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Por Juan Diego Wasilevsky - Más allá de
las protestas de ciertos sectores productivos y de la mirada crítica de algunos
referentes de la oposición, hay una realidad que está escrita en
los manuales: la Argentina tiene que seguir importando. No
sólo eso: tiene que importar más.
Básicamente porque, en términos históricos,
está demostrado que por cada punto que se expande la economía, la tasa de
crecimiento de las compras al exterior es tres veces superior.
En este punto, hay analistas que plantean que
se está lejos de una avalancha de bienes asiáticos o
brasileños.
Marcelo Elizondo, ex director de la Fundación
ExportAr, se pliega a esta idea, al afirmar que, en base al ranking del Banco
Mundial, la Argentina figura entre los cinco países con el ratio más bajo entre importaciones y PBI.
Elizondo plantea que "la mayor parte de
los bienes que ingresan del exterior son insumos, materias
primas y maquinaria para desarrollar procesos
productivos".
Sin embargo, hay economistas que tienen otra
visión. Como Paula Español, de Consultora Radar, que afirma que no todo lo que
está entrando bajo la categoría "bienes de capital" son efectivamente
"fierros", sino que algunos de los bienes que más están creciendo
dentro de ese gran rubro compiten mano a mano con la industria nacional, como
los camiones y la maquinaria agrícola.
El otro punto, en este debate que gana cada
vez más visibilidad, es a qué se destinan los dólares que
entran a la plaza doméstica, ya sea vía liquidación de granos como
por el canal financiero.
Sobre este punto, Axel Kicillof había
acuñado una frase de alto impacto cuando era ministro de la anterior gestión:
"¿Cómo las divisas que necesito para hacer torres de petróleo se
van a gastar en que los sectores más pudientes puedan viajar y
comprar bienes de lujo?".
Si se trajera ese razonamiento al presente y
se analiza en base a las cifras de hoy día, hay un dato que no pasa
desapercibido: el turismo en el exterior, la importación de autos y
las compras de dólar ahorro superaron con creces a todo el
volumen liquidado por los grandes exportadores de granos.
En efecto, entre enero y junio las cerealeras
ingresaron u$s11.378 millones. Como contrapartida, esas tres categorías
mencionadas "aspiraron" en conjunto la friolera de u$s16.785
millones en el mismo lapso. Es decir, casi50% más.
En paralelo a los más de u$s7.000
millones que demandaron los particulares en billetes contantes y sonantes,
estos son los sectores de la economía que más divisas vienen requiriendo:
1. Viajes y turismo: u$s5.600 millones de
déficit
Al analizar cuáles son las principales ramas
que más billetes verdes demandan de la economía, el turismo pica en
punta.
En efecto, las compras de pasajes, paquetes y
demás servicios en el exterior, totalizaron una "fuga" neta de u$s5.660
millones en el primer semestre.
Si a esto se suma el giro de divisas que
realizaron las empresas de transporte de pasajeros (incluyendo
desde aerolíneas hasta empresas de cruceros y ómnibus), entonces la cuenta
superó los u$s6.620 millones.
Cabe destacar que no todo este egreso fue
responsabilidad de empresas de turismo instaladas en la Argentina. Una parte de
ese porcentaje correspondió a servicios contratados por los propios
viajeros con tarjetas de crédito en el exterior.
Como contrapartida, en el mismo lapso ingresaron
a la economía bajo el rubro turístico apenas u$s1.012 millones.
Así las cosas, el saldo negativo para
el primer convirtió a este sector en el mayor responsable del
rojo de la balanza de servicios (ver cuadro).
Gran parte de este déficit se debió al
explosivo flujo de viajes hacia Miami y Chile.
En el caso de este último país, según datos
de la Subsecretaría de Turismo, de los 3,3 millones de visitantes que se
registraron en el primer semestre, más de 1,9 millones fueron argentinos,
que llegaron atraídos por los precios baratos de ropa y electrónica.
De acuerdo con el organismo, en períodos
anteriores su participación de estos turistas sobre el total era del 40%,
mientras que en esta primera parte del año la proporción alcanzó cerca de
un 60%, estableciendo así un nuevorécord.
2. Automotrices: u$s4.100 M de déficit
En el ranking de ramas de actividad que más
dólares "aspiran" está la automotriz, con un giro de divisas neto del
orden de u$s4.100 millones, lo que implicó un salto de
casi 30% respecto a igual lapso de 2016.
"Cuando se analiza la dinámica del
intercambio comercial de este sector se observa que cada vez se está importando
más y se exporta menos", advierte Marina Dal Pogetto, directora
del Estudio Bein, quien señala que la mayor parte del rojo obedece al "incumplimiento del flex con Brasil".
Se trata de una fórmula que establece que por
cada dólar exportado a ese país en autopartes y vehículos, las empresas locales
pueden traer de ese mercado por el equivalente de hasta 1,5 dólares sin
arancel.
Sin embargo, este cupo no se está
respetando. A punto tal que por cada vehículo que se exporta al país vecino,
las terminales importan de ese origen cuatro veces más de
unidades.
Las automotrices se atajan y afirman que el
flex vence a mediados de 2020. Esto implica que las compañías tienen unos tres
años por delante para compensar ese rojo.
Sin embargo, el fuerte desbalance empujó
al Gobierno a que, de ahora en más, deban constituir garantías –en
efectivo, aval bancario o seguro de caución- en caso de exceder dicho
cupo.
3. Maquinaria: u$s2.050 M de déficit
Si bien no configura un rubro específico en
sí mismo, engloba a todos los sectores que se fueron equipando con
"fierros".
Para el analista Gabriel Caamaño Gómez, del
Estudio Ledesma, "no todo déficit es negativo por sí sólo. Todo depende a
qué se destina".
"En el caso del intercambio de
mercancías, es cierto que se importan más bienes de consumo y que una
proporción de ellos sustituyen a bienes nacionales, pero también hay un caudal
importante que está traccionadopor inversiones. Esto, claramente
es positivo", acota.
Sin embargo, se trata de un rubro que
claramente se presta a debate.
Un informe de la consultora Radar señala que
el crecimiento interanual del 10% en el ingreso de bienes de capital estuvo
alimentado fundamentalmente por la compra de camiones, vagones y maquinariavial,
"lo que no impacta directamente en la inversión" del aparato
productivo, sino que está destinado a la obra pública.
Además del impulso de la compra de equipos,
la consultora suma el peso que tuvo la maquinaria agrícola, cuyas
compras al exterior se dispararon un 53% en el primer semestre.
Si bien esto responde a la expansión del
sector rural y a la cosecha récord de la última campaña, desde Radar advierten
que muchos de estos equipos llegaron para reemplazar a cosechadoras y tractores nacionales,
"generando reclamos de los productores locales".
4. Industria química, del caucho y del
plástico: u$s1.570 M de déficit
Según el relevamiento del mercado de cambios
del Banco Central, constituyen la cuarta categoría con mayor saldo negativo en
su intercambio comercial, del orden de los 1.573 millones.
Se trata de un rubro muy amplio pero,
en general, son importaciones que están conformadas por insumos para
la producción de un gran espectro de productos.
Esto abarca todo tipo de materias primas
plásticas y derivadas del caucho para la fabricación de cubiertas, autopartes, envases para
la industria alimenticia y de cosmética, muebles y hasta hilados.
En paralelo, el complejo químico también
integra a los productosfarmacéuticos y a los insumos que se
ingresan para la fabricación de pinturas, a partir de pigmentos, resinas y
diluyentes.
El dato clave es que el déficit de este gran
rubro se achicó en u$s600 millones, básicamente porque durante
buena parte del semestre bajó el nivel de actividad, lo que arrastró hacia
abajo la necesidad de contar con mayores importaciones.
5. Combustible y energía: rojo de u$s1.755 M
Considerando datos de la balanza comercial,
el sector energético figura entre los más deficitarios, con un rojo de 1.755
millones en el primer semestre, lo que implicó un salto del 24% respecto
del mismo período de 2016, básicamente por el incremento de precios de los
combustibles.
De cara al resto del año, un análisis de IES
Consultores plantea una situación dual.
-Por el lado de la generación eléctrica,
se espera un repunte por la entrada en funcionamiento de los proyectos que
fueron adjuciados en 2016, tanto para proyectos térmicos como para los de fuentes
renovables.
-Para el sector petróleo, las
perspectivas son "desfavorables", teniendo en cuenta la evolución de
los metros perforados, junto con la estabilidad del precio internacional del
crudo en los u$s50, a pesar de los esfuerzos de la OPEP por elevar la
cotización.
En cuanto a la balanza energética, para los
analistas "se espera que se agudice la desmejora en lo
que resta del año", dado que "las cantidades importadas
seguirán superando ampliamente a las exportadas".
Dos déficit que se agrandan
Mauricio Macri, frente al atril emplazado en La Rural, volvió a repetir una de
sus frases de cabecera: que la Argentina tiene todo el potencial para
convertirse en el gran supermercado del mundo.
Horas después, tras recibir a una comitiva de
la consultora PwC, que prometió la creación de 600 puestos de trabajo, el
Presidente postuló la idea de que el país es la plataforma ideal
para exportar servicios al mundo.
El problema es que estos deseos oficiales,
por el momento, son grandes postulados que están demorando en impactar en
la realidad.
Sucede que mientras la generación de divisas
por ambos frentes ha tenido perdiendo dinamismo, la salida de dólares por
importaciones de bienes y por la contratación de servicios en
el exterior no ha parado de crecer.
En el caso del intercambio de bienes, se
registró el mayor déficit para la Argentina en 23 años:
entre enero y junio, el rojo superó los u$s2.600 millones.
Así, hay que retroceder hasta el primer
semestre de 1994 para encontrar un resultado más adverso.
Además, se trata de un brusco cambio de
tendencia considerando que en igual período del año pasado el saldo había
arrojado una cifra positiva de u$s689 millones.
En este contexto, desde la consultora DNI,
dirigida por Marcelo Elizondo, proyectan un resultado negativo de la
balanza comercial de u$s5.000 millones, un nivel que –de concretarse-,
significaría el segundo peor resultado en la historia.
Sin embargo, para el IERAL, de profundizarse
la crisis en Brasil y de quedar un mayor stock de granos sin comercializar,
entonces el déficit podría superar los u$s6.000 millones en 2017,
marcando así todo un récord.
Pero no es la única balanza que está
arrojando datos adversos para el Gobierno.
Al analizar el saldo entre
exportaciones e importaciones de servicios del sector privado,
también se observa un resultado negativo.
La balanza que mide los flujos de intercambio
de viajes, logística, pago de regalías y
honorarios profesionales y de consultoría (entre otros
ítems) culminó el primer semestre con un rojo de casi u$s5.100
millones.
En sintonía con los problemas de
competitividad cambiaria que imperaron en el primer semestre, el intercambio
de servicios –muy sensibles al valor del dólar- no paró de
deteriorarse, tal como se observa en el siguiente cuadro:
En el caso de esta balanza, la consultora DNI
también prevé uno de los peores resultados en términos históricos,
de la mano de un déficit superior a los u$s10.000 millones para todo
2017.
¿El dólar dará una mano?
Tras haber perforado el techo de los $18 y más allá de las posteriores
correcciones a la baja, el ministro de Producción, Francisco Cabrera, consideró
que este movimiento tendrá "efectos positivos" sobre la economía,
como consecuencia de "la mejora de la competitividad de
las empresas argentinas".
Con este breve análisis, Cabrera no hizo más
que sincerar aquello que era negado por otros funcionarios
del Gobierno y criticado por referentes de cámaras empresarias: que el atraso
cambiario no estaba ayudando a la industria nacional.
Sin embargo, la corrección nominal que
experimentó la divisa no permite hablar de un salto de la competitividad
cambiaria.
Dal Poggetto afirma que el tipo de
cambio cercano a los $17,8 resulta un 15% más elevado que el
nivel de fines de 2015, en términos reales. Básicamente porque si se trae
el dólar de $9,70 (pre devaluación) y se ajusta por inflación, "equivale a
$15,40 de hoy".
Si bien implica una mejora, para la experta,
la Argentina sigue sin tener competitividad cambiaria.
En tanto, Caamaño Gómez, afirma que "el
tipo de cambio real, es decir descontando inflación, está en niveles similares
al de fines del año pasado. Está demasiado justo como para
pensar en un boom exportador",
"En tanto y en cuanto el déficit fiscal
siga elevado, persistirá el problema del atraso
cambiario", agrega el analista.
Así las cosas, la reciente variación del
dólar no da lugar para hablar de un "shock" que, de ahora en más,
empuje las ventas de bienes al exterior.
Sin embargo, Dal Poggetto considera que con un
dólar más cerca de los $18 sí podría comenzar a verse una leve desaceleración en
el déficit de la cuenta de viajes y turismo.
De hecho, la compañía Despegar informó que la
temporada invernal en la Argentina es récord y que, tras años con
sucesivas caídas, se incrementó la visita de brasileños y chilenos,
que encontraron más conveniente el tipo de cambio.
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