|
Por Maia Jastreblansky - Cambiemos logró ayer
más de una victoria a nivel nacional en las PASO de estas elecciones
legislativas: fue la fuerza más votada a nivel país, dio batacazos en
provincias gobernadas por el peronismo desde hace décadas mientras que anoche
le disputaba voto a voto a Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires,
la madre de todas las batallas.
Cuando estaban escrutadas el 90,5% de las
mesas, la alianza del Gobierno obtenía el 37,5% a nivel nacional. En la
antesala de los comicios, el presidente Mauricio Macri había buscado
nacionalizar las elecciones para revalorizar esa cifra global, en especial ante
la posibilidad de perder las elecciones bonaerenses.
El kirchnerismo (escindido del PJ) obtenía
20,5% a nivel nacional, el peronismo acumulaba 18,5% y el Frente Renovador (de
Sergio Massa), otro 7 por ciento. Sumadas, esas tres fuerzas de extracción
peronista obtenían así unos 46 puntos porcentuales en todo el país. Es decir,
unos 8,5 puntos más que el oficialismo.
La sorpresa de las primarias, sin embargo,
fueron las seis provincias donde el Gobierno destronó a los oficialismos
provinciales. Cambiemos ganó en cuatro provincias gobernadas por el PJ:
Córdoba, San Luis, Entre Ríos y Santa Cruz. Y derrotó al partido gobernante en
Santa Fe y Neuquén, provincias administradas por el socialismo y por el
Movimiento Popular Neuquino (MPN), respectivamente.
La alianza que responde a Macri creció en
casi todo el país respecto de 2015. Subió su piso en 22 de los 24 distritos.
Sólo en Jujuy y en Río Negro obtuvo porcentajes inferiores a las
presidenciales. El lugar donde mostró el salto mayor fue San Luis: con el 54%
de los votos, sacó 40 puntos más que en 2015. También mostró crecimientos
pronunciados en las provincias de Entre Ríos, San Juan y Córdoba.
La ciudad de Buenos Aires, en tanto, además
de revalidarse como un escenario eminentemente macrista aportó un récord: con
casi el 50% de los votos, Elisa Carrió obtuvo una adhesión más alta que la que
cosechó Pro en todas las elecciones anteriores, con la sola excepción de los
balotajes.
Centro, Norte y Sur
Cambiemos consolidó su fuerza en el centro
del país, la región que le había sido más favorable en las elecciones
presidenciales de 2015. Logró, incluso, expandir su perímetro de influencia en
esa zona: sumó un triunfo en San Luis y le arrebató el invicto de 30 años a la
dinastía de los Rodríguez Saá. Lo hizo con una diferencia superior a los 17
puntos.
Con las elecciones de ayer, en tanto, Córdoba
se consolidó como un bastión de Cambiemos. Como en 2015, ese distrito le
ofrendó a Macri un triunfo contundente y clave. El 44% de los cordobeses le
permitió al Gobierno ganarle al peronismo provincial (hoy encabezado por el
gobernador Juan Schiaretti), que controla la provincia desde 1999.
Pero eso no fue todo para el Gobierno.
También pisó fuerte en dos provincias patagónicas y logró modificar, en parte,
el mapa político en el Sur, una región que le había sido esquiva hace dos años.
Santa Cruz implicó un doble batacazo para
Macri. No sólo por lo numérico, sino por lo simbólico. Porque el voto de los
santacruceños implicó más un castigo a la gestión de Alicia Kirchner que un
respaldo a Cambiemos, pero aun así arrasar en la provincia de la ex presidenta
le permitió al Gobierno avivar la prédica del agotamiento kirchnerista.
"Pregúntenle a Cristina por qué no vota", se regodeó el Presidente en
las primeras horas de ayer.
En Neuquén, con 25 puntos, Cambiemos también
cosechaba una victoria histórica. Por primera vez, una fuerza lograba relegar
al Movimiento Popular Neuquino, que responde al gobernador Omar Gutiérrez y que
obtenía casi 22% al cierre de esta edición.
Por el contrario, en las otras tres
provincias patagónicas ganaba el kirchnerismo por amplia diferencia. En Río
Negro, se imponía por más de 20 puntos a Cambiemos, que peleaba por el segundo
lugar. Y en Chubut, el kirchnerismo se imponía con el 33% y le sacaba más de
cinco puntos a Frente Chubut Para Todos, que relegaba a un tercer lugar a la
lista de Cambiemos.
Tierra del Fuego fue otra de las sorpresas
que aportaron las urnas. En unas elecciones muy parejas, el kirchnerismo salió
primero, pero seguido muy de cerca por Cambiemos, que dejaba en un tercer
puesto la lista que impulsa la gobernadora peronista, Rosana Bertone.
Lejos de allí, y con la excepción de Jujuy,
el peronismo exhibió que sigue siendo un territorio adverso para Macri. En San
Juan, La Rioja, Catamarca, Salta, Tucumán, Chaco y Formosa, históricos
bastiones del PJ, se impusieron las listas impulsadas por los gobernadores.
Terrenos revalidados
En cambio, el Gobierno revalidó su adhesión
en Jujuy, Corrientes, y Mendoza, las tres provincias que administran
gobernadores radicales de Cambiemos.
El distrito donde obtuvo más diferencia fue
Corrientes, donde la lista de diputados respaldada por el gobernador Ricardo
Colombi se alzó con el 45% de los votos, una diferencia de doce puntos con
respecto al frente peronista y kirchnerista. Una victoria clave en una
provincia que en octubre votará para gobernador y donde el oficialismo busca
renovar.
En Mendoza, gobernada por el radical Alfredo
Cornejo, el oficialismo obtenía 41%, ocho puntos más que las internas
peronistas donde jugó el kirchnerismo. En Jujuy, Cambiemos también ganó, pero
más ajustado. La lista que responde al gobernador Gerardo Morales se alzó con
el 36%, siete puntos más que el Frente Justicialista.
La Capital Federal, como en todas las
elecciones anteriores, fue el techo de Mauricio Macri. Uno de cada dos porteños
votaron a favor de la prédica de Cambiemos.
|