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Por Leandro Gabin - En el Banco
Central sabían de antemano que esta semana iba a ser complicada.
La oferta de los exportadores viene siendo muy reducida y
esto choca de frente contra la elevada dolarización por
parte del público que, para peor, se potenció en estos últimos
días, previos a las elecciones primarias.
A raíz de ello, desde este mismo lunes la entidad dejó de intervenir en
el mercado del dólar de modo indirecto -apelando a los bancos
públicos- para pasar a hacerlo en forma directa.
De esto modo, el BCRA terminó con otro pecado culposo que
lo perseguía como era el actuar en la plaza cambiaria a cara de
perro.
La mesa de dinero del Central opera abiertamente desde el arranque de
esta semana a través del SIOPEL. Es decir, del sistema que utilizan
todos los bancos para canalizar sus compras y ventas de divisas.
"Tanto se habló de la participación de los bancos públicos que preferimos
que quede bien en claro, desde un principio, que éramos nosotros los
que vendíamos. Esto, para no generar confusiones", explica a iProfesional una
alta fuente del organismo.
La decisión que motivó este cambio, en la semana previa a la urnas, deja bien
en claro cuál es la nueva hoja de ruta de los
funcionarios: "tolerancia cero" a los llamados "movimientos
disruptivos".
Precisamente, este último término es el que utilizan en Reconquista 266 para
referirse a la "velocidad" con la que venía subiendo el billete
verde.
"Son días atípicos. Por eso conviene evitar cualquier disrupción,
no la vamos a tolerar", afirma enfáticamente la fuente oficial, dejando en
claro que no habrá espacio para que se genere una "mini corrida"
cambiaria.
Su visión, compartida con otros funcionarios, es que el movimiento del
dólar de estos últimos días viene siendo acorde con los análisis realizados
recientemente en la entidad y con los recaudos que se han ido
tomando.
Por ejemplo, sobre el final de la semana pasada ingresaron u$s2.500
millones de un préstamo que había acordado Luis "Toto" Caputo
con un consorcio de bancos.
Esos dólares fueron directo y sin escalas a las reservas para,
de ese modo,afrontar una semana en la que ya se sabía que iban a producirse
fuertes presiones alcistas.
Esto hace que en el seno del Banco Central algunas voces se jactan de decir que
el timing fue perfecto.
La pregunta que por estas horas se hacen en las mesas de dinero es hasta
cuándo podrá el Central seguir desprendiéndose de divisas.
Es que el movimiento dolarizador de particulares y empresas viene
siendo muy intenso, lo que lleva a la entidad a salir a vender
de a cientos de millones para que el precio no suba.
Tal es así que sólo este lunes "lubricó" a la plaza cambiaria
con u$s165 millones, y con otros u$s208 millones el martes.
La lupa de la City en el "dólar Cristina"
Todos los análisis y pronósticos que se hacen en el mercado están
muy supeditados a lo que ocurra el domingo.
Más concretamente, a si Cristina Kirchner sale fortalecida de las
PASO o a si el Gobierno logra encapsular el resultado electoral
hasta la definición en octubre.
Para paliar la fiebre dolarizada, una derrota de la ex
mandataria en manos Esteban Bullrich podría sepultar las chances
de un alza adicional del billete verde.
Incluso, algunos en la City prevén idéntico panorama en caso de que CFK obtenga
un triunfo pero ajustado en Provincia de Buenos Aires.
¿Qué piensan en el Banco Central? En principio, muchos funcionarios de la
primera línea no creen que vaya a ser tan decisivo un
escenario en el que Cristina Kirchner se alce con la victoria. Salvo
que el triunfo sea apabullante, pero esta posibilidad no figura en sus
proyecciones ni en sus planillas de cálculo.
Eso no significa que no estén atentos al resultado de las urnas, ya que
entienden que la próxima semana -con la elección consumada-
será pródiga en cuanto a señales que arrojen los inversores,
tanto pequeños como los grandes.
"En términos cambiarios, no le veo problema a ningún escenario. Pasados
los comicios, el dólar irá buscando el equilibrio más allá
de cuál sea el resultado", afirma el funcionario del BCRA.
Además, comparte con iProfesional cuál es la visión oficial:
la oferta de divisas volverá a normalizarse lentamente luego
del domingo, por el sencillo hecho de que se reducirá bastante
la incertidumbre.
Por cierto, esta palabra es una de las que más detestan los operadores y la que
suele explica los movimientos exagerados del tipo de cambio.
Por otro lado, la fuente confirma que la entidad ya definió que no
podrá sobrepasar los $18 en el circuito minorista en la previa a
las urnas de este domingo.
Además, anticipa que ese techo puede extenderse hasta octubre en
caso de que CFK termine sacándole varios puntos de ventaja a
Cambiemos.
Por el lado de Federico Sturzenegger, se lo ve muy decidido a que
"el mercado no lo corra".
En la City la creencia es que los inversores ya están operando con
un resultado levemente negativo para el Gobierno (léase,
derrota "digna" en la Provincia pero una buena performance a nivel
nacional).
Si Cristina Kirchner gana por tres puntos o en forma "ajustada", no
debería haber un shock para los inversores a partir del lunes.
Más bien será la confirmación de la teoría que ya tenían en mente como posibilidad.
De cualquier manera, dentro del Banco Central se observa un extraño
optimismo. Tal es así que los funcionarios prevén que durante la próxima
semana habrá una mayor oferta de divisas.
Además del tema electoral, sustentan esa visión a partir de algunos datos
concretos:
1. - Los exportadores ya no tienen mucho margen para continuar
sin antes liquidar parte de sus divisas.
Vienen retaceándolas hace ya un buen tiempo. Es decir, no durante
estas últimas semanas (cuando el billete subió de $16,50 a casi $18,00), sino
desdemeses previos en los que se instaló con fuerza la idea de que el país
sufría de atraso cambiario.
Los agroexportadores liquidaron un promedio de u$s98 millones por día la semana
pasada y u$s81 millones la anterior. Esas cifras lucen bastante escuetas.
2. - Para frenar la cotización y después de haber intervenido fuerte en el
arranque de la semana, el Banco Central demostró que está dispuesto a quemar
reservas para contener el precio del billete.
Eso lleva a pensar que especular con la llegada de un tipo de cambio
más alto resulte un juego peligroso, habida cuenta del poder de fuego
hoy día tiene la entidad.
3. - Aún resta ingresar el remanente de aquel préstamo
bancario acordado con los bancos en enero y que ronda los u$s1.800
millones.
Desde el Ministerio de Finanzas señalan que no hay un cronograma establecido y
que ese caudal podría, en cualquier momento, reforzar aún más las arcas
del BCRA, actualmente en u$s48.982 M.
4.- Según cálculos privados, todavía faltan que se liquiden alrededor
de u$s2.800 millones de emisiones provinciales ya
realizadas. También ese ingreso apuntalaría la oferta en el mercado cambiario.
Para LCG, fundada por Martín Lousteau, "está claro que el Banco
Centraltiene la capacidad de intervenir y mantener controlado el
tipo de cambio dentro del rango que considera de tolerancia".
Desde la consultora hacen referencia a dos "techos implícitos"
para el billete verde: los cerca de u$s49.000 millones en reservas, por un
lado, y los dólares que deben ingresar del programa de colocación de deuda,
por otro.
"El nivel de atraso cambiario era un piso que el Gobierno empezaría a
corregir. El Banco Central aprovechó las presiones de oferta y demanda dejando
que el mercado hiciera la corrección", afirman desde LCG.
"El fortalecimiento del real brasileño y el euro (4%
y 11% contra el dólar, respectivamente) en estos últimos siete meses permitieron que
laganancia de competitividad sea aun mayor", añaden.
En tanto, el directivo de un banco privado indica que si bien es cierto que laoferta
debería acrecentarse, esto tendrá mucho que ver con el resultado
del domingo.
"Resultará interesante ver cuánto le cuesta al Central enderezar el barco
en caso de que CFK llegue a ganar por más de cinco puntos", observa un
importante ejecutivo de esa entidad.
Sustenta sus dichos en que, ante un resultado de este tipo, "el mercado
reducirá la oferta a la espera de que el dólar aumente un poco más".
Por lo pronto, si se produce el "peor escenario" para
el Gobierno, el Banco Central cuenta con munición gruesa para
disparar, en caso de que haya fuertes presiones alcistas contra el
dólar.
Sin embargo, en la entidad imaginan un escenario mucho más benévoloen
lo electoral, que dará lugar una mayor oferta de divisas.
En caso de que Cambiemos sufra un duro traspié, el "plan B"
también está escrito: recurrir a las reservas para frenar todo tipo
de "movimientos disruptivos".
Esta es la terminología que hoy día está en boca de los funcionarios. El
mercado la recuerda con otro nombre: corrida cambiaria. Para muchos,
resulta más familiar.
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