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Por Silvia Peco - Tras el triunfo del oficialismo
en las PASO, los analistas interpretan que se dan las condiciones políticas
para avanzar con la reducción del déficit fiscal lo que incluye la disminución
de los subsidios en las tarifas de los servicios públicos. La mayor sorpresa
puede venir por el lado del transporte donde el gasto por subsidios está en
ascenso y representó $36.000 millones en el primer semestre, con un aumento del
18% con relación a igual período de 2016. Sin embargo, el efecto negativo que
acompaña a una suba en los boletos de trenes y colectivos, permite suponer que
este ajuste se va a seguir demorando hasta después de octubre, y recién se
aplicaría en los primeros meses de 2018.
Para el resto de las tarifas, la mayoría de los aumentos ya están pautados con
fecha y porcentajes a aplicar, pero también es cierto que un resultado adverso
en las PASO podría haber obligado a un cambio en lo programado. Ahora, es más
seguro que se terminen aplicando.
En el gas, hay que considerar por un lado el precio del producto en el punto de
ingreso al sistema de transporte (PIST), y los márgenes que perciben
transportistas y distribuidoras. En lo que se refiere al valor del producto, el
Ministerio de Energía, a cargo de Juan José Aranguren, estableció un cronograma
con precios ascendentes en dólares que se aplica desde octubre de 2016 y llega
al mismo mes de 2019 para la mayoría del país, mientras para la Patagonia y
otras zonas frías el escalonamiento tarda tres años más.
Según ese cronograma, el precio del gas en PIST, que tiene una incidencia del
60% en la factura sin impuestos, pasará desde u$s3,77 fijados en abril pasado,
a u$s4,19, un alza del 11,1% en dólares. Para fijar el valor para el semestre
abril- setiembre, el gobierno previó un tipo de cambio promedio para el período
de $ 17,02, así que habrá que ver la estimación para el lapso siguiente para
definir el porcentaje exacto de la suba en pesos a aplicar en octubre.
Esta última fecha , cercana a la elección definitiva, podría derivar en una
prórroga a compensar posteriormente, pero también se puede pensar que sólo
jugará en contra el anuncio en sí porque el impacto de bolsillo recién se
siente con las facturas de 45 días después.
En tanto, a partir del 1 de diciembre, está previsto otro incremento en las
tarifas de gas para transporte y distribución, que tienen una incidencia del
40% en la factura sin impuestos. Este aumento será por actualización de la suba
de abril según el índice de precios mayoristas (IPIM, nivel general), a lo que
debe sumarse la segunda fase de la llamada revisión tarifaria integral.
Por este procedimiento, la suba prevista para el período quinquenal 2017 -2022,
se aplica en tres etapas: la primera fue en abril pasado y significó un 30% del
total aprobado, la segunda será en diciembre con un 40% y la tercera será en
abril con otro 30%.
De este modo, entre el impacto de precios mayoristas y la segunda etapa de la
revisión tarifaria, en diciembre las tarifas de gas aumentarían entre un 20 y
un 30% que se adicionará al alza del valor del gas.
Con relación a la electricidad, el precio estacional o mayorista que el
gobierno fija para todo el país, puede incrementarse dos veces en el año. Como
la última vez que se actualizó fue en marzo, podría volver a subir en octubre,
pero Aranguren ya expuso algunas dudas sobre un segundo incremento y dijo que
dependerá de la situación general. De hecho, en 2016 hubo un solo aumento en el
precio mayorista de la energía.
Pero si se pone mucho énfasis en reducir el déficit fiscal, puede pensarse que
el precio estacional actual que promedio $640 por megavatio/hora, representa
sólo el 46% de lo que el gobierno estima que debe pagarse la energía a las
generadoras, para no tener que subsidiarles por ejemplo los combustibles
líquidos en invierno.
Además de ese ajuste, por ahora en duda, lo que ya está pautado es que las
distribuidoras Edenor y Edesur tendrán una nueva adecuación de sus márgenes a
partir del 1 de noviembre para trasladar al público la segunda etapa de la
revisión tarifaria integral. En la primera fase se aplicó el 42% de la suba
(febrero de este año), y el resto se repartirá entre noviembre y febrero.
Además, en el caso de esas dos empresas hay una fórmula de actualización que
debe aplicarse cada seis meses, en febrero y agosto, y que durante este año se
haría coincidir con el alza de noviembre. En este caso, la fórmula de ajuste
contempla en un 54,4% el dato de salarios nivel general, en un 24,9% el índice
de precios mayoristas y en un 20,7% precios al consumidor, en los tres casos
según el INDEC-
A estos aumentos, hay que sumarles un nuevo ajuste en las naftas previsto para
octubre, con todo lo cual es dudoso que los índices de inflación se mantengan
contenidos, aunque esto es también otra prioridad para el gobierno en esta
etapa.
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