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Por Claudio Zlotnik - El Gobierno
se ocupa de la economía mientras que el Banco Central, de manera
totalmente autónoma e independiente, adopta las medidas que cree necesarias en
su lucha contra la inflación.
En tanto, el dólar
"flota" y su precio se ajusta según el libre juego de la oferta
y la demanda.
En la práctica, no es tan así.
El contexto, las expectativas, el humor social y la interrelación entre
múltiples variables hacen que las responsabilidades no sean tan marcadas.
Esto mismo es lo que acaban de
comprobar los funcionarios del equipo económico de Mauricio Macri: cuando
el billete verde escala varios escalones y en pocos días, la
autonomía con la que se maneja el Banco Central ya no luce como una
característica tan elogiable.
Menos aun, si esta suba ocurre
en la previa de una campaña electoral. Y es así como lo inevitable
finalmente ocurre: aparece alguien que exige unmayor control sobre la
política monetaria.
"No podemos dejarlo
a Federico actuando en forma aislada. Puso a todos directores
afines a él y el Banco Central actúa como si fuera un ente apartado del resto.
No puede ser", afirma a iProfesional un importante funcionario
del ala política del Gobierno.
"Nos devaluó en
medio de la campaña", prosigue sin ocultar el malestar reinante. Y no
sólo él está con bronca.
El repentino repunte del
billete –que pasó rápidamente de $16,40 a $18- resquebrajó la
relación entre Macri y Federico Sturzenegger, además de
tomar por sorpresa a toda la Casa Rosada.
El Presidente, que hasta aquí
había tenido una actitud prescindente de las decisiones del banquero central,
cree que llegó el momento de plantear cambios en esa relación.
Macri, que tuvo en Sturzenegger
a su hombre de máxima confianza en el plano económico, ya ensayó esa estrategia la
última semana de julio.
Fue cuando le pidió a
Nicolás Dujovne que intercediera para evitar que
el valor de la divisa rompiera el techo de los $18.
"Federico, si queremos
ganar las elecciones tenemos que sacar al dólar de los medios.
Tenemos que hacer algo", le había sugerido Dujovne al titular del
BCRA.
Sturzenegger acató y la
mesa de la autoridad monetaria intervino con ventas masivas de
divisas para cumplir la orden de la Casa Rosada.
Sin embargo, esa reacción
(tardía) no fue suficiente para apaciguar la inquietud del
ala política del Gobierno.
Tal es así que ahora quiere
asegurarse de que una volatilidad cambiaria tan inoportuna no se vuelva a
repetir. Y, para ello, apuntan a ponerle una "marcación personal" a
Sturzenegger.
Un "representante oficial" en el directorio del BCRA
Macri siente que llegó el momento de
ejercer un rol más activo dentro del Banco Central.
La decisión ya está tomada y
los cambios están a cargo de la dupla conformada por Gustavo Lopetegui y
Mario Quintana.
El jefe de Estado no quiere que
esta movida sea interpretada como una injerencia directa del Gobierno en las
decisiones del Banco Central.
Tampoco, que esta incursión dé
lugar a que la entidad deje de mostrarse como un ente
autárquico.
Sucede que, luego de la experiencia
kirchnerista -tanto en el INDEC como en propio BCRA-, Macri sigue
considerando al respeto por la libertad de esos organismos como un
verdadero activo político frente a la sociedad.
Claro que esa autonomía tiene
sus riesgos. Y muy altos, por cierto. Es por eso que tomó la decisión de
"darle la derecha" a los cuestionamientos que partieron desde la
jefatura de Gabinete por el accionar de Sturzenegger.
"Tenemos que reconocer
que con Federico se nos escapó la tortuga. Nos perjudicó su
falta de flexibilidad y su visión tan férrea de las cosas", admite una
alta fuente oficial en diálogo con iProfesional.
Hay varios cambios que
ya están definidos. Sólo resta el momento político para implementarlos
que, según pudo saber este medio, se concretaránluego de las PASO y antes
de las elecciones de octubre.
La decisión más fuerte de la
dupla Lopetegui-Quintana será la elección de los dos nuevos
directores del Banco Central, que ocuparán las plazas vacantes en el
Directorio.
Para evitar un conflicto
político y lograr una rápida aprobación en el Senado, al menos una de esas
nominaciones será consensuada con el justicialismo no
kirchnerista.
De hecho, según pudo
saber iProfesional de fuentes altamente confiables, una de las
personas elegidas para sumar al Directorio formó parte del equipo que asesoró
a Daniel Scioli en la campaña presidencial de 2015.
Lopetegui y Quintana también
serán los responsables de elegir al otrodirector que
trabajará en Reconquista 266.
De este modo, pretenden licuar el poder de
decisión de Sturzenegger.
Las actas de directorio, a disposición del público
Con las designaciones, el Gobierno
dará dos señales: una hacia afuera -de diálogo con el peronismo no
kirchnerista- y otra hacia las propias filas.
El mensaje será claro: en las
decisiones económicas y financieras, Macri pondrá a jugar más fuerte a
la jefatura de Gabinete.
La nominación de ambos
directores no será la únicas modificación.
Lopetegui y Quintana quieren
que, a partir de la llegada de los próximos funcionarios, el Banco Central
comience a publicar los debates de las reuniones de
la mesa directiva, al estilo de lo que sucede en EE.UU.
Las actas con los debates de
los directores de la Reserva Federal de ese país (FED) son públicas,
permiten conocer la posición de cada funcionario y el desarrollo de las discusiones
puertas adentro del organismo.
La idea es que eso mismo sea
replicado en Buenos Aires.
Pero hay más. La dupla
Lopetegui-Quintana hará los cambios pertinentes como para que sean públicas las votaciones de
las distintas medidas que tome la autoridad monetaria.
De esa manera, van a quedar
expuestas cada una de las posturas frente a los temas económicos más
candentes.
En Casa Rosada quieren que el
Central también publique un texto al estilo del "Libro Beige"
de la Reserva Federal, en el que se recopila la visión de una docena de
bancos públicos de los Estados Unidos.
Su edición (que ocurre ocho
veces al año) es seguida de cerca por bancos y financistas que, a partir de
esas lecturas, deciden inversiones en Wall Street.
"Hay que ponerle un poco
más de racionalidad a las políticas del Banco Central",
sugiere el funcionario del ala política que reveló todos estos detalles a iProfesional.
El mail que desató la bronca
La decisión de ganar una cuota
de influencia en el BCRA por parte de la Casa Rosada, va más allá de las
próximas elecciones.
Aun cuando Sturzenegger
conserva la confianza presidencial, la dupla Lopetegui-Quintana cree que
varias decisiones del banquero central dejaron mal parado al Gobierno.
La súbita trepada del dólar fue
la gota que rebalsó el vaso.
Lopetegui se convenció de que
debía modificarse la relación política con Sturzenegger una
tarde en la que un banquero amigo le mostró un mail que había sido enviado
desde la mesa de operaciones del Banco Central, en plena agitación
cambiaria.
Ese correo les daba a los
operadores de la City la "bienvenida a la flotación": la
divisa estadounidense no sólo había superado los $17,50 sino que se
acercaba rápidamente a los $18.
En Casa Rosada no entendían
cómo desde Reconquista 266 se jactaban de un repunte que, a las
claras, estaba perjudicando las chances electorales del
oficialismo.
En ese instante, afirman
testigos, Lopetegui entendió claramente el "fanatismo técnico"
que rodea a Sturzenegger, al igual que los riesgos asociados.
La primera decisión tomada fue
que Dujovne se reuniera con el titular del BCRA para
hablar exclusivamente sobre el mercado cambiario.
En ese encuentro, el ministro
de Hacienda le recalcó: "Tenemos que dar una señal de tranquilidad si
queremos ganar las elecciones".
El acuerdo entre ambos
funcionarios estableció que el Central iba a intervenir en caso de que continúe
la volatilidad en el mercado.
Y así fue: cada vez que la
cotización amagó con romper el techo de $18, desde la entidad pusieron órdenes
de venta por bajarla.
Hablando en "verdes",
entre el 28 de julio y el último lunes la mesa del Banco Central vendió u$s512,4
millones.
Más allá de que Sturzenegger
finalmente se plegó a las necesidades políticas de la Casa Rosada, lo cierto es
que en el Gobierno creen hacen falta cambios más profundos.
Es que el descontento alcanza
incluso a la estrategia adoptada por el funcionario con las tasas de
interés.
En el ala política del Gabinete
sostienen que el actual nivel es muy elevado y que un costo del
dinero tan caro frena la actividad económica.
Eso no quiere decir que el
banquero central deje de plantear sus necesidades políticas. De hecho, viene
de proponer (con éxito) la remociónde Pedro Biscay,
exdirector de la entidad de extracción kirchnerista.
En su reemplazo, el
propio Sturzenegger sugirió al economista Enrique Szewach, quien
fuera vicepresidente del Banco Nación durante la gestión de Carlos Melconian.
Si bien ya existe una
"Mesa de Coordinación Macroeconómica" que integran los ministros de
Hacienda, Finanzas, Producción y la propia jefatura de Gabinete, desde el
Ejecutivo decidieron tener una mayor injerencia en la toma de decisiones.
Ese mayor protagonismo buscado,
ya no será sólo a partir de encuentros informales sino desde la forma en que se
organiza jerárquicamente la entidad monetaria.
La decisión ya
está tomada. Llegará después de las PASO.
Una vez más, queda comprobado
que en Argentina, cuando el dólar sube de manera repentina, ningún manual de
economía ayuda.
En esos casos, la "marcación
personal" pasa a quedar en manos la política. Lo mismo que con
Sturzenegger.
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