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Por Javier Blanco - Por primera vez desde que se inició esta nueva
corrida contra el peso, el Banco Central (BCRA) utilizó reservas para frenarla,
pero también para recordarles a los que apostaron por una escapada sostenida
del dólar que también corren el riesgo de perder dinero. Ese mensaje tal vez
haya sido el dato central de una jornada en la que, aunque no logró evitar que
el valor del billete al público terminara por encima de los $ 18 (cerró para la
venta a un promedio de $ 18,05), fue posible que la acción oficial lograra
modificar la tendencia del mercado, concluyen los operadores.
Sucede que, por primera vez desde que decidió intervenir sobre la plaza,
el BCRA logró que inversores, fondos y empresas que pagaron más de $ 17,70 por
el dólar en el mayorista (llegó a $ 17,8250 en el momento más álgido de la
rueda) debieran anotar al final del día un quebranto inesperado.
Hasta ahora, como había advertido LA NACION, el BCRA parecía contentarse
con fijarle un techo al valor del billete. El problema es que, con esa actitud,
terminó estimulando en los hechos la demanda de dólares, ya que quedó instalada
la sensación de que había aparecido un proveedor regular de divisas y a un
precio más bajo del que parecía estar dispuesto a convalidar el mercado.
Pero ayer, tras empezar a operar nuevamente apenas abrió el mercado y
con la misma actitud, la modificó radicalmente luego del mediodía, al comprobar
un desborde de la demanda que hacía que se operaran en dos horas tantos dólares
como en una rueda usual en momentos de calma cambiaria.
Fue entonces cuando decidió impulsar una baja en la cotización y no dudó
en respaldar esa determinación con una montaña de billetes: sacrificó otros US$
584 millones de las reservas, con lo que terminó aportando el 58% de lo
transado en la plaza cambiaria, en un jornada que cerró con volumen récord de
US$ 1012 millones.
"Sin dudas fue la jornada más movida de los últimos tiempos. Para
dar con un volumen similar hay que remontarse a fin de junio del año pasado,
cuando vendió porque se terminaban de liquidar los contratos de futuros
pactados en 2015", describió Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios.
"El BCRA iba administrando la tendencia del mercado, pero luego del
mediodía pasó a confrontarla. Fue cuando el dólar mayorista se negociaba ya a $
17,82", indicó Gustavo Quintana, de PR Cambios. "En ese momento
empezó a colocar posturas de venta a $ 17,78, que luego bajó a $ 17,75 y así
siguió."
A la vez que le bajaba el precio, cargaba en el sistema posturas de
venta más agresivas. "Comenzaron siendo de US$ 30 millones y las subieron
luego a US$ 50 millones, reforzando la señal que querían transmitir",
confió otro operador. "El spot abrió muy demandado y se
podría decir que el BCRA lo dejó correr hasta $ 17,825 antes de reducir
progresivamente y de modo agresivo su precio", describió Global Agro.
La estrategia oficial apunta a evitar que la corrida esterilice los
esfuerzos que, en paralelo, desarrolla el BCRA para tratar de asegurar una baja
de la inflación, una tarea que se le volvió más titánica de lo que sus propias
autoridades imaginaban, aunque -en muchos casos- por ajustes de precios que
dispone el propio Gobierno.
¿Calma al mercado?
La duda que se instala ahora es si esta vez el cambio de táctica puede
ponerle fin a la corrida contra el peso, algo con lo que se especuló tras la
sorpresiva intervención por algo más de US$ 305 millones hace 10 días y que, finalmente,
no sucedió.
"La novedad fue que lo dejó subir acompañando y luego intervino con
posturas de venta seguidas y a un precio descendente, lo que les hizo perder
plata a los que compraron más arriba, dato que puede ayudar a enfriar la
presión", apuntó Federico Furiase, economista asociado del Estudio Bein.
"Digamos que puso segunda", graficó.
Ramiro Castiñeira, de Econométrica, no duda de que la jugada del BCRA
apunta a "reducir volatilidad del tipo de cambio ante la incertidumbre
previa a las PASO", pero no ve en ello un intento de ganancia electoral:
"El dólar trepó de $ 15 a $ 18 en semanas. Nadie en su sano juicio puede
sostener que se sentaron sobre el tipo de cambio para ser complacientes con el
electorado urbano, como estamos mal acostumbrados. Si decidieron jugar fuerte
es porque evalúan que el desborde ya impacta en el resto de su política",
explica.
"La decisión del BCRA de intervenir con el tipo de cambio a estos
niveles implica que el dólar enfrenta un muro en los $ 18 y vemos muy difícil
que sea vulnerado", juzgó por su parte la consultora Econviews.
Con la megaventa de ayer, el BCRA lleva invertidos US$ 1304 millones de
las reservas para limitar la escalada del billete, cifra que supone casi la
mitad del repo (préstamo) que acaba de recibir de bancos
internacionales. Los analistas creen que la cifra habría sido menor si la
reacción oficial no se hubiera demorado un poco, tomando en cuenta las
peculiaridades de una economía bimonetaria, que sólo opera con pesos en
transacciones menores y corre al dólar para ahorrar o concretar operaciones de
mayor envergadura.
La suba del billete hizo renacer la demanda de Letes
El Gobierno colocó ayer entre inversores otros US$ 600 millones en
Letras del Tesoro (Letes), con vencimiento en febrero de 2018, por las que
pagará una tasa equivalente al 2,8% anual. Con este ingreso cancelará un
vencimiento del mismo instrumento. El Ministerio de Finanzas indicó en un
comunicado que recibió 6666 ofertas de compra por un monto total de US$ 1380
millones, es decir, una suma 2,3 veces superior a la que buscaba, y detalló que
se atendieron todas las ofertas minoristas (por hasta US$ 50.000) mientras que
al resto de las posturas se les aplicará un factor de prorrateo del 40,33% para
determinar la asignación final. La subasta de ayer mostró una mayor demanda de
Letes para ser suscriptas en pesos, dado que podían adquirirse a un cambio de $
17,7128 cuando la cotización del billete en el mercado estaba superando
cómodamente los $ 18. "Hacía rato que no teníamos tantos pedidos de ese
tipo", confiaron en un banco que alienta la demanda de estos títulos entre
sus clientes.
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