|
Por Javier Blanco - El
Banco Central (BCRA) debió redoblar ayer sus esfuerzos para evitar que la
cotización del dólar volviera a superar la barrera de los $ 18 al público y lo
hiciera menos de una semana antes del primer test electoral de alcance nacional
que enfrenta la administración Macri tras su llegada al poder.
La entidad parece haber
dejado de lado los pruritos que tenía para realizar intervenciones sobre la
plaza que pudieran ser interpretadas como un intento de marcarle al dólar un
precio de referencia.
Ayer volvió a ponerse
del lado vendedor del mostrador en la plaza cambiaria local de manera muy
visible y por tercera vez al cabo de las últimas siete ruedas. Fue poco antes
de las 14, cuando, impulsado por una sostenida demanda que no era acompañada
por la oferta, el billete mayorista mostraba un alza de 7 centavos para la
venta (de $ 17,67 del cierre del viernes a $ 17,74) que hacía a los bancos
ofrecerlo al público, por home banking, nuevamente por arriba
de los $ 18.
Esa constatación hizo al
BCRA volver al ruedo y con mucha más persistencia e ímpetu que el jueves pasado
para reacomodar el tipo de cambio comercial al tope de $ 17,70 que parece
haberle fijado como banda de flotación electoral.
Pero lo que hace 72
horas le había demandado invertir US$ 42,3 millones esta vez lo obligó a
desembolsar casi cuatro veces más, dado que debió vender reservas por US$ 165,1
millones (lo que implicó -a su vez- contraer en casi $ 3000 millones la base
monetaria).
De esta manera, el
organismo monetario lleva ya sacrificados US$ 512,4 millones de las reservas
(algo así como el 1,05% de los US$ 49.070 millones que tiene bajo
administración por ese concepto) en su combate para evitar un corrimiento mayor
del dólar que pudiera significar, en paralelo, un impulso extra a la ya de por
sí rebelde inflación doméstica.
El resultado del día de
la batalla contra el mercado, desde los precios de cierre, fue una derrota por
poco que sabe a victoria si se tiene en cuenta que la tendencia de la jornada
apuntaba a una diferencia más abultada. El peso se devaluó un marginal 0,2%, lo
que significó una ganancia nominal casi plena de competitividad, ya que el
dólar -a nivel global- retrocedió levemente tras su sólido repunte del viernes.
Y los valores del dólar en la plaza ajustaron apenas 3 centavos al alza al
cerrar a $ 17,70 y 17,97 para la venta en los segmentos mayorista y minorista,
respectivamente.
"Las ventas del
BCRA diluyeron la presión compradora y acomodaron los precios discretamente
algo por encima del cierre anterior", describió el operador Gustavo
Quintana, de PR Cambios.
Lo que dejó en claro la
primera rueda de la última semana previa a las PASO es que el mercado sigue
desequilibrado por presión de la demanda, pese a las señales que emitió el BCRA
y al mayor aporte de divisas que hizo la semana anterior el sector exportador
cerealero al liquidar US$ 491,1 millones (20,7% más que una semana antes). Esto
obligaría al BCRA a resignarse a suplementar la oferta privada de divisas hasta
que algo modifique las expectativas de mercado. O a cambiar de estrategia.
"La demanda local
de divisas se exacerba en un período preelectoral por incertidumbre. Si además
en las semanas previas dejaste que el dólar corriera no hiciste más que
alimentar ansiedades", juzga el economista Santiago Manoukian, crítico de
la reacción tardía del BCRA, considerando la particular idiosincrasia doméstica.
"El agente
económico local está diplomado en conductas defensivas: en un país con moneda
inestable y economía bimonetaria -prosigue- estos errores de percepción no
hacen más que impulsar el apetito dolarizador. La única manera de compensar
este rasgo estructural es ofreciendo más tasa y la actual, está a la vista, no
desalienta el traspaso de monedas", opina.
"Si la demanda de
coberturas es por incertidumbre asociada a las PASO, vendiendo dólares no vas a
aplacar el apetito dolarizador: apenas vas a impedir que impacte en el precio
del billete. Si, por el contrario, el BCRA quisiera saciar ese apetito debería
trabajar para lograr que el rendimiento de estar parado en pesos pague el
riesgo percibido de hacerlo, es decir, decidirse a subir más las tasas",
coincide el economista Gabriel Caamaño, del Estudio Ledesma.
Evalúan cambios en la tasa de referencia
El comité de política
monetaria del BCRA se reunirá hoy para evaluar las condiciones de mercado y, en
todo caso, modificar la tasa de referencia de la economía, ubicada en el
26,25%. El problema es que el instrumento para el que define ese precio (los
pases) perdió relevancia, al punto que sólo se operan por ese canal unos $
44.500 millones, es decir, apenas un 5% de la base monetaria. El dato comienza
a poner en duda entre los operadores la eficiencia de este indicador. El stock
de pases pasivos (préstamos de corto plazo de los bancos al BCRA) cayó 26% en
julio, mientras que la entidad elevó otro 2,6% su deuda en Lebac, tras haber
vendido otros $ 148.200 millones en estos títulos mediante intervenciones en el
mercado secundario.
|