|
Por Marcelo Elizondo - En los últimos días, la
Argentina (directamente o a través del Mercosur) ha llevado adelante diversas
iniciativas dirigidas a generar acuerdos comerciales.
Tratativas bilaterales para un TLC con México por un lado, la aprobación por
ley del acuerdo del Mercosur con Egipto por el otro, el impulso en el Mercosur
para lograr a fin de este año un acuerdo preliminar con la Unión Europea y
también para avanzar en un TLC con el EFTA, son manifestaciones de vocación de
generación un marco de referencia transfronterizo que agilice el comercio.
Esto parece relevante desde diversos puntos de vista. En primer término porque
la Argentina es, según al Banco Mundial, uno de los 10 países con peor ratio
exportaciones/PBI de los medidos en todo el planeta. Las exportaciones de nuestro
país apenas equivalen a una cifra que supone un 12% del PBI (en Latinoamérica
representan el 22% del producto regional). En segundo término porque el foco de
estas negociaciones se dirige más allá de la región cercana (Sudamérica). Y en
tercer término porque nuestro país tiene escasísimos acuerdos comerciales
vigentes y el Mercosur es el bloque más cerrado del mundo. Puede hacerse un
análisis, al respecto, en dos planos.
Por un lado, es verdad que un reenfoque de mercados aparece como importante
debido a que Sudamérica (que recibe un tercio de las exportaciones argentinas)
ha generado malos resultados en este asunto. Las importaciones totales
sudamericanas se redujeron un cuarto en los últimos 4 años. Además han habido
crisis que afectaron el comercio exterior de nuestro país: Brasil (en crisis
política y económica desde hace unos años) y Venezuela (en crisis institucional
y consecuentemente económica) han reducido fuertemente su participación en el
comercio internacional y consecuentemente sus importaciones desde la Argentina.
Por caso, las exportaciones argentinas a Venezuela descendieron desde 2.295
millones de dólares en 2013 hasta solo 707 millones de dólares en 2016. Y las
exportaciones a Brasil descendieron un 48% desde el record alcanzado en 2013
(la caída de las exportaciones a Brasil explica un tercio de toda la caída de
las exportaciones argentinas ocurrida desde el record histórico de 2011, desde
cuando las exportaciones a Brasil descendieron 9.017 millones de dólares). El
comercio internacional no ha tenido en nuestro vecindario una buena performance
Y para el Mercosur una nueva agenda internacional es muy útil en la medida en
que las exportaciones de los 4 miembros fundadores del bloque han caído desde
2012 desde 344.394 millones de dólares hasta 260.143 millones de dólares en
2016. Mientras el Mercosur explicaba un 1,92% del comercio mundial en 2012,
explico el 1,68% del total de exportaciones mundiales de bienes en 2016.
Y el contexto es relevante: este año el comercio internacional mundial está
recuperando bríos: la OMC y el BM anuncian que el comercio transfronterizo
mundial vuelve a crecer (un 4%, lo que implica que crecerá más que el producto
mundial). Cabe decir que Asia en particular es un gran motor en esta materia y
hay algunos casos significativos en esa región, como Hong Kong y Singapur, que
exportan por una cifra mayor al 170% de su PBI; Vietnam, que lo hace por más
del 90% y Tailandia por casi 70% de su PBI; y Malasia y Camboya, que exportan
por más del 60% de su PBI. Son algunos de los países con mayores exportaciones
en relación con su PBI del mundo. Los países asiáticos son altamente
exportadores y eso ha hecho que las exportaciones totales de Asia Pacifico y
del Sur representen un cuarto de su PBI. No es casual, pues, que el Sudeste
asiático ya absorba un tercio de todas las exportaciones argentinas.
Pero otro lado, la reinserción argentina en la dinámica de acuerdos
internacionales la colocará en un movimiento global que (pese a las amenazas
que provinieron de EE.UU. o del "brexit") no se ha detenido.
Efectivamente, la Organización Mundial de Comercio anunció que en 2016 se
notificaron 22 nuevos acuerdos internacionales comerciales (7 acuerdos más que
en 2015). Los países del Pacifico (asiáticos y americanos) fueron las regiones
que más acuerdos generaron en 2016.
La OMC tiene registro actual (notificaciones) de 643 acuerdos comerciales
internacionales (incluyendo tratados de libre comercio y uniones aduaneras) y
afirma que existen otros 83 que aún no fueron notificados formalmente a la OMC.
Los acuerdos recientes incluyen no solo reducción de aranceles sino también
facilitación de comercio transfronterizo, política de competencia, inversiones,
propiedad intelectual, comercio electrónico, y en algunos casos normas
laborales y normas ambientales.
Las exportaciones argentinas muestran aún dificultades pese a que ya no caen
como lo hicieron entre 2011 y 2015. Hay diversos obstáculos que deben ser
removidos para mejorar la performance y uno de ellos es la dificultad de acceso
a mercados por restricciones en frontera, que pueden comenzar a ser removidos a
través de estos acuerdos internacionales, como lo han logrado algunos vecinos
(Perú, Colombia, Chile, por caso).
Un camino que no será veloz, pero que debería ser persistente para lograr que
las empresas argentinas ingresen en el principal motor de comercio
internacional: las cadenas globales de valor, a las que las exportaciones de
nuestro país ingresan en un proporción que es casi la mitad de la proporción en
la que ingresan a ellas las exportaciones de todos los países emergentes.
|