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Por Matías Tamburini - Desde que comenzó la gestión
de Federico Sturzenegger en el BCRA las palabras más escuchadas por sus
directores, sin tomar en cuenta "inflación", fueron "flotación
libre" y "volatilidad en el tipo de cambio". Sin embargo, estas
bellas palabras tan liberales y pro-mercado quedaban a tono en períodos de
estabilidad cambiaria. Sin embargo cuando Jefatura de Gabinete marcó el número
de Sturzenegger con la orden de frenar el dólar y sacarlo de las portadas de
los diarios, los libros y manuales de economía del MIT fueron guardados en un
cajón pasando sin escalas a la intervención diaria y a clavar el dólar en $18.
Es decir: ¡chau libre flotación y chau volatilidad !
Este accionar hace recordar al BCRA de Alejandro Vanoli cuando regalaba dólares
a $ 9. Hoy, dos años más tarde, el BCRA los regala al doble, pero el mercado
percibe que son un obsequio y en vísperas de las PASO se los lleva como pan
caliente. En este contexto sorprende sobremanera la estrategia de intervención
que la autoridad monetaria escogió, ya que al clavar el dólar en un valor fijo,
sin darle ninguna volatilidad, más allá de ir contra sus principios, produce un
efecto aún peor. Estimula y alimenta la demanda ya que los operadores, al
percibir que el tipo de cambio no va a bajar, compran más y esos dólares extras
exclusivamente provienen de las arcas del BCRA. Para entenderlo mejor: si, por
el contrario, el BCRA hubiese vendido a un valor determinando y luego hubiera
hundido el precio 20 o 30 centavos , no sólo habría perdido el que se cubrió en
el valor más alto, sino también los "especuladores" que se fueron
"long" (comprados). Esta estrategia de sorpresa hubiera permitido
reducir la demanda, aumentar la oferta y lograr equilibrar el mercado, ya que
la volatilidad genera nuevos oferentes naturales y concede al Central retirarse
victorioso con un nuevo equilibrio y con una merma menor de reservas.
Ahora, ¿a qué escenarios nos enfrentaremos el lunes luego de las PASO? En
primer lugar es importante destacar que más allá de que es una elección
nacional, el "driver" o hilo conductor del mercado cambiario estará
enfocado exclusivamente en la provincia. El resto de los resultados, si bien es
importante, no lo es para los operadores cambiarios.
Ahora los escenarios son simples. Si Cambiemos logra una victoria o un empate
técnico con Cristina, el mercado va a leer esto como un contundente triunfo del
oficialismo y en ese contexto el dólar va a bajar: los "longs" o comprados
se van a desprender de sus coberturas y va a haber un rally en acciones y
bonos.
En caso de que Cristina gane, el movimiento dependerá de la magnitud del
triunfo: en un extremo, si la ventaja a su favor fuese de más de 10 puntos, la
presión sobre el dólar sería terrible y desataría un "sell off"
(fuertes ventas) en bonos y acciones.
Estos escenarios son evidentes, lo que no sabemos y es difícil predecir es qué
hará el Gobierno ante un resultado adverso. Un camino sería que ordene al BCRA
retirarse del mercado y dejar que el dólar vuele hacia $19-$20, y así mostrar a
la sociedad que Cristina es volver al caos y a la destrucción de valor.
Sin embargo, esta efectiva enseñanza generaría una letal amenaza al sendero de
crecimiento vigoroso que los números ya han empezado a mostrar. Peor, todavía,
si tuviésemos un famoso lunes negro en el mercado local: el martes vencen
$536.000 millones en Lebac (mal timing). Gran parte está en manos de inversores
"retail" o minoristas; o sea, clientes poco sofisticados que ante el
pánico podrían correr despavoridos en busca de dólares.
El BCRA saldrá debilitado y, a mi humilde entender, será el resultado de haber
elegido una mala estrategia desde el principio y no desde que recibió el
llamado de contener el dólar. Me parecen nobles y ambiciosos los objetivos de
largo plazo de Federico Sturzenegger , pero todavía no somos Suiza. La
flotación sucia hubiese sido el camino más acertado, ya que el dólar no se
hubiese apreciado tanto en épocas de bonanza, ni tampoco hubiese perdido
reservas en tiempos de temor y, por sobre todas las cosas, los libros del MIT
nunca hubiesen sido olvidados en un cajón.
* Ex Deutsche Bank y ex Director General del Fondo de Garantía de
Sustentabilidad del ANSES.
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