
paneles y otros productos de madera, brindó ayer detalles sobre la compra de la
filial argentina de Masisa, anunciada a mediados de julio por US$ 155 millones.
"Sabemos de los cambios políticos y económicos del país y creemos
que es el momento adecuado", aseguró Thomas Leissing, CFO y vocal del
directorio de la europea, en una reducida conferencia de prensa. "Hace
cinco años no habríamos invertido acá. Creemos que en una economía en
crecimiento hay una gran oportunidad", reconoció .
En ese sentido, admitió que en su operación del viejo continente
enfrenta algunas limitaciones en materia de disponibilidad de madera y de
mercado, donde el crecimiento está estancado.
La planta de Masisa en Concordia, Entre Ríos, tiene una superficie de
300.000 metros cuadrados, produce 450.000 metros cúbicos de tableros y emplea a
500 operadores, que serán absorbidos en su totalidad por Egger, incluyendo el
equipo gerencial. "No vinimos para recortar empleos o llevar la producción
a otra parte. Si nos va bien, incorporaremos más personal", dijo Leissing.
Egger planea realizar una importante inversión para modernizar ese
predio. "Constantemente invertimos en todas nuestras plantas. Por eso
evaluaremos con Masisa cuál es la mejor maquinaria para servir al mercado
argentino", aseguró.
La tarea se desarrollará en dos etapas: en la primera se modernizarán
las instalaciones y en la segunda se apuntará a incrementar el volumen de
producción. Cada año, Egger destina unos US$ 320 millones a nuevas tecnologías
y US$ 80 millones adicionales al mantenimiento de sus instalaciones.
Hasta que se complete esta última etapa, la empresa importará algunos de
sus productos de mayor valor agregado desde sus plantas europeas. También busca
potenciar y ampliar el portfolio de productos en los "Placacentros",
la red de distribución que responde a Masisa y que cuenta con 57 locales en la
Argentina, Uruguay y Paraguay, que además serán rebautizados.
Con esta compra, Egger suma un total de 18 plantas en ocho países, 8645
trabajadores e ingresos estimados en casi US$ 2800 millones. Masisa, por su
parte, seguirá con su estrategia de poner en venta sus plantas para dedicarse
exclusivamente al negocio forestal.
Foco en la Argentina
En diálogo con LA NACION, Leissing reconoció que también habían
analizado desembarcar en Brasil, pero que varias razones inclinaron la balanza
en contra de esa decisión.
"Elegimos a la Argentina porque el plan de Concordia encaja con
nuestra filosofía enfocada en el diseño, el carpintero y la distribución.
Brasil es diferente, el foco está en la industria de los muebles", dijo.
Masisa será dueña de los bosques que abastecerán de materia prima a la
firma. Para Leissing es un escenario "win-win".
"Nos gusta administrar bosques pero no ser sus dueños. Es una
inversión pesada y mucho de nuestro flujo de capital terminaría destinado a
eso. Nuestra idea es invertir en maquinaria; tenemos una mentalidad
industrial".
El objetivo de la empresa es eventualmente exportar sus producción local
a Brasil y Chile. "Lo haremos paso a paso. Acordamos con Masisa una
cláusula de competencia porque aún está en ambos países. El cierre de la compra
será en septiembre y en 2018 estaremos libres para vender allí."
Si bien Egger tiene un proyecto de inversión de US$ 300 millones en
Carolina del Norte, Estados Unidos, por ahora la Argentina será su único
cuartel en América latina.
"No consideramos actualmente entrar en otros mercados. Nos
concentraremos en la Argentina y luego veremos cómo seguir adelante",
completó.
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